Capítulo cincuenta y uno

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Ese era el timbre indicando que la clase de cálculo había terminado, y los suspiros de alivio de mis compañeros al darse cuenta de que a la profesora se le había olvidado revisar la tarea.

Tomé mi mochila del suelo y salí del salón para dirigirme al laboratorio, Brendon me encontró en el pasillo.

― Hola, Joshie ―me saludó.

― Hey, ¿qué pasa? ―lo saludé de vuelta.

― Mis padres y yo haremos un viaje a Roma este fin de semana, creo que es por mi cumpleaños, pero no lo han mencionado ―sonrió―, tal vez es una sorpresa.

― Eso es increíble Bee ―lo felicité―. Espero que te diviertas mucho y tomes un montón de fotos para nosotros.

― ¿Porqué no las tomas tú? ―lo miré, confundido― quiero que vengas conmigo.

― ¿De verdad? ―pregunté atónito.

― Claro, con solo mis padres no sería lo mismo y eres el único de nosotros que no ha salido de aquí ―explicó―. ¿Qué dices?

― Sí, sí ―asentí con la cabeza―. Muchas gracias.

No despedimos con nuestro saludo de manos.

― Te voy a extrañar mucho, Ty ―le dije, mientras guardaba unas sudaderas en mi maleta.

― Y yo a ti, Joshie, pero esta es una gran oportunidad ―tomó uno de mis pantalones para ayudarme―. Además, podrás conocer muchos lugares a donde podamos ir juntos algún día.

― ¿Irías conmigo?

― Hasta el final.

Sonreí y lo tomé de la mano para traerlo hacia mi y besarlo. Cada vez que estaba con él se sentía como un sueño, sabía que palabras decir para alegrar mis días y como hacerme sentir especial. Era tan afortunado.

Poco a poco nos fuimos aproximando a la cama, hasta quedar él sobre mi. Nuestros labios se movían en completa armonía acompañados de mis delicadas caricias sobre la tersa piel de su espalda, oculta bajo la tela de su desgastada camiseta.

Después de aquella tarde donde nos entregamos el uno al otro no volvimos a tener intimidad, y no era porqué no quisiéramos, éramos unos adolescentes con las hormonas alborotadas, sin embargo, aún era algo nuevo para ambos y deseábamos tomarlo con calma.

Escuché el sonido de mi celular indicando que había recibido un nuevo mensaje, lo cual nos hizo detenernos.

― Debe de ser Brendon ―expliqué―. El vuelo sale en dos horas.

― Está bien ―volvió a besarme y se acomodó sentado sobre mi abdomen―. Cuidate mucho.

― Al que debo cuidar es a Bee ―sonreí―, no sabes en los problemas que puede llegar a meterse a veces. Me gustaría que lo conocieras.

― Algún día... tal vez.

Me limité a asentir con la cabeza porqué no quería comenzar una discusión antes de dejarlo, la misma discusión de siempre.

― Hey ―lo tomé de la barbilla con cuidado para que me viera―, ¿y tú que harás este fin de semana sin mi? ¿Celebrar?

Slowtown | JoshlerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora