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—¿Cómo estás?— Silvye se abraza a Blaire apenas la vé llegar a su departamento. —¡Estaba tan preocupada!— Suspira sincera.

Blaire sonríe abrazándose a ella y soltando un suspiro al sentir la sinceridad de sus palabras. No se había dado cuenta hasta ahora de lo mucho que había necesitado a su mejor amiga y aquel abrazo tan contenedor que estaba recibiendo en estos momentos, y que ella le estaba brindando, también, a la druida.

—¡Gracias por venir!— Le sonríe al alejarse.

Arden mueve su cabeza hacia un costado al observar la escena de las dos amigas y no omitir comentario al respecto, no obstante, es Silvye quién se da cuenta de su presencia y no hace más que arquear sus cejas en su dirección.

—Creo tenemos mucho que hablar.— Bromea volviendo a observar a la pelirroja.

Blaire aprieta sus labios en una pequeña mueca de vergüenza y asiente con la cabeza, dándose media vuelta para ir a darle un beso a los labios al semidiós a modo de despedida.

Había insistido en acompañarla y en llevarla hacia su antiguo departamento, ya que había quedado más que claro que ella se mudaría hacia su penthouse.

Y ahora que se quedaba tranquilo de que ambas amigas tendrían trabajo por hacer y mucha charla de por medio en lo que quedaba de la tarde, podía retirarse, aúnque, agradecida aquel beso.

La iba a extrañar, y aquello sonaba cursi, incluso hasta para él, siendo inevitable no pensar de esa manera desde que había abierto su corazón.

—Pasaré cuándo me digas que estás lista.— Relame sus labios y señala el edificio con una mueca de ironía.

Ella sonríe sabiendo perfectamente en lo que está pensando, y es por eso que sonríe nuevamente de costado. —Estare bien, la casa no me va a comer y no me voy a quedar, me propusiste algo y lo voy a aceptar.— Sube sus hombros relajada.

Arden la toma de la barbilla y le roba otro beso. —¿Aceptas?— Arquea sus cejas divertido.

—Eso dije.— Lo observa divertida.

—No había sido una pregunta, muñeca. Te dije qué no iba a dejar que vivas en este mugrero de departamento.— Le guiña un ojo.

Blaire golpea su hombro y lo abraza.

Silvye observa la escena, un tanto escéptica, teniendo en cuenta de que necesita mucha información al respecto de lo que ocurrió entre ellos dos cómo para que su mejor amiga lo esté besando de esa forma.

—No hagan mucho movimiento, las cosas de aburridón las haré en desaparecer en cuanto venga a buscarte.— Le hace saber, y luego observa de reojo a la druida.

Quién asiente comprendiendo cuáles son las reglas, a pesar de que Blaire no conoce de las mismas.

—¿Desaparecer?— Murmura inflando su pecho.

Arden hace una mueca con sus labios y asiente. —Son viejas leyes que tenemos que cumplir, todo lo que haya quedado de los antiguos guardianes de los humanos se tienen que quemar y desaparecer, de esa manera se le da el pase a otro miembro de la familia, o en este caso, no habiendo ningún miembro que lo pueda reemplazar a una nueva familia que se ocupe de aquellos temas los que nunca se ocupó aburridon.— Murmura cínico.

Blaire infla su pecho suspirando y vuelve a sentir con la cabeza, al estar agradecida de que le está explicando las cosas y poder comprender un poco más de qué se trata todo aquello.

No estaba muy segura de si quería ingresar al cuarto de quién había sido su mejor amigo todavía, y lo que Arden le estaba diciendo la dejaba un poco más tranquila ante la decisión de sí debía de hacerlo o no.

El Hijo de HadesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora