Capítulo ochenta y seis

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― ¿A alguien más le duele el cerebro? ―preguntó Brendon, y todos levantamos la mano.

Gerard nos había dejado caer una tremenda carga de información como si de una bomba se tratase. Después de haber salido del otro lugar en el bosque, les expliqué a los chicos lo sucedido. Por supuesto que su primer reacción fue pensar que había perdido la cordura por completo, pero cuando los hice corroborar por su propia cuenta ninguno logró decir nada en todo el trayecto de regreso.

Hayley se quedaba conmigo el fin de semana, tuvo que mentir a sus padres y decirles que iría donde su prima, y su prima había usado la misma excusa para verse con su novio. El resto también se quedó en mi casa, así que ahora estábamos los siete sentados en la sala, a las 2 AM, sin comer o dormir,  tratando de procesar lo que había sucedido horas atrás.

― Entonces, ¿lo que encontramos es un agujero negro? ―preguntó Pete.

― No, porque sólo suceden en el espacio ―respondió Dallon―, ¿cierto?

― Tal vez un portal a otra dimensión ―se les unió Ryan.

― Voy a ser honesta ―dijo Hayley―, me quedé como a la mitad.

― Que alivio, pensé que había sido el único ―admitió Brendon.

Miraba las gotas de lluvia deslizándose sobre el cristal de la puerta del pasillo que conducía al jardín, tan pequeñas y frágiles. Un tintineo no dejaba de sonar dentro de mi cabeza, un ruido que nisiquiera las pastillas podían acallar, algo parecido al sonido de las gotas chocando contra el cristal. ¿Debería abrir la puerta para detener el sonido? ¿Qué no sería más estruendoso si el cristal, la única y frágil barrera que lo contenía, fuese apartado? ¿Y qué había del sonido en mi cabeza? ¿Abrir mi mente lo haría parar, o todo lo contenido ahí dentro saldría disparado como un huracán?

― Es una locura, ¿no es así?

Gerard se había posado a mi lado.

― No ―respondí―, te creo.

― ¿De verdad?

― Aquella vez cuando me fui de viaje con Brendon, Tyler dijo que iría a una excursión al bosque. Cuando volvió no era el mismo. Algo ahí lo cambió.

― Existe la posibilidad de que él haya encontrado ese otro lugar antes que tú.

Nos miramos un momento y luego volvimos nuestros ojos a la lluvia.

― Si un agujero negro sólo se origina en el espacio y tarda años en llegar a formarse, ¿por qué habría de existir uno en el bosque? ―pregunté― Eso carece de lógica por donde quiera que se le mire.

― Carece de lógica para nosotros, pero no para ellos.

¿A qué te refieres?

― Existen diez dimensiones diferentes, diez dimensiones que a su vez contienen miles o hasta millones de universos paralelos, lo que significa que hay miles o millones de nosotros allá afuera viviendo realidades alternas. Entonces, suponiendo que lo que encontramos sea un agujero negro que conecta a otro igual mediante un agujero de gusano, tal vez el universo al que conduce sea mucho más avanzado que el nuestro y quienes lo habitan ya hayan descubierto como crear estos puentes interdimensionales por su cuenta.

Sentí mi corazón acelerarse al compás del tintineo en mi cabeza.

― No son ellos ―dije―, es él.

― ¿Qué quieres decir?

― Quien atrapó a Tyler. "Es muy inteligente, no te dejes engañar. Su mente es retorcida, viene de la oscuridad. Le gusta jugar, si te descuidas te tomará y no habrá vuelta atrás", esas fueron las palabras del doctor antes de morir ―expliqué―. No lo entendí hasta ahora, pero fue una advertencia. Él doctor sabía de su existencia.

Slowtown | JoshlerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora