Tensión (Parte II).

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Estando aún en el estacionamiento Eleanor y Caleb.

—Es por eso que la reunión se retrasó, hubo un alumno que tuvo una sobredosis, los padres de él reportaron el hecho a la universidad, es así como finalmente ahora todos saben de este asunto... Al parecer obtuvo la droga dentro de la universidad.

—¿Finalmente se enteraron? Lo dices como si tú ya lo hubieras sabido.

—Eres muy perspicaz Eleanor... No es algo nuevo y tampoco es algo que me sorprenda —el rostro de Caleb es inexpresivo.

Eleanor siente como si a él le diera lo mismo el asunto, lo dice de una forma tan fría sin mostrar empatía alguna sobre las personas afectadas.

Caleb enciende el auto y se pone en marcha.

—Alguien debe estar vendiendo esa droga dentro de la universidad ¿Verdad?

—Por supuesto —Caleb tiene el ceño fruncido.

Eleanor siente que a él le molesta hablar de este tema y lo pone de mal humor.

—Mmm ¿Sospechan de alguien?

—No, que yo esté enterado.

—Ya veo.

Poco tiempo después ellos están a punto de llegar a casa, claro Eleanor se niega a que Caleb la dejé en la puerta de su casa (una vez sería justificable, pero tantas, no) quiere bajar una calle antes de casa para no ser vista por su madre.

Antes de que ella baje, Caleb la detiene para hablar.

—Eleanor, no me gusta hacer esto... Me frustra, me hace sentir como...

—¿Cómo que? —Pregunta Eleanor confundida.

—Como un patán, un bastardo que no te merece... Esto parece ser como si no te tomara enserio, me siento sucio, deshonesto... Me cuesta trabajo ver a tu madre a la cara y fingir que no somos nada cuando en realidad te siento tan mía.

Eleanor se queda pasmada, las palabras de él la emocionan pero a la vez le preocupan.

—Yooo, solo me siento preocupada, —baja la voz apenada— me mortifica que se vea afectada tu reputación como maestro por mi culpa, todos te tienen un alto respeto y admiración por ser como eres, inflexible, recto, un gran químico. Aún eres joven y tienes un futuro brillante, no quiero que por nuestra relación todo eso se vea empañado... Sabes perfecto que salir con una alumna te traerá problemas... Tu estás arriesgando tu trabajo por mí, pero nosé si eso valga la pena.

Caleb suspira.

—No tienes que preocuparte por ello, yo no le temo a las repercusiones que pueda llegar a tener... Ningún futuro es más importante que tú Eleanor —Él la rodea con sus brazos y la atrae hacia su asiento, acurrucandola en su pecho, la abraza con ternura— Es verdad que mi reputación se verá afectada, todos creerán que me gusta jugar con mis alumnas, pero creo y estoy convencido que la reputación solo es lo que los demás piensan y eso no me define ni como persona ni maestro, quiero decir con esto que no me importa lo que lleguen a pensar o las ideas que se hagan de mí, eso no es mi problema... Yo solamente me preocupo por mi propia consciencia porque eso es lo que soy. No te preocupes tanto por ello, estaremos bien.

Él abrazo de Caleb, a ella le transmite calidez y seguridad, una paz que logra apaciguar sus temores.

—Suena tan fácil como lo dices... Pero al final si importará, las ideas o opiniones que los demás tengan de nosotros si definen nuestro futuro, puede que se te cierren las puertas.

—Tienes razón, pero siempre habrá una ventana por dónde entrar ¿No? —Él le dedica una sonrisa dulce.

Ella no puede evitar reír.

—Cierto... ¿Cómo es que siempre logras tranquilizar mis miedos?

—Es un don que poseo sobre ti.

—Tonto...

Pasa un rato, ellos siguen abrazados dentro del auto.

—Eleanor ¿Aunque sea podemos contarle a tu madre? Quisiera pedir su permiso.

Eleanor piensa "Vaya que si es un hombre tradicional"

—Parece ser que eres muy anticuado, los tiempos han cambiado.

—No importa en qué época estemos... Los buenos valores nunca se deben de perder.

"Mmm de nuevo el hombre culto y recto" Piensa Eleanor para si.

—Pero ya tienes mi permiso, es lo que cuenta.

—Quisiera su aprobación, sentirme digno de ti.

—¿Eso te haría feliz?

—Si, mucho... Es tu madre y merece todo mi respeto.

Eleanor exhala.

—Esta bien, está bien... Le hablaré a mamá de lo nuestro, y pediremos su permiso... Pero no te garantizo que acepte, no sé cuál va a ser su reacción, puede que sea buena o mala.

—¿Crees que me vaya a rechazar?

—Nada es seguro con mamá.

—Bien... Con que dejemos de ocultarselo, me doy por más que satisfecho.

—Ahh osea que si no acepta ¿Seguirás siendo mi novio?

—Ya dijiste que lo que cuenta es tu propio permiso.

Eleanor lo mira con ojos entrecerrados.

—Si, pero nada más cuando te conviene bribón...

—Yo no te dejaría por nada, aunque el mundo entero se oponga, y si eso me hace doble moral, acepto mi pecado.

—Mmm no eres tan recto como pensé.

—Por ti estaría dispuesto a corrompérme por completo.

—Eso me perturba pero me fascina, un gusto culposo pero inevitable... Me encanta que seas persistente con lo que quieres.

—Asi es Eleanor te quiero.

Eleanor y Caleb se terminan por despedir dándose besos fugaces, ella después se marcha y él hace lo mismo.

Mi Maestro Es Mi VecinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora