Había matado a una persona.
Y ni siquiera recordaba que había sido partícipe de tal ilícito.
Había matado a una persona cuándo ni siquiera se había consumir correctamente de las almas de los humanos.
Repitiéndose una y otra vez en su cabeza la voz irritante de quien había sido su mejor amigo durante todos esos años, el mismo que le recordaba que estaba mal comer almas y que por más que ella fuera demonio no debería de hacerlo.
Sintiéndose un poco hipócrita al creer que había cumplido con esa promesa de nunca asesinar a nadie, cuándo ya lo había hecho antes de cumplir con esa promesa sin siquiera ella misma saberlo.
No le preocupaba el hecho de que hubiera sido el semidiós quien la hubiera obligado a cometer aquella tortuosa tarea, Blaire ni siquiera lo conocía y por lo que lo conoce ahora puede llegar a reconocer ciertos parámetros de un demonio semidiós al que no le importaba nada, y tampoco en ese entonces le importaba cuidar a ese demonio que le habían puesto cómo tarea.
Había podido reconocer la irritación inmediata en cuánto ella no le haber querido hacer caso y no había que ser un genio para darse cuenta de que Arden Abbot no era el número uno en paciencia.
Y a pesar de que lo quería culpar, solo podía quedarse con la imagen clavada en su retina, de Arden llorando con ella abrazada en su regazo.
Una imágen qué había tocado su corazón desde lo más profundo.
Siendo la primera vez que veía al ojigris llorando de esa forma desconsolada, cómo si tuviera un agujero en el pecho.
Sintiendo ahora ese mismo agujero, que la obligan a llevar una mano hacia la zona y hacer una mueca de dolor en su rostro.
—¿Daremos una vuelta, rojita?— Hakeem aparece en su campo de visión comiendo unas gomitas de regaliz.
La pelirroja se sorpresa alta soltando un pequeño jadeo y dándose media vuelta, era más que obvio que el guardián estaba viendo cada uno de sus gestos y había podido detectar que ella no se encontraba en las mejores condiciones.
—Lamento haberte asustado, parecías muy metida en tus pensamientos y no quería que te hicieras daño.— Sonríe apretando sus labios hasta que dos manzanas se forman a lo largo de sus mejillas.
Blaire observaban dicha bolsa de gomitas en sus manos y luego eleva su vista hacia sus ojos.
—Eso creo.— Murmura aturdida.
Arden había cumplido con su palabra y había enviado a su guardián a disposición de la pelirroja, para que pudiera tomarse el tiempo que necesitaba en aclarar su mente y no lo hiciera sin compañía ni protección.
—¿Y por qué ese poco entusiasmo?— Coloca sus ojos en blanco.
—Espero no estés preguntando de verdad.— Pasa una mano por su rostro.
—¡Se qué lo de Thomas es una notícia fuerte qué asimilar, pero estás viva, Arden te salvó y creo qué eso es motivo de colocar una sonrisa en ese pálido rostro!— Argumenta relajado.
Blaire Bufa rodeando los ojos. —Arden cree que no soy lo suficientemente inteligente cómo para moverme sóla por este lugar.— Frunce sus labios. —Lamento que tengas que actuar cómo niñera.— Aprieta sus labios.
Hakeem suelta una carcajada jocosa que retumba por el pasillo de dichas habitaciones.
—Arden teme qué algún imbécil se cruce en tu camino y quiera tocar lo que es suyo, esa es la diferencia.— Le guiña un ojo.
—¡Qué psicópata!— Murmura por lo bajo.
—Y cómo le dejaste en claro que necesitabas un tiempo de él, prefiere enviarme a mí para asegurarse de qué nada te suceda, y de esa forma también darte su espacio y demostrarte que no te esta obligando a que hagas nada de lo que no quieras.— Agrega relajado.
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El Hijo de Hades
FantasyToda tu fe en la humanidad no bastará si subestimas a quién tienes enfrente. Únete a esta historia de Blaire Morel y Arden Abbot en donde ambos aprenderán del otro sin darse cuenta hasta que sea demasiado tarde como para evitarlo. 💎 Portada increíb...
