Eleanor
Es domingo, ayer Fátima se marchó muy tarde afortunadamente su papá paso a recogerla, su papá es uno que toda hija desearía tener, amoroso, protector, respetuoso, un magnífico padre. Tristemente Fátima perdió a su madre de niña, su padre ha tratado de que ese vacío que dejó su madre no la hunda en una triste depresión, yo creo que sucede lo contrario, es Fátima quien impide que su padre se hunda en una depresión, ella es la luz de los ojos de su padre, el motivo por el que se esfuerza tanto. Se todo esto porque desde secundaria conozco a Fátima, y de vez en cuando he ido a su casa, he deducido eso con el paso de los años. También debo de decir que su padre me trata como una hija, es paradojico porque mi madre trata como una hija a Fátima, en fin entre nuestras familias nos acompletamos. Si bien mi padre no murió pero es como si lo hubiera hecho, ya que nunca se comportó como tal.
Estoy con mamá desayunando en la mesa, un tiempo para estar juntas.
Terminamos nuestros desayunos y yo me dispongo a lavar los platos, pero veo a mamá que está a punto de salir.
—¿Mamá saldras? —Se supone que hoy se quedará todo el día en casa a descansar.
—Si, iré a casa de Caleb, no he podido ir toda la semana, necesito realizar mi trabajo hoy. No puedo ser tan desvergonzada.
De repente se me prende el foco.
—¡¡Mamá!! —corro hacia ella.
La sorprendo.
—¡¡¿Que?!! ¿Que te ocurre?
—No hace falta que vayas, yo iré por ti, haré tu trabajo.
—¿Por qué quieres hacer mi trabajo?
—Quiero ayudarte, no es justo que tú sola seas quien aporte el dinero a esta casa... Además hace mucho me prometiste que me dejarías ayudarte.
Me mira con ojos entrecerrados.
—¿Segura que no es por otra cosa?
—Como crees, es domingo, tu único día libre. Debes descansar... Anda, anda vete a la cama.
La guío hacia su habitación.
Mi mamá termina accediendo, yo al escuchar su aprobación con gusto corro a casa de Caleb.
Ahora me encuentro en frente de la puerta de Caleb, está vez si tocó.
Tocó unas cuantas veces, escucho como él se dispone a abrirme.
Me mira incrédulo.
—¿Por qué tocaste y no simplemente pasaste? Ya sabes que está es tu casa... Espera, pensé que hoy no nos veríamos y pasarías tiempo con tu madre ¿Ella está bien?
—Primero, hoy no he venido como tú novia. —Digo con firmeza.
—¿Ah no? ¿Si no eres eso? ¿Entonces que personificas?
—Tu trabajadora.
—¿Mi que? —se queda atónito.
Yo no le contesto más y paso por un lado de él adentrandome a su casa, él por su parte se queda estático parado en la puerta.
Al fin reacciona y entra.
—Oh ya entiendo... Le mentiste a tu madre para pasar tiempo con tu novio. Eres traviesa. —Tiene una mirada maliciosa.
—No, realmente si limpiare tu casa. —Aclaro.
Él parece no comprender.
—Remplazaras a tu madre...—Al fin entiende— Si es así no es necesario que lo hagas, tu compañía es suficiente. —Se acerca para abrazarme.
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Mi Maestro Es Mi Vecino
RomanceEleanor se esfuerza en sus estudios, cursa su cuarto semestre en la universidad. Hace unas semanas ha llegado un nuevo maestro a impartir clases, quien le desconcierta, sus actitudes misteriosas han despertado su interés sobre él. Y por si fuera poc...
