Una luz blanca me iluminó el rostro, haciéndome despertar, pero no del todo. Alguien tomaba mis párpados manteniendo mis ojos abiertos, primero uno y luego el otro. Cuando pude hacerlo por mi cuenta, observé a unos médicos revisando un aparato colocado sobre mi cabeza, como una especie de casco hecho de cables con parches adheridos a mi sien.
Seguía respirando con ayuda de la máscara de oxígeno que me habían puesto, ¿por qué la tenía? Oh, el gas había entrado a mi cuerpo, bueno, el de Brendon. ¡Brendon! ¿Dónde estaba Brendon?
Intenté levantarme, pero apenas moví la cabeza un terrible dolor la invadió. Era una presión fuerte, muy fuerte, casi insoportable. No podía gritar o ejercer alguna otra acción, afortunadamente uno de los médicos se dio cuenta de mi sufrimiento y me brindaron una inyección que me hizo quedarme dormido de nuevo.
○
Volví a despertar en la misma posición y esta vez decidí quedarme así para no pasar por lo mismo. Me encontraba en una habitación de algún hospital.
Quería ver a mis amigos y saber cómo estaban, en especial a Brendon. Necesitaba salir de ahí y encontrarlos, pero no podía siquiera pensar con claridad, mi cabeza me estaba matando.
Mire hacía abajo, donde descansaba mi mano, y logré distinguir una cicatriz, la misma que me había quedado debido al accidente cuando me reuní con la madre de Tyler. Ese era mi cuerpo, había regresado a él después de caer inconsciente, lo que significaba que debían estar atendiendo a Brendon en alguna otra habitación. Pero, ¿por qué estaba yo ahí?
Alguien entró al cuarto interrumpiendo mis pensamientos, era una doctora. Se acercó hasta mi y al percatarse de que me encontraba despierto me sonrió. Mi ritmo cardíaco se aceleró al instante, el pitido que emitía el electrocardiograma lo indicó. Me era difícil volver a confiar en cualquier persona relacionada con la medicina, pero no podían culparme, estaba pasando un infierno por culpa de algunos de ellos.
― Tranquilo, mi nombre es Sonia Rivers y yo soy tu doctora asignada ―informó―. Es muy importante que te mantengas en calma y no hagas ningún movimiento brusco, podrías hacerte daño. ¿Te duele algo? ―preguntó―. No hables, sólo parpadea una vez para decir "no" y dos para decir "si". ¿Te duele algo?
Di un parpadeo.
― ¿Te sientes somnoliento?
Dos parpadeos.
― ¿Estás completamente consciente?
Mantuve los ojos abiertos. No sabía la respuesta.
― Comprendo ―dijo―. Debes estar muy confundido ahora, así que voy explicarte lo que sucede. Ahora mismo te encuentras en la Clínica Especializada de la Facultad de Medicina de la ciudad, unos de nuestros paramédicos te trajeron a ti y a otro chico ―revisó los papeles que tenía en mano―, Brendon Boyd Urie, inconscientes ―mi pulso volvió a acelerarse―. Él está bien, descuida. Llegó con un caso severo de deshidratación, desgaste físico e intoxicación, pero afortunadamente pudimos sacarlo de peligro y darlo de alta. Ahora se encuentra en casa recuperándose.
Me permití llenar mis pulmones del oxígeno que me brindaba la máscara en mi nariz y soltarlo de manera placentera, esa era sin duda alguna la mejor noticia que pudo haberme dado. Mi mejor amigo estaba bien después de todo y eso era algo de lo cual alegrarse. Ya quería salir de ahí para verlo otra vez.
― Sin embargo, el que nos preocupa eres tú ―continuó―. Cuando ambos llegaron aquí, a simple vista creímos que tu amigo era el más grave debido a la serie de lesiones que presentaba su cuerpo y el nivel de gas aspirado, pero cuando lo tratamos y él respondió satisfactoriamente despertando horas después, tú permanecías igual. Entonces, si no había daño corporal debía ser mental, así que te preparamos para una serie de estudios. Cuando decidimos realizar un encefalograma, no lo pudimos creer. Tus ondas cerebrales estaban disparadas, aunque tratamos de descifrar su significado, todo resultado parecia carente de lógica ―explicó―. Lo siguiente fue una resonancia magnética de tu cabeza, y nos llevamos la misma sorpresa. Ambos hemisferios de tu cerebro presentan inflamación y tus neuronas están trabajando a un ritmo fuera de lo común consumiendo toda tu energía. Te esforzaste tanto que la única manera que tu cuerpo encontró para hacerte parar fue colapsando.
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Slowtown | Joshler
FanfictionJosh hará lo que sea necesario para encontrar a Tyler. "Hey, hey, wouldn't it be great, great, if we could just lay down and wake up in Slowtown" Esta historia comenzó como algo mío y ustedes lo hicieron nuestro, y así será siempre.
