Vigía

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Los dos entrenadores se sintieron relajados y felices al comprobar el deseo de cooperación que emanaba del Profesor. Éste les pidió que hablaran de ello con Francine o algún otro miembro del Team Skull, y así evitar mayor malentendido con sus vigías frente al Estadio Royale. Ambos asintieron y Gladio miró a Sun, preguntándole sin hablar si era momento de marcharse ya. Se levantaron y se despidieron del Profesor Kukui.

—La próxima vez que vengáis, los aperitivos tendrán un sabor especial. Haré uso de mi receta ultra secreta para vosotros —alardeó con orgullo—. ¡Bueno! ¡Ya nos veremos!

Rockruff exigió un par de mimos antes de que cruzaran el umbral de la puerta y observó cómo se iban. Sun cargaba con Mimikyu, y ambos admiraban el paisaje costero con curiosidad. A la izquierda iba Gladio, distraído con el movimiento de la hierba provocado por algún Pokémon salvaje.

Mimikyu se volteó, notando una creciente distancia entre sus dos compañeros. Estiró su brazo oculto y agarró la ropa del rubio, estirando de ella en un intento de aproximarle. Éste notó su gesto y se acercó desconcertado. Sun se giró tras oír un pequeño quejido, y ambos entrenadores se miraron el uno al otro con confusión. El Pokémon soltó un par de gruñidos al tiempo que mantenía los ojos fijados en Sun, el cual parecía entenderle y se mostraba un poco rígido. Le explicó a Gladio que les había visto separarse más que las otras veces y quería evitarlo. Temía que fuera a alejarse tanto que acabaría perdido. El rubio también se puso un poco tenso, pero consiguió calmarse rápidamente y se cogió a la camiseta de Sun.

Conflicto de interésDonde viven las historias. Descúbrelo ahora