De todos los lugares que Brendon pudo haber elegido en el planeta Tierra, ese era sin duda el peor.
Decenas de adolecentes reunidos en un mismo espacio, moviendo sus cuerpos al ritmo de una electrizante canción mientras sostenían bebidas alcohólicas entre sus curiosos dedos. Miradas ansiosas, acciones no premeritadas, risas escandalosas, voces ásperas, besos sabor nicotina. Me sentía tan fuera de lugar en ese ambiente a pesar de haber dedicado los dos últimos años de mi vida a el.
Tal vez era porque tenía algo más en que ocupar mi mente, algo de lo que no quería olvidarme, y el hecho de estar ahí en ese momento me hacía pensar en todas las noches que pasé tratando de evadir la realidad y como esta, sin embargo, logró llegar hasta mi como un baño de agua fría, despertandome de mi ensoñación.
Dallon sacudió ligeramente mi hombro, atrayendo mi atención.
― ¿Te sientes bien? ―me preguntó con clara preocupación.
― Sí ―mentí―. Descuida, creo que sólo necesito un trago.
― De acuerdo, te traeré uno ―anunció y caminó directo hacía la cocina, donde lo perdí de vista entre la multitud.
Habíamos llegado hace una hora, los chicos se dispersaron rápidamente logrando mezclarse entre la gente, pero yo no podía hacerlo.
Todos parecían estar disfrutando del momento, era una gran fiesta, sabía que temía volver a intentar esconder mis emociones, aparentar ser alguien más y perderme en mi mundo, pero también ansiaba simplemente olvidarme de todo por una noche y fingir que no me encontraba agotado en el completo sentido de la palabra, que mis pensamientos no estaban matándome lentamente, que no me sentía inseguro hasta en mi propia mente, que algunas de las personas que más quería nunca se había ido de mi lado, que estaba bien.
No podía soportar más. Subí apresuradamente las escaleras en busca de un baño donde poder lavar mi rostro y despejarme. Abrí un par de puertas al azar, las cuales eran de habitaciones ya ocupadas por parejas y algunos cuántos más, la única que quedaba era la puerta del final del pasillo.
Lo que vi al abrirla me quitó el sueño en un instante.
Allí se encontraban Brendon y otro chico, el cual desconocía por completo. Estos al percatarse de mi presencia se apresuraron a esconder algo tras sus espaldas y dentro de sus bolsillos.
― Hola, Josh ―me saludó Brendon sonriente y notablemente nervioso― ¿Te estás divirtiendo?
― No, sí... ―sacudí un poco mi cabeza― ¿interrumpo algo?
― No, para nada ―respondió y, al notar mi mirada sobre su acompañante, continuó al instante― Oh, lo siento. Josh, él es Jesse, este bastardo y yo nos conocimos hace un par de meses en el club campestre al que suelen ir nuestros padres.
― Sí, pero no soy como ellos, no te preocupes. Vestir de etiqueta y hablar con clase no es lo mío ―habló el chico.
― Y, Jesse, este chino cabello de nube es Josh. Que no te engañe esa mirada perdida... sí es que logras verla ―dijo entre cerrando los ojos para imitar los míos, ganándose un golpe de mí parte en su brazo―. Lo siento ―se disculpó riendo―. Josh es uno de los chicos más locos, valientes y estúpidos que conocerás.
― No sé si debería sentirme alagado o golpearte de nuevo ―contesté.
― Hola, Josh ―me saludó Jesse―. ¿Te está gustando mi fiesta? ¿Necesitas algo? Los amigos de Brendon son mis amigos, así que no dudes en pedirme lo que sea.
― Gracias ―sonreí. Jesse era un chico agradable―. No necesito mucho realmente, sólo creo que es hora de irme a casa.
― No, Joshie, la noche apenas inicia ―lloriqueo Brendon.
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Slowtown | Joshler
FanfictionJosh hará lo que sea necesario para encontrar a Tyler. "Hey, hey, wouldn't it be great, great, if we could just lay down and wake up in Slowtown" Esta historia comenzó como algo mío y ustedes lo hicieron nuestro, y así será siempre.
