90

7 0 0
                                        

Blaire tenía que admitir que sentía su olor a feminidad invadiendo el olor a pasión que ya habia en esa habitación, agradeciendo fervientemente que el mejor amigo y guardián del semidiós se hubiera retirado en el tiempo adecuado para dejarlos a solas.

En ese momento ni siquiera había sido consciente de que lo necesitaba con tanta devoción.

Hace muchos tiempo no era besada cómo lo estaba haciendo Arden, es más, podía llegar a asegurar que nunca había sido pesada de esa manera, su lengua estaba totalmente inundada por el sabor de la boca del peliblanco, completamente entregada a su Merced y a cada caricia que le estaba otorgando.

Le encantaba ese ruido en sus besos, chupando la saliva que iba y venia, su respiracion totalmente ajitada.

Besándose con Arden , siendo uno los dos en aquel beso.

Arden solto su boca y comenzo a recorrer su rostro, todo en ellos olia a ambos, a la union de sus alientos, Blaire comenzó volteando su cabeza, para qué Arden pudiera llegar a su nuca, ese punto siempre ha sido letal para ella, casi que no resisto nada con los besos en su nuca, y eso es algo qué Arden había aprendido a lo largo del tiempo, tomándose el momento para analizar cada uno de sus gestos y emociones en esos momentos en los que se encuentran en intimidad.

Cuándo Arden llego alli, Blaire comienza a sentir que se ahoga, sintiendo que en medio de sus piernas habia un tornado de emociones, ese dia continuaba vestida con la ropa de entrenamiento, y aquello no era impedimento para sentirse completamente sensualmente vestida para que Arden la desvistiera, cuándo aquellas mallas delineaban las curvas de sus piernas.

Él, con su mano en la cintura bailando cómo si no supiera que hacer con ella, y Blaire loca porque esa mano la recorriera toda, conociendo a la perfección el juego que él estaba implementando sobre ella.

—Sos hermosa.— Sisea ronco cuándo separa su lengua de su piel por tan sólo unos minutos.

Luego de aquello, le sonríe levemente de costado mientras que sus rostros se vuelven a encontrar y sus bocas se vuelven a unir, continuado con sus lamidos, cómo locos, desaforados, sintiendo que solo son ellos dos en el medio del mundo, y ahora si su mano comenzo a caminar, Blaire cruzó por instinto su pierna derecha sobre la izquierda y eso le dio la posibilidad de ganar terreno en su cintura hacia su trasero.

Arden acarició su gluteo, pasando levemente a su muslo, tomándose el tiempo para recorrer el perfecto cuerpo de Blaire, no queriendo perder tacto de ni una sola parte del mismo, aunque comienzan a desesperarse en su beso, teniendo que de un momento al otro soltarse por la falta de aire.

Mirandoase fijamente.

Arden comienza a subir su mano, recorriendo su cintura, subiendo aún más por su vientre plano, y sin dejarla de mirar alcanza su seno derecho. —Amo tu piel.— Sisea ronco.

Blaire comienza a parpadear rapido, seguido de una pequeña respiración agitada, mezclada con un suspiro, Arden aprovecha su vulnerabilidad para apretar uno de sus pezones, moviendo su ropa con sus dedos, luego hizo lo mismo con el otro pecho, sin decir nada y sin dejar de mirarse, Blaire traga saliva entre abriendo sus labios, Arden la observa, esperando su permiso para poder desabrochar por completo aquel top deportivo que estaba utilizando.

Y cuándo ella se lo permite con su mirada, es él quién comienza a deshacerse de aquella prenda tortuosa que estaba dejando demasiado a la imaginación, y cuándo logra quitarla de encima y de entremedio de los dos remoja sus labios, observando su pecho con admiración.

Con su dedo delinea su escote, tocando su pecho con sus dedos fríos, poco a poco subiendo hacía su hombro, tomando la tira del brassier comenzando a bajarla por su brazo, Arden bajó definitivamente la tira hasta el punto que pudo correr la copa del brassier, le descubrio su pecho y encontro su pezon rosado.

El Hijo de HadesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora