Caminar con Gabriel, tienda tras tienda comienza a ser molesto para mi, pues algo que odio es estar de llavero de alguien.
-¿puedo esperarlo aquí? - digo señalando una banca.
-Sofía dime Gabriel, ¿ Ya te aburriste?.
-Si señor - digo ignorando lo de Gabriel.
-Esta bien, ve a donde quieras - comienza a caminar hasta que no lo veo más.
Entro en una tienda de vestido y veo algunos que no son muy caros, los tomo y camino hacia un probador que me indica la señorita que me atiende.
Después de probarme muchos, algo extraño en mi pasa, al salir con uno puesto, sin pensarlo digo.
-¿Qué tal este, Sara? - después de frotar mis ojos, recuerdo que ya no está conmigo.
Regreso al probador y me tiro al piso, pues siento su ausencia y un enorme vacío en el pecho, la necesito tanto.
-Señorita - tocan la puerta de mi probador - ¿Se encuentra bien?.
-Si, todo bien, gracias - digo tranquilizandome, pero definitivamente algo en mi trae a mi cabeza a Sara.
Tomo el vestido que mas me a gustado, no es tan lujoso pero su color oscuro hace que se vea muy elegante.
-¿Encontró lo que buscaba? - dice la señorita fuera de los probadores.
-Si, me llevaré este - le doy el vestido para que lo lleve a la caja - en un momento voy.
-Me parece perfecto.
Camino por la tienda para comprar algunos tacones que combinen con el vestido, pues no creo que mis botines o tenis queden con el.
-Mira quien está aquí - dice una voz chillosa que no deseaba oír en estos momentos.
-¿Qué es lo que quieres? - digo mientras me pongo de pie al ver a Dulce.
-Claro, te conseguiste un marido rico, para que te cumpla todos tus caprichos, niña pobre.
-Mira, en primera, tengo el suficiente dinero para comprar todo lo que yo quiera, en segunda los problemas que tengas con Gabriel arreglarlos con el a mi no me metas, después de todo no tengo la culpa de que el me eligió a mi- estoy a punto de caminar hacia la caja, pero veo que alza su mano para golpearme, intento detener su mano, pero alguien más la detiene.
-Y por último, dejala en paz - dice Gabriel mientras baja su mano y me coloca tras de él.
-Gabo, en serio no entiendo, ¿que es lo que le viste a esta tipa?.
-No puedo mas con tu insolencia, tengo demasiado problemas como para estar rebajándome a peleas contigo- salgo casi corriendo de la tienda que al final de todo no compro nada.
-Y que ni se crea que lo voy a acompañar esta noche a su dichosa gala - digo entre mi coraje.
Camino sobre las mismas calles que tomamos para llegar a la plaza para no perderme y llegar al hotel. Cuando al fin salgo de la plaza siento un alivió y lágrimas caer por mis ojos.
Toda esta presión me está volviendo loca, ya no me deja ni respirar y necesito una persona que esté conmigo, tan solo un abrazo de Sara, me ayudaría a sentirme mejor.
-¡Sofía! - no quiero voltear pues reconozco la voz y si lo veo, discutiré con el, entonces no podré dejar de llorar - por favor, detente - dice parándose frente a mi.
Sin mirarlo a los ojos le respondo--¿Qué más quieres Gabriel?, ¿no te basta con hacerme sufrir?.
-Se te olvido esto - dice entregándome mi vestido e ignorando mis preguntas anteriores.
-Te pregunté algo - digo aun con la mirada baja.
-Lo siento, no sabía que ella estaría en este evento, y menos en esa tienda.
Lo ignoro y sigo mi camino, pues si me quedo no podré dejar de llorar, y no quiero que el me vea así.
-Basta Sofía - dice tomándome de la mano, hasta que quedó justo frente a él - ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás tan mal? - dice más tranquilo, mientras levanta mi mirada con su mano.
-Déjame - digo presionando los ojos y siento lágrimas caer por mis mejillas.
-¿Por qué lloras? Perdón si te hice sentirte mal.
-No fue tu culpa, yo... Yo - no puedo mas y mi corazón se quiebra en lágrimas, entonces siento como me rodea con sus brazos.
-No soy nadie en tu vida y lo tengo claro, pero déjame estar para limpiar tus lágrimas y escuchar tus problemas.
-Ya no hables por favor, si continuas...-tomo aire y termino mi oración - no podré controlarme.
El solo me abraza lo que hace que sea un caos pero agradezco mucho su silencio.
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Sin rumbo
Teen FictionEspero poder contarles toda mi historia hasta con el más mínimo detalle, pues he tenido una vida tan dura desde pequeña, que el simple hecho de viajar a los recuerdos, me duele. Todo inicio el día que mi madre falleció, pues mis dos hermanas y yo...
