-¿Te encuentras bien? - digo al verlo llorar en ese sillón del fondo de la oficina, al ver que no responde, cierro con seguro la puerta para que nadie entre y lo vea llorar - ¿Puedo ayudarte? - digo sentandome a su lado.
-Solo, déjame solo - dice con la voz cortada, mientras apoya su brazo en la recargadera del sillón y tapa su rostro, inclinado al piso
Decido ponerme en cunclillas para ver sus ojos y tratar de ayudarlo.
-¿Por qué haces esto? - dice llorando- jamás e sido bueno contigo
-Eso no importa, ¿Me dejas ayudarte?-digo tocando su mejilla mientras limpio un lagrima que resbala.
-Nadie puede hacerlo Sofía - dice sentándose a mi lado en el piso, y ambos quedamos recargados en la pared- ya no puedo más - dice quitándose la mano del rostro, mientras pega su cabeza contra la pared
-¡No! - digo tomando su cabeza entre mis manos - te vas a hacer daño.
-Eso quiero - dice abriendo sus ojos, mientras me ve con tristeza y el color azul resalta pues están algo inflamados - ¿acaso, no quieres lo mismo?, todo el mundo lo quiere.
-Yo no quiero eso- digo acariciando su mejilla - me has tratado muy mal, pero no quiero que te pase nada .
-Perdón por abandonarte esa noche en el estacionamiento, me arrepentí y cuando regrese ya no estabas, te busque por los alrededores pero no te encontré y después vi un taxi que salió pero estaba vacío.
-Eso quiere decir que si llego, pero tarde, en fin, ya no te preocupes ya paso.
-No hay noche o día en el que no me arrepienta Sofía. Puse tu vida en riesgo, y todo por una simple discusión.
-Ya pasó, afortunadamente me encontró Damián, y todo está bien.
-No entiendo, ¿por qué sigues aquí? ¿Por qué quieres ayudarme?.
-Tampoco yo lo sé, pero nadie merece sentirse tan solo en este mundo, ahora ven - digo poniéndome de pie - te ayudo - digo extendiendo mi mano.
-Gracias - dice poniéndose de pie, con lo que no contaba es que quedaríamos tan cerca, más de lo que quería.
Nuestras miradas se cruzan y soy tan estúpida que limpio sus lágrimas, luego mi dedo juega su mejilla, cuando menos me doy cuenta nuestras frentes están juntas y siento su respiración, creí que lo molestaba, pero no se a separado, solo cerró sus ojos y yo los míos.
No se que sucede conmigo que terminó con la distancia que nos separa y siento sus labios moverse al compás de los míos, siento una de sus manos en mi cabeza y la otra en mi cintura, mientras yo coloco las mías en su cuello, y comienzo a jugar su cabello.
Pasaron segundos o incluso minutos y nadie se separó, al parecer algo muy dentro de nosotros, necesitaba esto, pues me siento muy bien, es como si por un momento yo lo conociera de años, e incluso podría decir que entre ambos se siente un ambiente lleno de amor.
*Toc, toc*
Se escucha que alguien toca la puerta pero nadie le toma importancia, hasta que se vuelve insistente, ambos nos separamos lentamente y dejamos nuestras frentes juntas, mientras tratamos de recuperar nuestra respiración.
No se que hacer y cuando abro mis ojos, Gabriel ya los tenía abierto, por lo que me sonrojo. No se que decir, y por lo que veo el tampoco, ambos solo cruzamos miradas y no sabemos que hacer.
-Yo veré quien es - digo cuando al fin calme mi respiración, y camino a la puerta.
-Voy a limpiar mis lágrimas - dice Gabriel mientras entra al baño.
-Hasta que abres mosca muerta - dice Dulce entrando como si fuera su casa--¿Dónde está Gabriel?
-Ya te dije que no me digas así - digo alzando la voz - déjala Yurit - asiente y se va .
-Cállate y ve por Gabriel - dice mas enojada.
-Qué molesto es que tu tengas que venir a rogarle a él, y no sea al revés- veo que alza su mano y la detengo--no te tengo miedo y si me buscas me encuentras - digo doblando su mano.
-¿Qué sucede aquí? - dice Gabriel molesto.
-Ella, tu asistente me está lastimando y yo no le dije nada - dice Dulca haciéndose la víctima, se que Gabriel me va a correr, por lo que tomo mis cosas y me repito mil veces en la cabeza, ¿Cómo llegué a pensar que el cambiaría?.
-Sofía. ¿A donde vas? - dice Gabriel haciendo a un lado a Dulce para llegar hasta donde estoy yo.
-Supongo que me vas a correr, me lo dijiste la ultima vez - digo solo para que escuche el - comienzo a caminar a la puerta pero el me detiene.
-Espera, no te vayas - dice acercandome hasta el - ¿Qué se te ofrece, Dulce?.
-Ya tiene dos semanas que no me llamas y no se que pasa.
-Te diré que pasa, ya me canse de decirte que me dejes en paz, no se como hacerte entender que no te daré nada de mi dinero, conmigo no funciona así, lo nuestro no fue mas que una noche, deja de acosarme o seguridad te sacará cargando la próxima vez que pises mi empresa.
Suelto una pequeña carcajada por la forma en que dijo todo y más porque fue enfrente de mi.
-No tienes porque tratarme así, merezco mi lugar - dice muy molesta con el.
-Tu lugar no está aquí.
-Claro que si, como la señora y dueña de esta lugar - dice muy segura, por lo que me separó de Gabriel y trató de salir, pero me detiene fuerte.
-Escucha bien esto, porque no lo voy a repetir otra vez, LA ÚNICA MUJER QUÉ VA A ESTAR A MI LADO, es mi prometida, Sofía - cuando termina me ve de una forma tan tierna que hasta yo me la creó - y ahora si nos disculpas vete, nos interrumpiste en un buen momento, ¿No es así cariño?- dice mientras junta nuestros labios en un beso muy apasionado pero lo interrumpe solo para decir - cierra la puerta por favor, para que nadie entre - luego continúa con el beso y se escucha como ella sale echando pestes del lugar y cierra fuerte la puerta - perdón si te molesta todo esto pero en serio quería que se fuera -dice Gabriel.
-No te preocupes, solo olvidemos esto- digo muy apenada - tu no me amas y yo no te amo, así que dejemos de lastimarnos - digo mientras salgo de la oficina y el se queda inmóvil.
La verdad no entiendo nada de lo que a pasado hoy, decido no decir nada más y me voy a mi casa.
ESTÁS LEYENDO
Sin rumbo
Teen FictionEspero poder contarles toda mi historia hasta con el más mínimo detalle, pues he tenido una vida tan dura desde pequeña, que el simple hecho de viajar a los recuerdos, me duele. Todo inicio el día que mi madre falleció, pues mis dos hermanas y yo...
