Es un hermoso día nublado en el que Caleb y Eleanor, después de pasar otra noche juntos, vuelven a su vida cotidiana. Se despertaron temprano para llegar a tiempo a clases y llevan apenas media hora de camino. Pero antes, Caleb hizo una parada en medio de la carretera en un pequeño supermercado.
—¿Cómo has estado, Edwin? —saluda Caleb. Los dos hombres estrechan sus manos en medio del estacionamiento.
—Estable, gracias... Em, creo que no necesito preguntar lo mismo. Me doy cuenta de que has estado muy bien... —chasquea la lengua y arquea una sonrisa. Lo mira fijamente, analizándolo—. Luces renovado.
—Sí, bien. ¿Has traído lo que te pedí?
—Oh, sí, aquí tienes —le entrega una maleta negra.
—Excelente...
Mientras Caleb revisa el contenido de la maleta, Edwin pregunta:
—¿Por qué me has pedido que te traiga esto? ¿Estás en peligro?
Caleb se queda en silencio por un momento.
—Necesito estar prevenido... Además, quiero proteger a Eleanor. Estar conmigo la pone en un peligro constante.
—Entiendo. ¿Crees que Abner está enterado de tu ubicación? Como sabes, hace poco descubrió que estás vivo. También Karen lo sabe.
Caleb cierra los ojos con pesadez al escuchar ese nombre. Lo inquieta, pero prefiere no enfocarse en ese tema, sino en otro asunto que lo ha estado perturbando todo este tiempo. Razón por la que estratégicamente, decidió darse a notar su cercanía con Marianne, ya que sabía que el padre de ella siempre la tenía bajo vigilancia. Lo que quería provocar es que Benson saliera de su escondite al saber que posiblemente su hija corría peligro. Esto no funcionó, pero sí le ha dejado dos cuestionables al respecto a Caleb: ¿Quién se encarga de vigilar a Marianne? ¿Por qué Benson volvió a aliarse con Abner? Ahora sabe que no solo vigilan a Marianne, sino también a él, hecho que ya había previsto al decidir exponerse con tal situación. Aunque puede ser que desde su comienzo con esta identidad siempre lo hayan tenido vigilado.
—Eso me confirma que Benson está cerca, o tal vez tiene a una persona que me vigile. Pero lo raro es que no he visto en sí personas que me sigan o a extraños. Estoy seguro de que debe ser una persona común que me mire a diario. Alguien que se mantiene oculto detrás de una máscara.
Edwin frunce el ceño extrañado.
—Entonces, ¿esa persona sabría de tu verdadera identidad?
—Exacto.
—¿Tienes alguna idea de quién puede ser?Caleb suspira cansado.
—Benson, desde que era maestro, ya distribuía la droga, pero tenía a alguien que le ayudaba. Sospecho que se trata de un alumno que aún sigue en la universidad. Estoy seguro de que debe ser quien también me vigila.
—¿No has pensado que podría tratarse de otro maestro o colega?
—Sospecho más de un alumno —profundiza Caleb—. Antes de que ese perro me traicionara, me había comentado sobre un alumno con quien trabajaba individualmente, miraba potencial en ese alumno.
—Si es así, entonces van un paso más adelante de ti —opina Edwin, de lo cual Caleb siempre ha sido consciente, prosigue Edwin—. Estás corriendo mucho peligro, Danilo, recuerda que Benson ha adquirido mucho poder. Lo mejor que podrías hacer es regresar y retomar el poder de la corporación.
—Sí, eso me enfurece. Es la razón por la que ni siquiera he podido saber quién es ese vendedor. Por ahora no podré volver, no mientras descubra todo. Sé que Benson no creó esa droga solo, no es su especialidad, ese alumno debió darle esa idea. Antes de que Abner financiara la investigación de Benson, él mucho antes ya distribuía las drogas.
Edwin se confunde, piensa que si ya vendía las drogas Benson y ya obtenía dinero, entonces:
—Pero ¿por qué quería patentarla? Creí que lo que quería era dinero.
—Algo que nunca obtuvo, renombre y estatus... Además, debió sentirse presionado por Abner. Pero si él hubiera confiado en mí, todo sería tan diferente. —Responde Caleb.
Edwin por un instante desvía su vista hacia el auto de Caleb, al fijar su vista agranda los ojos.
—¿Ella está aquí? ¿La has traído? —pregunta escandalizado.
—Tranquilo, ya lo sabe todo.
—¿En serio le has contado todo? ¿Cómo lo tomó? Eso de que eres un asesino, yo en su lugar hubiera salido huyendo. Dime, ¿la retienes en contra de su voluntad?
El rostro de Caleb se torna sombrío.
—Ella me ama y lo entiende... No me abandonará —responde con voz seca.
—Ah, ¿pero también le contaste de Karen?
Caleb se queda en un silencio oscuro.
—Mmm, por lo visto no todo está dicho. Puedo suponer por qué. ¿Crees que no lo vaya a entender? O mejor dicho, ¿perdonarte? Creo que deberías contárselo, sería peor si llegase a enterarse por ella misma. Podrías perderla.
Caleb tensa la mandíbula y siente un nudo en la boca del estómago. Aprieta los puños con fuerza.
—¿Cómo lo entenderá? Si ni siquiera yo mismo lo entiendo. Solo pensar en su nombre me desestabiliza, aún no puedo asimilar lo que pasó. Siento... —pasa saliva.
Antes de que termine de pronunciar sus palabras Caleb, Edwin lo interrumpe.
—Está bien, no tienes por qué decírmelo... No te preocupes tanto, creo que si sigue contigo después de saber que eres un asesino y soportar tu amargura, podrá entender lo demás —dice con sarcasmo esto último.
—Eso espero.
—Ella es muy bonita, tiene unos ojos penetrantes, está mirando hacia aquí. Es muy joven, ¡¡Dios!! Eres igual que tu padre, todo un asaltacunas. Un señor con una jovencita —dice con ironía—. No puedo creerlo.
Caleb arruga el rostro molesto y con una voz fría le responde.
—¿De qué hablas? Solo le llevo seis años. No soy tan mayor.
—¡¡Nada más!! Pero tu amargura te suma otros 6 años...
—Ya lárgate.
—Qué genio... Debería saludarla.
—Ni lo intentes.
—¿Qué? ¿Temes que se enamore de mí?Caleb lo fulmina con la mirada y respira bruscamente.
—Ya, ya, ya, dejaré de bromear. Vaya, te tiene loco. Nunca te había visto actuar así, ni siquiera por la arpía.
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Mi Maestro Es Mi Vecino
Mystery / ThrillerEleanor se esfuerza en sus estudios, cursa su cuarto semestre en la universidad. Hace unas semanas ha llegado un nuevo maestro a impartir clases, quien le desconcierta, sus actitudes misteriosas han despertado su interés sobre él. Y por si fuera poc...
