Después de una tarde entera viajando por carretera, atravesando edificaciones monumentales, caminos desolados y otros más transcurridos, llegamos a nuestro destino. El Hospital Middlewood, tan omnipotente y majestuoso, era posible ser apreciado desde el otro lado del parabrisas marcado por los años.
Aún cuando el vehículo cesó su movimiento, ninguno de nosotros logró pronunciar palabra. El miedo y los nervios eran palpables en el ambiente y no había un solo pensamiento claro en nuestras mentes.
― Aquí estamos ―dijo Gerard.
― Aquí estamos ―repetí sin moverme de mi lugar.
Miré a Brendon a través del espejo retrovisor.
― ¿Estás bien? ―le pregunté.
― Sí ―un intento de sonrisa se formó en su rostro, más parecido a una mueca.
― Chicos, ¿nos dan un momento?
Brendon y yo salimos del auto y caminamos unos metros entre la pequeña capa de nieve que cubría el camino.
― Oye, está bien si no quieres hacerlo....
― No, sí quiero ―me interrumpió.
― Por supuesto que sí, porque eres muy bueno, pero a lo que me refiero es que no quiero que te sientas obligado a hacerlo. Sé que tienes mucho miedo aunque no lo demuestres, al igual que yo y todos nosotros ―levantó la mirada para verme―. Y podremos encontrar otra forma de seguir, de verdad. Prefiero tomar un poco más de tiempo a dejar que te expongas de esta manera ―revolví su cabello―. No puedo hacerte daño, jamás me lo permitiría, eres mi mejor amigo.
Él sonrió de verdad esta vez y me tomó por sorpresa cuando me abrazó con tantas fuerzas que nos tiró a ambos al suelo.
― Me van a terminar matando ―dije riendo.
― Lo siento ―me ayudó a ponerme de pie y nos quitamos la escarcha de encima―. Josh.
― ¿Sí?
― ¿Qué sucedería si regreso a mi cuerpo mientras estoy adentro de ese lugar? No sabré que hacer.
― También consideré esa posibilidad ―asintió mordiendo sus labio inferior―, pero haré todo lo posible porque eso no pase. Escucha, si llegas a despertar ahí, iré por ti yo mismo. No importa si nos descubren e intentan detenernos, llamaremos al ejército si es necesario, te lo prometo.
― ¿Y qué hay de Tyler? ―preguntó― Si nos descubren podrían hacerle daño y a los otros chicos, podría ser el final. ¿Estás consiente de eso?
Lo tomé de los hombros, quedándome en silencio. La piel de su rostro estaba más pálida de lo habitual, casi tan blanca como la nieve, de no ser por la mancha vioisacea que se asomaba bajo su ojo.
Esa pregunta había rondado en mi cabeza durante mucho tiempo, más nunca me había atrevido a responderla. ¿En verdad estaba dispuesto a sacrificar todo por Tyler? La respuesta era más compleja que un sí o un no, porque dentro de esa afirmación o negación se encontraban diferentes variables que en si nunca lograrían dejar completamente satisfecho a cualquiera que quisiera conocer la verdad.
Amaba a mis amigos con el alma. Eran mis cómplices, confidentes y mi familia. Me dieron esperanzas cuando no las tenía, me aceptaron cuando nadie más lo hizo y se quedaron a mi lado cuando mi mundo se hizo trizas. Esos cinco chicos significaban más para mí de lo que nadie podría llegar a comprender. Les debía la vida entera.
También amaba a Tyler. Me enamoré perdidamente de él y le mostré una parte de mi que nadie más había visto. Le compartí mi historia, mis sueños y anhelos, mis peores miedos, mis ángeles y demonios internos, y no sólo los aceptó, los hizo suyos. Me hizo volver a creer en mi mismo y a esforzarme por ser el mejor yo que pudiera ser, así como yo lo hacía con él. Éramos un equipo y, cuando se fue, una parte de mi corazón partió con él.
― Sí ―contesté sin titubear―. Si esto no resulta y nos atrapan, si alguien llega a enterarse y trata de herirte a ti o a cualquiera de los chicos, haré lo que sea necesario por mantenerlos a salvo, incluso si eso significa... Incluso si...
Mi amigo volvió a recibirme en sus brazos para dejarme apoyarme en él. El nudo en mi garganta me había hecho imposible el continuar.
― Voy a protegerlos de todo.
○
― Josh, tengo algo para ti ―Ryan sacó un pequeño artefacto parecido a un botón y me lo tendió―. Lo más seguro es que se queden con tu móvil, así que no tendremos forma de comunicarnos excepto esta. Es un GPS ―explicó―, no tiene cámara o radio, pero en cuanto sea activado enviará tu ubicación exacta a la computadora trazando un plano. Si sucede algo, sabremos donde encontrarte.
Lo miré sorprendido. Sin duda era el más inteligente de los seis, llegaría muy lejos.
― Es increíble. Muchas gracias, Ry ―le sonreí― ¿Cómo se usa?
― Oh, se adhiere a la ropa, lo pondrás por dentro después de mover este pequeño interruptor rojo ―la señaló―. Y es muy importante que no se moje por nada, no es resistente al agua.
― Entendido. Activar, ocultar dentro de mi ropa y no mojar. Listo.
Ryan volvió al vehículo con Gerard y yo me acerqué a Pete.
Vimos a Dallon y Brendon a unos metros de nosotros, besándose como si no hubiese mañana. Dallon estaba al tanto del enorme riesgo en el que yo había sumergido a su novio y, a pesar de todo, lo aceptaba. Aceptaba ver a al chico que amaba entrar a la cueva del lobo sin tener la certeza de lo que le esperaba, sólo la esperanza de tenerlo de vuelta sano y salvo entre sus brazos. El miedo lo consumía por dentro al igual que a Brendon, pero ambos tomarían ese sentimiento para transformarlo en un impulso y así ayudar a un amigo. Era algo digno de admirar.
― No sé cómo hacer esto ―dijo Pete.
― ¿Hacer qué?
― Es que no quiero despedirme porque sería como si no fuera a verte otra vez.
Se giró dándome la espalda, para no tener que enfrentar sus emociones.
― No tienes que hacerlo ―sonreí―. No es una despedida, es un "hasta luego".
― Más bien un "más te vale que regreses entero porque si algo llega a pasarte, te encuentro y te mato yo mismo".
Todos hicieron un sonido de "aww" al unísono.
― Eso fue muy dulce ―me puse de pie―. Creo que alquien necesita un abrazo.
― No comiences.
― Vamos, Pete ―lo animó Ryan.
― ¿Y por qué no nos das un abrazo a todos? ―propuso Gerard.
― No.
Nos fuimos uniendo uno a uno hasta estar todos envueltos.
― ¿Siempre tienen que ser así de empalagosos?
― Nosotros también te amamos, Pete ―besé su cabello.
○
Me dirigí al auto del oficial y subí al asiento trasero, para luego hacerle una señal de que podía avanzar. Había tomado un par de zomniferos antes de hacer el cambio con Brendon, tenía que emplear todas las precauciones posibles para mantenerlo dormido y a mi despierto, pues sería una larga noche.
Mientras los guardias de seguridad hacían su inspección de rutina en el vehículo antes de dejarnos pasar la reja, pensaba en la mirada que Gerard y yo nos dedicamos al final.
Los chicos y yo en realidad no contábamos con un plan, sólo un montón de ideas que nunca llegaron a concretarse. Lo único que ellos esperaban en realidad era que yo saliera de ese lugar con vida por la mañana, lo que llegara a averiguar había pasado a segundo plano, pero para mí era diferente.
Al contrario de lo que ellos creían, yo estaba sumamente consciente de los peligros a los que estaba a punto de enfrentarme, quizás era el más asustado de los seis. Yo había sido quien estuvo en ese lugar en varias ocasiones, yo era quien lograba infiltrarse por las noches al lugar donde mantenían a los cautivos y yo era quien se estaba quebrando por dentro.
Con esa mirada Gerard y yo logramos sellar más que un plan B, nuestro pacto.
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Slowtown | Joshler
FanfictionJosh hará lo que sea necesario para encontrar a Tyler. "Hey, hey, wouldn't it be great, great, if we could just lay down and wake up in Slowtown" Esta historia comenzó como algo mío y ustedes lo hicieron nuestro, y así será siempre.
