—Yo de verdad necesito saber qué van a estar bien.— Infla su pecho y lo observa preocupada.
Arden es demasiado duro para con sus castigo y Blaire lo vivió en persona cuándo presenció el de Seth, por lo cuál no puede evitar continuar con aquel tema de conversación.
—Son oscuros, muñeca.— La toma de los hombros con dulzura.
—¿Y por eso no sufren?— Hace un leve puchero con sus labios. —Siguen siendo parte tuya, y yo no puedo dejar de pensar que mientras que los estás castigando también te estás castigando a vos mismo, y discúlpame que te lo diga de esta manera pero no me parece que sea algo correcto.— Lleva una mano a su pecho.
El semidiós sonríe levemente de costado, sabe perfectamente qué es lo que ella está haciendo para poder persuadirlo de que los deje libres, lamentablemente por más enamorado que esté de la pelirroja no puede hacer eso, no al menos en esta oportunidad.
No espera que lo entienda y pueda llegar a comprender la magnitud de lo que significa tener el alma particionada de la forma en la que él la tiene, y cuál es el cargo con el que tiene que tratar todos los días. No obstante, necesita ser paciente para con ella, de la forma en la que nunca lo fue para con nadie, y de ese modo poder hacerle entender que esto es algo que tiene que hacer para que cada uno de sus oscuros aprenda la lección.
Además de qué lo que había sucedido, no había sido tomado a la ligera para él, y cada uno de ellos lo sabía a la perfección y es por eso qué siquiera se habían atrevido a rechistar sobre las condiciones que había puesto de su castigo.
—Muñeca, si yo me quiero castigar lo voy a hacer a mí sólo, de eso podés estar tranquila, y eso es lo que hice cuando termine con la vida del imbécil de Isaac.— Arquea sus cejas al recordarle ese momento en particular.
Blaire traga saliva, poco sabía de lo que había sucedido allí abajo, mientras ella estaba con los gemelos, y que ahora estuviera hablando de eso le generaba por demás curiosidad e incertidumbre al no saber si continuaría obteniendo más información o sí la misma se quedaría allí.
—¿Y por qué siento qué igual estás sufriendo cuándo los castigas?— Hace un leve puchero con sus labios. —Digo, ellos son parte de tu alma, y particularmente no tengo idea de qué castigo les hayas adjudicado a cada uno de ellos, pero me imagino que eso de alguna forma colateral te impacta.— Baja la mirada cerrando los ojos levemente.
Arden se mantiene frente a ella, acariciando sus hombros y subiendo levemente hacia su cuello, para volver a bajar sus manos y continuar con su masaje.
—Son parte de mi, eso no lo voy a negar, pero a quién castigo no es a mi, y dejarlos sin comer un par de meses no hará qué yo me debilite, no ahora que admiti lo qué siento por vos.— Sisea ronco.
Blaire parpadea y lo observa. —¿Eso te debilitaba?— Susurra preocupada. —Yo... No tenía idea.— Suspira, queriéndo recordar si es qué ya tenía ese dato en la cabeza o no.
Habían pasado por tantas situaciones en tan poco tiempo que le era muy difícil acordarse de cada cosa con detalle. Llegando al punto de creer que era una desconsiderada por completo o haberse percatado de una situación de esa magnitud.
El peliblanco mueve su cabeza hacia un costado.
No sabía si estaba preparado en estos momentos para llevar esa conversación, no porque le molestara hablar de aquello, sino que tenía otros planes para el día de hoy de compartir con la pelirroja, y si cambiaban drásticamente de tema, cómo lo estaban haciendo ahora mismo, lo más probable es que cualquier otro plan que tuviera se cancelaría de inmediato.
—Esta bien si no queres hablar de eso, lo siento.— Susurra queriéndose mover de la silla.
Al darse cuenta que no es un tema que le caiga en gracia al semidiós y qué quizás no era oportuno hablar en esta oportunidad.
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El Hijo de Hades
FantasiaToda tu fe en la humanidad no bastará si subestimas a quién tienes enfrente. Únete a esta historia de Blaire Morel y Arden Abbot en donde ambos aprenderán del otro sin darse cuenta hasta que sea demasiado tarde como para evitarlo. 💎 Portada increíb...
