Asesinatos en la ciudad.

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Los días siguen transcurriendo, paso el fin de semana y hoy es Lunes, recién comienza el día.

Imelda recién llegó de su trabajo nocturno, Eleanor está a punto de prepararse el desayuno en eso su madre la detiene.

—Hija yo te preparo el desayuno, siéntate.

—No mamá, no es necesario... Acabas de llegar, estás cansada.

Imelda niega con la cabeza.

—Para nada, por favor déjame hacerlo yo... La mayoría del tiempo te haces todo tu sola, prácticamente te has creado tu misma. —Se le quiebra un poco la voz, se gira para que Eleanor no la mire— Yo aunque sea quiero hacer algo por ti, ser tu madre.

Eleanor frunce el ceño extrañada, se acerca a su madre por la espalda y la abraza recargando su cabeza en el hombro de ella.

—Pero que dices mamá, ya haces mucho por mí ¿Por qué te has puesto así de repente?

Ese abrazo para Imelda, hizo que su energía se repusiera.

—Lo que pasa es que tú eres una buena hija y no sabes ser exigente, no he podido darte una buena vida, apenas logramos pasar el día.

—Mamá no me hace falta nada más, soy feliz, tenerte a ti es como tenerlo todo. Dime ¿Por qué te has puesto así? No me evadas señora Imelda —Finge endurecer la voz.

Ríe Imelda.

—No quiero dejarte sola... Solo quiero consentirte, dedicarte el tiempo que no he podido darte antes. Iré a prepararte el desayuno.

Eleanor se queda en la pequeña sala, siente que su madre le oculta algo, decide dejarla tranquila y darle el tiempo para que ella misma le hable de lo que le pasa.

Imelda le sirve el desayuno a la mesa, Eleanor se sienta, enciende la televisión.

—Gracias mamá.

Imelda solo sonríe.

—Está bien, disfruta tu desayuno... Iré a darme un baño.

Se marcha.

Mientras Eleanor degusta su desayuno, escucha las noticias en la televisión, pero al escuchar lo que se dice hace que ponga toda su atención en ella.

Noticia:

“Es lamentable está situación, desde hace meses está serie de asesinatos han estado perpetuando la ciudad, esto nunca antes había sucedido... Testigos dicen a ver visto a Katherine salir acompañada con un hombre de la fiesta, horas después la chica fue encontrada muerta en la carretera... Esta serie de asesinatos tienen el mismo patrón, primero este hombre suele cortejar a las mujeres, ellas rápidamente caen en los encantos del hombre... Al parecer se trata de un tipo muy atractivo, después salen del lugar de dónde estén (Bar, fiesta, gasolinera, estacionamiento, supermercado) y se van en el auto de él, las víctimas después aparecen degolladas, (suele utilizar navajas, cuchillos) con heridas de torturas... No se ha podido obtener una fotografía ya que las cámaras que capturan los hechos siempre terminan siendo hackeadas... Este asesino no se trata de cualquier persona, es alguien sumamente inteligente que ha sabido ocultar todo rastro que lo conduzcan a él”

Eleanor se queda boca abierta, por su cabeza pasan una serie de pensamientos, solo puede pensar que se puede tratar de su maestro. Para ella todo cuadra, él se mudó hace meses a este lugar, viene de otra ciudad y también es muy atractivo. Pero sabe que solo suponer no le sirve de nada.

Ya estando en la universidad y después de tomar sus clases, Eleanor está en la biblioteca repasando sus estudios, a su lado está Fátima y Esteban acompañándola sentados en la mesa.

Eleanor no puede concentrarse en lo que lee, es raro para ella aunque esté leyendo, al mismo tiempo está pensando en otras cosas, se pregunta cómo es eso posible. Solo piensa en la noticia que escucho está mañana. Pero un toque en el hombro la agita, mira que es Cristian.

—Hola linda.

—Hola Cristian.

Los dos se sonríen.

—Me has ignorado, ya no me has llevado esas galletas, las extraño. —Exhala con una sonrisa— Al parecer ya no te gusto, le has dado duro a mi orgullo.

—¿Que? Oh no es eso, es solo que he tenido mucha tarea, no me ha dado tiempo.

Antes Eleanor solía regalarle galletas, una vez le confesó en una carta lo que sentía por él, creyó que él jamás la había leído, casi era un imposible que lo hiciera ya que él recibía innumerables cartas de amor y más esa vez que ella se la entrego, fue en un partido de fútbol americano, donde él y el equipo obtuvieron la victoria. Muchas estudiantes lo llenaron de obsequios y cartas, entre esas cosas estaba la carta de Eleanor.

—¿Y crees que puedes regalarme un poco de tu tiempo este fin de semana?

Eleanor se queda pasmada.

—¿Me estás invitando a salir?

En ese momento la encargada de la biblioteca llega y los regaña, les pide que guarden silencio.

Cristian toma una pluma y escribe en la libreta de Eleanor, su número de teléfono “............ Llámame si aceptas”

Se marcha.

—¿Que fue eso? El chico más popular te ha invitado a salir. —Dice Fátima susurrando a Eleanor.

—¿Aceptaras? —Pregunta Esteban.

—Creo que si, es lo que siempre he querido, al fin él me ha tomado importancia, ahora se que él sabe que existo. —Responde Eleanor.

—Mmmm eso no importa, pero ¿Es eso lo que quieres ahora? Nuestros deseos cambian. —Habla Esteban.

—Esteban deja de confundirla con tus análisis mentales... Amiga no desaproveches esta oportunidad. —Habla con entusiasmo Fátima.

Eleanor no alcanza a decir más, de nuevo la encargada llega y los silencia, ellos concentran su vista en sus libros, guardan silencio.

Mi Maestro Es Mi VecinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora