—¿No te molesta entonces?— Cuestiona mordiendo su labio inferior con completa vergüenza.
Blaire le sonríe a su compañera negando con la cabeza.
—No hay ningún problema, Sophí.— Ronríe nuevamente.
—¡Gracias! ¡Mí mamá me va a matar si no llego a su ensayo de boda!— Muerde su labio inferior.
—Yo te envío por mails los apuntes.— Termina de guardar su cuaderno en su mochila y se dirige al toilette.
—¡Gracias, Blaire!— La saluda con la mano.
Y ambas se separan.
Blaire ingresa justo cuándo dos estudiantes están saliendo entre charla y risas.
Se limpia las manos y mira su reflejo en el espejo, acomoda su cola de caballo, pero no llega a hacer más nada que ve dos sombras aparecer detrás de ellas, reflejadas en el espejo.
Su rostro empalidece y traga saliva cuándo al darse levemente vuelta y verse enfrentada a ellos.
—Supongo que vienen por mi.— Mueve su cabeza a un costado e intenta concentrarse en sus poderes.
Es un demonio, no una bruja, tiene algunas habilidades especiales pero al no haber crecido en el infierno hay algunas lecciones importantes que se perdió y ahora se lamento por aquello.
—¡Queremos tu sangre!— Demanda el más bajo de ellos con algo de dificultad al hablar.
—¡No hoy!— Se defiende con todas sus fuerzas.
Blaire aprieta sus labios y empuja a uno de ellos cuando la intenta tomar del brazo, lo logra alejar de su cuerpo pero no por mucho tiempo.
El segundo, quién había hablado sonríe y se acerca para estamparla contra la pared con rudeza.
Blaire suelta una jadeo de dolor reincorporándose a la brevedad.
Intenta volver a tirarlos ambos hacia atrás para poder correr y tener una pequeña ventaja. No cree que nadie la pueda escuchar ya que las clases han vuelto a comenzar en lo que ella se demoró allí.
Aúnque, prefiere eso a tener que borrarle la memoria a algún humano por lo que vio.
Era una de las ventajas de ser demonio mayor, pero eso solo ocurría con los humanos. No podía hacer lo mismo con criaturas de otra especie.
Una tercera figura se materializa en el baño de damas, pero Blaire está demasiado ocupada intentando alejarse de las garras como para ver de quién se trata.
Y si se pone a pensar en la suerte que estuvo teniendo estos días lo más probable es que sea un tercer chocker, como Arden los llamó.
—¿No podes estar ni media hora sin meterte en problemas, muñeca?— Murmura Arden rodeando los ojos y tomando a uno de ellos por el cuello, en menos de un parpadeo su cabeza y cuerpo quedan separados gracias a sus manos.
—¡Te estabas tardando!— Es lo primero que le sale decir con la respiración agitada.
Arden mata al siguiente y su basilisco sale de su brazo, materializándose en su forma. —Ay, lamento llegar tarde, muñeca, pero alguíen me dijo qué me mantuviera lejos y no fuera una niñera tiempo completo, ya que se podía defender por si sóla.— Se carajea.
Blaire lo mira hipnotizada cómo se mueve de lado a lado hasta llegar a ellos, y al mismo tiempo puede mantener el descaro de hablar con ella de aquella forma sin siquiera agitarse.
—Lo lamento.— Titubea al ver cómo los dejó de irreconocibles.
—Te dije que necesitabas a Seth, si él hubiera estado con vos, esto no hubiera sucedido, te lo aseguro.— La toma de las mejillas desviando su mirada hacia los ojos de él.
Arden corrobora que se encuentre en una sola pieza.
Blaire entre abre sus labios ante la sorpresa de la cercanía para con el morocho, no pudiendo reaccionar, sólo quedándose perpleja por su toque.
—En algún momento voy a tener que poder con ellos o eliminar a quién los manda.— Traga saliva. —¡No puede ser que sea tan inútil de no poder acabar con ellos o de no saber defenderme!— Aprieta sus labios con impotencia.
No molestándole en absoluto mostrarse de esa forma tan vulnerable delante del demonio.
El demonio suspira alejándose un poco de su cuerpo al haber terminado dicha inspección. —Los moretones se irán pronto, no tenes heridas graves, creo que llegue a tiempo.— Se queja.
Se siente incómoda por su cercanía y por las sensaciones que le genera tenerlo tan cerca sin siquiera conocerlo. —¿Cómo voy a vencerlos si no se siquiera que son?— Vuelve al tema anterior ignorando sus palabras.
—Tiempo al tiempo, muñeca, Lñlo importante es que todavía sigas con vida, el resto lo iremos resolviendo a medida que avancemos con todo esto.— La suelta y mueve su mano hacia el basilisco para que el mismo ingresé a su cuerpo nuevamente.
—Gracias... Gracias por eso.— Lo mira aún agitada yendo a recoger su mochila.
Podía sentir a flor de piel toda esa angustia que le había generado cuándo se había encontrado arrinconada por aquellos seres tan asquerosos.
Arden infla su pecho, a pesar de que sí se encuentra de esa forma.—Estoy para eso. Pero podrías intentar no meterte en tantos problemas.— Chasquea la lengua.
Ella niega con la cabeza, guardando su ego. —Si... Igualmente, tampoco es cómo si yo los estuviera llamando con un silbato para que vengan a atacarme a todo momento.— Continúa.
Arden sonríe burlón, al mismo tiempo que remoja sus labios en una mueca por demás sensual.
Que realiza de forma desinteresada.
—Tan sólo con ser vos los estás llamando, así qué podrías evitar ser tan apetitosa para eso idiotas.— Admite subiendo sus hombros.
Blaire achina sus ojos. —¡Qué gracioso!— Murmura con pocas pulgas.
El semidiós le sonríe coqueto, haciendo un gesto con su mano hacía la salida. —¿Vamos a aprender algo más que economía, muñeca? Creo que me lo debes.— Sonríe de costado.
—Uhmm... Supongo que ya no podré concentrarme.— Cierra los ojos unos minutos para calmar su cuerpo.
Arden sonríe al ver aquella acción.
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El Hijo de Hades
FantasyToda tu fe en la humanidad no bastará si subestimas a quién tienes enfrente. Únete a esta historia de Blaire Morel y Arden Abbot en donde ambos aprenderán del otro sin darse cuenta hasta que sea demasiado tarde como para evitarlo. 💎 Portada increíb...
