52. Bosque Perdido

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Los jóvenes se encontraban sentados en el suelo, con sus miradas puestas en Vatar, esperando una explicación por su parte.

- ¿Y bien? - dijo Elisa.

Se produjo un silencio nuevamente. La paciencia de Elisa se estaba agotando cada vez más al no recibir respuesta, fue a abrir la boca con intención de empezar una discusión pero fue frenada por Mike que habló antes que ella.

- ¿Tienes intención de contarlo? - preguntó Mike.

El elfo miró al joven, acto seguido suspiró con fuerza y dijo:

- Antes, cuando estábamos a punto de entrar al castillo, os dije que este libro guarda hechizos que te permiten manejar las líneas temporales a tu antojo y viajar en el tiempo.

Los chicos asintieron recordando el momento.

- Lo cierto es que con este libro no se puede viajar al pasado - continuó Vatar.
- Entonces por qué nos mentiste - dijo Rory.

Vatar miró el libro y dijo:

- En realidad, contiene hechizos espacio-temporales, te permite viajar entre las líneas temporales del presente y modificar tanto las líneas como el espacio a tu antojo. También te permite visualizar el pasado de la línea temporal en la que te encuentras.
- ¿Cómo que visualizar el pasado de la línea temporal? - preguntó Mike.
- Nadie puede viajar al pasado a la ligera, no es tan sencillo como cuentan en las historias o como se imagina la gente, el viaje en el tiempo conlleva sus riesgos. Son muy escasas, por no decir que las puedo contar con los dedos de la mano, las criaturas que pueden viajar al pasado. Al igual que la naturaleza es sabia, la magia también lo es. Ese poder es concedido a las criaturas que van a hacer un buen uso de este y van a saber cuidarlo. Son los llamados consejeros del tiempo. Cuando viajas al pasado, es muy sencillo cometer un error, provocar un futuro el cual no debería de suceder y desencadenar el efecto mariposa, es decir, sí una criatura realiza el viaje en el tiempo sabiendo lo que va a ocurrir y lo modifica a su antojo desencadenaría numerosas líneas temporales con numerosos futuros distintos. Como se dice algunas veces: el tiempo todo lo cura y quiere decir que al final el propio tiempo se restablece él solo, pero si el cambio es demasiado grande puede provocar una brecha en el tiempo y el espacio que generaría un agujero negro que lo engulliría todo a su paso - dijo Vatar.
- Está bien la explicación para ponernos en contexto - dijo Rory. - Pero eso no responde del todo a nuestras preguntas.
- Dejame terminar - dijo el elfo mirando a Rory. - Estos hechizos, te permiten saber cuántas líneas temporales existen y en cual te encuentras. En base a eso, te permite manejar las líneas temporales como te de la gana e incluso, con el suficiente poder, te permite viajar entre ellas.
- ¿Pero al modificar las líneas temporales no crearías más? - preguntó Jack.

Vatar asintió y dijo:

- Sí, se crearía algo parecido a un árbol genealógico, dejado de lado el resto de líneas temporales que existan en este instante, nuestra línea principal sería el tronco y a raíz de la nuestra se crearían multitud de ramificaciones. Por eso, es un libro muy peligroso en manos equivocadas y por esa razón te llama tanto el libro Guardiana de la mente espacio-temporal.

Elisa, al escuchar sus palabras, le miró fijamente esperando a que se explicase. El elfo la miró y continuó hablando:

- El título de Guardián, no es simplemente un título y eso deberíais saberlo. A parte de ser los guardianes, también sois guardianes de los elementos que domináis. Es la razón por la que este libro te ha llamado tanto la atención, es tu instinto como Guardián y por eso no te he dejado el libro. Al leer el contenido te habrías dado cuenta de que el tiempo podría peligrar gravemente y no me lo habrías devuelto, por mucho que me hubieses dicho que sí previamente.

Elisa agachó la cabeza, estaba reflexionando la respuesta que tanto ansiaba oír.

- Pero cuando estábamos en el castillo con Fenser, mencionasteis que viajasteis al pasado ¿no? - preguntó Jack.

El elfo se quedó callado y el silencio reinó la zona.

- Sí, viajamos al pasado - dijo Vatar finalmente.
- Si nos has dicho que muy pocas criaturas pueden hacerlo, ¿cómo lo hicisteis? - siguió preguntando Jack.
- Nos manipularon y aprovechamos la afinidad de nuestras magias para realizar el viaje - respondió Vatar un poco serio.

Se produjo un silencio incómodo durante unos segundos.

- Es una historia larga y ahora no tenemos tiempo para ello - dijo Vatar rompiendo el silencio y dejando el tema de lado. - Pongámonos en marcha, ya hemos descansado lo suficiente.

Los chicos asintieron y se levantaron del suelo.

- No os separeis. El Bosque Perdido, a parte de caracterizarse por ser un laberinto de niebla, también se caracteriza por ser el laberinto de uno mismo, a sí que id con cuidado - dijo Mike antes de que empezasen a caminar.

Jack le miró con cara extraña, cuando preguntó en el tren sobre el lugar, no le dijeron nada de eso.

- A qué te refieres con que también es "el laberinto de uno mismo" - dijo Jack.
- El bosque revela y materializa tus deseos e intenciones más profundas, saca a la luz todo lo que llevas dentro - dijo Rory. - Pero no te preocupes, el bosque no te echará o te perderás dentro de él, solo si tus intenciones son malas lo hace. Pero también...
- Deja las explicaciones para el camino, debemos llegar cuanto antes - le cortó Vatar.

La joven le miró un poco mosqueda por dejarle con la palabra en la boca, pero acto seguido asintió y comenzaron a caminar hacia lo más profundo de la niebla.
A medida que avanzaban, la niebla se volvía más y más espesa, llegó a un punto en el que parecía que podías agarrarla.

- Dime lo que ibas a decir, antes de que te cortara Vatar - dijo Jack a Rory.
- Ah sí - dijo Rory haciendo memoria. - También este bosque es muy caprichoso, por lo que puede sacar a la luz...
- ¡No os separeis! - se oyó gritar a Mike.

Los dos jóvenes alzaron la vista y miraron a su alrededor, pero no vieron a nadie, apenas se podían ver el uno al otro. Jack, miró en todas direcciones y pudo distinguir a Elisa, que se encontraba un poco más alejada de ellos. Aceleró el paso hasta alcanzarla, pero cuando lo hizo, la silueta de Elisa se desvaneció. "¿Un espejismo?" pensó mientras miraba hacia atrás, pero el terror le recorrió el cuerpo al darse cuenta de que no había nadie detrás de él. Estaba completamente solo.

- ¡Chicos! - gritó un poco angustiado. - ¡Mike!¡Elisa!¡Rory!¡Vatar!

Se quedó en silencio esperando a que alguno respondiese a su llamada, pero no hubo contestación por su parte. Perdido y agobiado siguió caminando hacia delante. Pasaba el rato y no se encontraba con nadie, de vez en cuando gritaba sus nombres pero había respuesta. A medida que avanzaba, se sorprendía cada vez más llevaba un rato caminando deprisa sin parar y con lo espesa que era la niebla, aún no se había chocado con ningún árbol. De repente empezó a escuchar voces:

- "Está muerta"
- "Asesino"
- "Débil"
- Quién está diciendo eso - dijo Jack apunto de perder los nervios.

No obtuvo ninguna respuesta. Las voces seguían machacándole sin descanso y cada vez con más intensidad. Jack echó a correr desesperado.

- ¡Callaos! - gritaba sin parar.

De repente tropezó con una rama y cayó al suelo.

- ¡Callaos! - gritó dando un puñetazo al suelo. - Por favor...

Rompió a llorar, no era capaz de seguir caminando, había perdido a sus amigos y esas malditas voces lo estaban torturando.

- ¡Callaos ya por favor!¡Tenéis razón!¡Dejadme en paz! - gritó entre lágrimas.

Se quedó en el suelo llorando, sin ser capaz de levantarse para seguir caminando.

- Hola Jack - se escuchó una voz grave.

Jack alzó la mirada buscando a la persona que había dicho eso.

- No te martirices, las voces son tus pensamientos más oscuros y profundos - se escuchó de nuevo la voz.

El joven miró hacia el lugar de donde provenía la voz y vio entre la niebla una silueta negra.

El Libro EncantadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora