El partido había comenzado y, a pesar de mi concentración en el balón, no pude evitar sentir un estremecimiento en el corazón. La razón de mi inquietud era el desdén con el que la grada del Barça recibía cada toque de Gala. El sonido de los pitidos me sorprendió y me preocupó, pensando en cómo eso podría estar afectando a Gala. El dolor que podía sentir ella también me tocaba a mí, y ese pensamiento era casi tan perturbador como el ruido en sí.
Sin embargo, Gala demostró una gran fortaleza. A pesar de los abucheos, no dejó que eso la desanimara. Solo unos minutos después, en el minuto tres, el partido tomó un giro emocionante. Lucy, un pilar en la defensa, cometió un error que dejó a Gala y a Ewa Pajor en una situación casi de dos contra uno. Gala, con una visión impecable, filtró un pase preciso a Ewa Pajor, quien no dudó en enviar el balón al fondo de la red. La celebración de Pajor fue directa hacia mi hermana, subiendo a ella en una muestra de júbilo contagioso.
Ese momento me hizo retroceder en el tiempo, evocando recuerdos de cuando éramos nosotras las que compartíamos ese tipo de conexión en el campo. Recordé aquellas épocas en las que nuestros pases se entrelazaban con precisión y nuestras celebraciones eran tan espontáneas y llenas de alegría. Aunque el presente estaba lleno de desafíos, esa conexión pasada seguía siendo una fuente de inspiración y fortaleza para mí.
El partido continuó con una intensidad que, aunque algo disminuida, seguía siendo alta. El Wolfsburgo, por su parte, iba ganando terreno con cada minuto que pasaba. Gala, con su habilidad para desestabilizar a las defensoras, estaba causando una mezcla de frustración y orgullo en mí, como hermana mayor. Me molestaba verla hacer estragos en nuestra defensa, pero al mismo tiempo, no podía evitar sentirme orgullosa de sus habilidades.
A lo largo de la primera mitad, hubo varias jugadas que generaron peligro y que mantuvieron a todos en el borde de sus asientos. Sin embargo, no fue hasta el minuto 37 que la situación tomó un giro decisivo. El balón llegó a los pies de Gala, quien, con una calma impresionante, amagó el primer tiro, descolocando completamente a Irene. Luego, con precisión y determinación, ejecutó un disparo que terminó en el fondo de la red. Este gol nos colocó dos goles por debajo en el marcador, justo antes de que finalizara la primera parte.
El gol de Gala no solo aumentó la ventaja del Wolfsburgo, sino que también sembró una cierta desesperanza en nuestro equipo. El ambiente en el campo era tenso y los ánimos estaban más caldeados que nunca. La charla en el vestuario durante el descanso se centró en reorganizar nuestras estrategias y mantener la moral alta, a pesar de la desventaja.
El vestuario estaba cargado de tensión. El sudor, el cansancio y la frustración llenaban el aire, y aunque todas intentábamos tomar un respiro, las conversaciones empezaban a fluir, inevitablemente, sobre lo mismo: Gala. Mis compañeras estaban exhaustas, y yo también. Lo habíamos dado todo en esa primera parte, pero, aun así, mi hermana pequeña estaba haciendo estragos en el campo.
Irene fue la primera en romper el silencio.
-Es rapidísima- exclamó, dejándose caer en el banco con una mezcla de agotamiento y desesperación.-Intentaba alcanzarla y cuando me daba cuenta, ya estaba en el otro lado.
Lucy, que estaba sentada junto a ella, asintió con un gesto de resignación.
-Es que no solo es la velocidad. Es la manera en que cambia de dirección de golpe. Apenas crees que la tienes cubierta, y pum, ya te ha dejado atrás-Dijo con un suspiro de frustración.
La conversación fue creciendo poco a poco. Todas hablaban de lo mismo: de lo imparable que estaba siendo Gala. Yo escuchaba en silencio mientras me desataba las botas, sin levantar la vista. Lo que decían me era tan familiar que casi podía prever cada comentario. Claro que era rápida. Lo había sido siempre.
Desde que éramos niñas, yo había visto a Gala correr como si el viento la empujara, como si el mundo no pudiera seguirle el ritmo. Me acordaba de cuando jugábamos juntas en el parque, cómo, a pesar de ser mayor, siempre me costaba alcanzarla. Incluso entonces, esa velocidad que ahora desesperaba a mis compañeras ya era su mayor arma. Cada vez que tomaba el balón, tenía ese arranque fulminante que la dejaba sola frente al gol. Y aunque yo sabía todo eso, enfrentarlo en un partido de verdad era completamente diferente.
Mapi se dejó caer a mi lado con un suspiro pesado.
-¿Siempre ha sido así de rápida?- me preguntó, como si no terminara de creerlo.
Levanté la cabeza y sonreí, aunque más para mí misma que para ella.
-Sí, siempre lo ha sido. La velocidad es lo suyo. La he visto hacer esto toda la vida-Dije con una pequeña risa.
Mapi soltó una pequeña risa nerviosa, incrédula.
-Bueno, pues menuda pesadilla de hermana pequeña, ¿no?-Añadió haciéndome reír.
Sonreí de nuevo, esta vez más abiertamente, porque en el fondo tenía razón. Gala había sido eso, una pequeña pesadilla en los partidos de barrio, cuando siempre me hacía correr como loca solo para intentar alcanzarla. A veces me enorgullecía, otras veces me frustraba. Pero siempre supe que tenía algo especial. Y ahora, aquí estábamos, en una final de la champions, y ella seguía siendo esa pequeña tormenta que nadie podía detener.
-Es como si supiera exactamente cuándo acelerar y cuándo frenarse. Me deja tonta cada vez que la enfrento- dijo Patri, visiblemente exasperada.-¿Cómo hacemos para pararla?
El silencio se instaló por un momento en el vestuario. Todas sabíamos que teníamos que encontrar una solución, pero nadie parecía tener la respuesta. Y mientras ellas intentaban descifrar cómo detener a Gala, yo pensaba en lo complicado que era para mí enfrentarme a ella. No era solo una jugadora más; era mi hermana. Sabía todos sus movimientos, conocía cada truco, pero eso no hacía las cosas más fáciles. De hecho, en cierto modo, lo hacía más difícil.
Era extraño. Mientras ellas hablaban de cómo frenar su velocidad, yo recordaba todas esas veces que la vi correr por el parque, cuando me superaba sin esfuerzo alguno. Y ahora, en este escenario, la velocidad seguía siendo su mayor arma, pero esta vez estaba en el equipo contrario, y yo tenía que ser quien la frenara. Me pregunté si podría hacerlo, si, con todo lo que sabía de ella, encontraría alguna forma de detenerla.
-Bueno- dijo Alexia, interrumpiendo mis pensamientos.-Ya daremos con la forma, ahora concentración.
Asentí en silencio, consciente de que todas me miraban, esperando que, de alguna forma, yo tuviera la respuesta. Al fin y al cabo, era su hermana mayor. Si alguien podía encontrar una forma de frenarla, debía ser yo. Pero la verdad era que, aunque la conociera mejor que nadie, sabía que detener a Gala no sería nada fácil.
Me puse de pie, estiré los brazos y me giré hacia el resto del equipo mirándolas y dándoles ánimos para lo que venía en la segunda parte.
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Todas sabemos lo que se viene en la segunda parte🤭🤭
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𝐒𝐄𝐂𝐎𝐍𝐃 𝐂𝐇𝐀𝐍𝐂𝐄-𝐉𝐚𝐧𝐚 𝐅𝐞𝐫𝐧á𝐧𝐝𝐞𝐳
De TodoGala es una chica que desde pequeña tiene el sueño de convertirse en una gran futbolista, está en el camino de conseguirlo junto a su hermana cuando sufre una grave lesión, esa lesión hace que los caminos de ambas hermanas se separen de una manera c...
