La luz inundaba la habitación, Scott se giró para que la luz no le diese en la cara. Permaneció unos pocos minutos con los ojos cerrados, intentando conciliar el sueño de nuevo, pero le resultó imposible. Abrió los ojos y se encontró a pocos centímetros de la cara de Zarut. Se separó rápidamente algo nervioso y con el corazón latiendo muy rápido, pero se tranquilizó en seguida al ver que seguía dormido. Le miró de nuevo. Observó que había dormido sin camiseta, sus músculos del torso estaban relajados pero se le marcaban, estaban bien definidos. Se fijó en su pelo, su tupé estaba despeinado debido a que se había movido durante la noche. Se quedó mirando su rostro, se fijó en el bigote y la barba que le había crecido durante este tiempo, "no le queda mal" pensó. Ver lo relajado que estabas mientras dormía le relaja a él también. "Qué mono es" pensó mientras sonreía. Al instante recapacitó sobre lo que estaba haciendo y pensando, se sonrojó y movió la cabeza tratando de olvidar todo lo que acaba de pasar.
"¿Qué estoy haciendo?" pensó. Se quedó mirando fijamente un punto de la habitación, mientras divagaba en sus pensamientos. Una leve sonrisa apareció en su rostro. Varios minutos después, se dio un par de golpecitos en la cara para despertarse, se levantó de la cama y abandonó la habitación. Al irse, las tripas le rugieron. Se sonrojó al instante, avergonzado, y miró en todas direcciones esperando que nadie le hubiese escuchado. Recorrió los pasillos del templo intentando encontrar el comedor, le pareció increíble que anoche llegase a su habitación sin perderse. Cuando encontró el comedor, se sorprendió al ver a Luxus, Rita y al Rey Dios sentados a la mesa.
- Buenas tardes dormilón - dijo Rita con una leve risita.
- ¿Tardes? - preguntó Scott un poco desorientado.
- Sí - dijo el Rey Dios. - Son las cuatro de la tarde.
- ¿Qué tal? ¿Has descansado? - preguntó Luxus.
- ¡¿Las cuatro?! - dijo Scott sorprendido, ignorando las preguntas de Luxus.
- Menudo sueñito os habéis echado - dijo Rita.
- Tú eres el primero en aparecer - dijo Luxus. - Laya y Zarut siguen durmiendo.
Scott desvío la mirada, sabía que Zarut seguía dormido. De repente sus tripas rugieron otra vez, provocando que el joven se sonrojase avergonzado de nuevo. El Rey Dios se echó a reír y dijo:
- Anda come algo.
Acto seguido chasqueó los dedos y aparecieron dos ángeles vestidos de camarero, con platos de comida sobre sus manos que sirvieron en la mesa. A Scott le brillaron los ojos al ver la comida, se sentó y comenzó a comer sin preguntar a nadie. Al rato se dio cuenta, terminó de masticar lo que tenía en la boca y, algo arrepentido, ofreció al resto.
- No te preocupes - dijo Luxus sonriendo. - Nosotros ya hemos comido.
Scott asintió y siguió comiendo.
- ¿Has descansado? - preguntó Luxus de nuevo.
El joven asintió de nuevo y dijo:
- Sí, caí redondo nada más tocar el colchón.
Luxus, Rita y el Rey Dios dejaron escapar una pequeña sonrisa al escuchar la respuesta de Scott. El muchacho les miró y les devolvió la sonrisa.
- Y... ¿qué tal está Leo? - preguntó Scott, con una leve expresión de preocupación en el rostro.
- Está bien, la transfusión ha sido un éxito - dijo Rita. - Aún así, ha gastado demasiada energía, a sí que, ahora está durmiendo.
- Casi me deja seco - dijo Luxus bromeando, mientras se daba golpecitos en el pecho.
Scott suspiró aliviado al escuchar eso. Terminó de comer y dijo:
- Voy a verle.
Luxus y Rita asintieron.
- Antes de que te vayas - dijo Luxus frenando a Scott. - En cuanto Leo se recupere, este equipo se va inmediatamente al reino de las hadas a apoyar al otro, os explico los detalles por el camino.
Scott asintió algo preocupado y se fue de la sala.
Cuando llegó a la enfermería, se encontró a Leo despierto, sentado en la cama, y a Laya sentada a los pies de la misma cama. En cuanto Scott vio a Leo despierto, un sentimiento de felicidad invadió todo su cuerpo, tanto que se lanzó a abrazarle casi entre lágrimas.
- Eh, eh, que me vas a tirar de la cama - dijo Leo sonriendo, mientras le recibía el abrazo. - Yo también me alegro mucho de verte.
El abrazo duró algunos segundos más, después de eso, se separaron y Scott se sentó en el borde de la cama de al lado. Miró a Laya y dijo algo avergonzado:
- Hola a ti también.
Laya le dedicó una sonrisa y dijo:
- Veo que ya te encuentras mejor.
- Sí - dijo Scott sonriendo.
Laya fue a preguntar si, al final, Zarut fue a hablar con él, pero decidió no preguntar por si Zarut no lo había hecho.
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí? - preguntó Scott a Laya.
- Cinco minutos - respondió Laya. - He llegado hace nada.
- Scott, tenemos que hablar - dijo Leo cambiando radicalmente de tema. - Necesitamos que nos expliques qué está pasando.
Scott miró las caras de sus amigos, tenían una expresión seria. Sus miradas pedían una explicación y no se iban a conformar con "No os lo puedo decir". Scott respiró hondo y dijo:
- Ante todo, necesito que esto quede entre nosotros tres, nadie más puede enterarse.
Los dos jóvenes asintieron.
- De acuerdo - dijo Scott empezando su explicación. - Para empezar, existe un consejo, del cual soy miembro. En ese consejo se "custodia" la ubicación de El Círculo.
- ¿El Círculo? - preguntó Leo.
- ¿"Custodia"? - preguntó Laya.
- Digo "custodia" porque realmente no se sabe su ubicación - dijo Scott. - El consejo se encarga de que dicho sitio no se encuentre, aunque no sepamos dónde está.
- Pero qué es El Círculo - insistió Leo.
- El Círculo es el lugar donde se encuentra sellado el poder de Cronos, el don de la magia origen - respondió Scott.
Los jóvenes se sorprendieron al escuchar eso. Ninguno de los dos era capaz de gesticular ninguna palabra.
- Pero... - pudo decir Leo. - Por qué no nos lo has dicho antes y por qué tú estás metido en ese consejo.
- No lo sé - dijo Scott algo confuso. - Simplemente aparecí allí y no os pude decir nada porque, como acabo de comprobar, se desconoce la existencia del consejo. Si la gente se enterase de esto, cundiría el pánico, todos sabrían de la existencia de El Círculo: personas buenas, a las que le daría igual, malas.... Quién sabe lo que podría pasar si alguien que no somos nosotros lo encuentra antes.
- Entiendo - dijo Leo.
Hubo un silencio, Leo y Laya trataban de asentar la información que les estaba proporcionando Scott lo más rápido posible.
- Pero... si no sabéis dónde se ubica el lugar ¿cuál es el fin del consejo? - preguntó Laya.
- Principalmente para que el lugar no sea descubierto. Por lo que sé, se hacen reuniones cada vez que se sabe alguna información de este o peligra su secreto. Hasta ahora solo he asistido a dos reuniones - respondió Scott.
Los tres se volvieron a quedar callados.
- ¿Y qué era aquella tabla que habéis leído Zarut y tú? - dijo Leo. - Porque por lo que observé, era importante. Zarut y mi tío estaban muy alterados cuando han visto que la tabla había desaparecido.
- Esa tabla es una tabla de escritura. Un tabla de arcilla donde describe como llegar a El Círculo. Hay ocho en total, fueron escondidas por nuestros antepasados y de momento se han encontrado cuatro - dijo Scott.
Los dos guardianes se quedaron boquiabiertos.
- No lo entiendo - dijo Laya. - ¿Por qué no buscáis las tablas?
- Están muy bien protegidas donde están y las que han sido encontradas las custodian miembros del consejo para que nadie más sepa se su existencia - respondió Scott.
- Y cómo es que esa tabla ha desaparecido - dijo Leo. - Bueno, la han robado.
- No lo sé - dijo Scott. - Estábamos tan pendientes de la batalla que nadie se dió cuenta de que había desaparecido.
Los dos jóvenes se quedaron callados, analizando la información dada por su amigo.
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El Libro Encantado
FantasyEsta es la historia de Scott, un chaval con una vida normal... O eso creía él hasta que descubrió un libro que lo cambiaría todo. Se dará cuenta de su potencial y del secreto que hay detrás de el libro... O ¿tal vez no? Una gran guerra, la cual él d...
