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—¿Blaire?— Silvye le sonríe cuándo su mejor amiga sale de su trabajo.

La pelirroja también sonríe dándose vuelta al escuchar ser llamada. —¡Silvye, que raro verte por acá!— Muerde su labio inferior con una sonrisa.

—En realidad, venía a buscarte, quizás tomar un café, supuse que cerrabas a la misma hora siempre.— Propone poniendo su peso sobre su pierna derecha.

Blaire mira el reloj y sonríe.

—Si, así es.— Bromea rodeando los ojos.

—¿Entonces café?— Sonríe moviendo sus pestañas con ternura.

—¿Que tal una pizza?— Sus ojos brillan.

Silvye se sorprende de verla tan contenta y con tanta energía. —Me parece perfecto.— Termina accediendo con una sonrisa.

La pelirroja sonríe también y comienzan ambas a avanzar hacia la pizzeria más cercana.

—Me alegra que podamos tener un momento de chicas.— Bromea abrazando de costado a su amiga mientras que caminan.

Ella sonríe negando con la cabeza. —Se porque está aca.— Bromea rodeando los ojos.

—¿Si?— Se hace la sorprendida llevando una mano a su pecho.

Esa acción hace que su amiga suelte otra carcajada al ingresar al establecimiento.

—Es por Arden, Karim y todo lo que pasa a mí alrededor.— Suspira cansada y frustrada.

No quería escuchar otro sermón, realmente el día de hoy había sido bueno y estaba contenta de aquello.

Y qué su mejor amiga estuviera frente a ella, cuando todavía ni siquiera a las dos habían hablado sobre ese tema en puntual, pretendía que podía llegar a ser el toque final para arruinar el día.

Silvye toma asiento frente a ella con una mueca tímida. —Bueno... Quizás quiera hablar un poco de todo eso.— Admite subiendo sus hombros.

Blaire sonríe mirando la lista de pizzas.

—Se perfectamente que tampoco estás de acuerdo con todo esto, pero déjame decirte que de verdad no necesito recibir más cosas negativas por parte de las personas que me rodean.— Suspira.

Silvye arquea sus cejas y niega. —¡Momento!— Asegura.

—¿Que?— Sonríe arqueando sus cejas.

Sabía que no estaba del todo bien el hecho de que se estuviera adelantando a decir aquello, no obstante, realmente no quería que su día se arruinara, y es por eso mismo que pretendía ser sincera, teniendo la posibilidad de que con la druida podía sentirse de esa manera, y evitar cualquier tipo de encontronazo que pudieran llegar a tener.

—¡Solo estoy queriendo tener está conversación porque te veo mal, exceptuando el día de hoy que te ves con bastante brillo de lo habitual!— Admite haciendo una mueca con sus labios.

Blaire suspira bajando la carta hacia la mesa. —Es ya sé perfectamente lo que me vas a decir.— Bufa.

Silvye aprieta sus labios. —No se trata sólo de Arden, y puede que Karim estoy enojado con que pases tiempo con él, pero yo no creo del todo que eso esté tan mal.— Admite subiendo sus hombros.

—No puedo negarme a qué el esté rondando por ahí, Roath lo impuso y parece que también el mismo jefe, por lo cuál, lo que piensen cualquiera de mis dos amigos realmente tampoco es algo con lo que yo pueda trabajar mucho en esta situación.— Señala el suelo con una mueca.

—Tu papa.— Le recuerda con una sonrisa. —Es tu papá.— Bromea ante el hecho de que ella nunca lo llama por lo que es, y sino que lo llama por su nombre de pila.

El Hijo de HadesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora