Epílogo

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Eleanor

Han pasado 7 años desde aquel desafortunado incidente, el señor Jorge lamentablemente fue enjuiciado por el homicidio de Esteban. Pero no todo es malo, pronto saldrá de prisión. Durante estos años no he dejado de ir a visitarlo, mis hijos y Caleb tampoco. Mis dos niños han estrechado una buena relación con él, le llaman abuelo.

Por otra parte, yo me gradué en Criminología, y me he convertido en detective, estoy formando una carrera en este rubro, no ha sido nada fácil, a veces me ha tocado ver cosas verdaderamente horrendas causadas por otros humanos, injusticias que ni siquiera tienen nombre, cada vez descubro cosas que me hacen odiar una parte del mundo, a los humanos, pero no a todos.

Aún prevalecen personas genuinamente buenas de corazón. Esas personas las puedes encontrar cuando por accidente te pierdes en la ciudad y te ayudan desinteresadamente a encontrar tu destino. Esa persona que te accede el asiento en el autobús, esa persona que te sonríe sin conocerte, esa persona que no se suma a los malos comentarios cuando te critican, esa persona que te ayuda a levantarte cuando caes, la persona que te ayuda sin esperar algo a cambio, la persona que no se queda callada cuando observa una injusticia. Aún existen esas personas.

Después de un largo día de trabajo llegó a casa un poco abatida por los asuntos tan lamentables que hoy me tocó ver. Sin embargo, en casa siempre me espera tres personas que me aman y me animan a seguir y no a rendirme. Esas personas que amo con todo mi ser, Caleb, Bastian y Elena.

Abro la puerta y lo primero que recibo es a mis niños que vienen hacía a mí corriendo a abrazarme, los abrazo por igual, los recibo con cientos de besos. Por detrás de ellos viene Caleb quien también me recibe con un gran beso y abrazo.

—Te extrañé cariño —Expresa con amor, oler su aroma me rehabilitaza, recarga todas mis energías.

—Yo también amor.

Después nos adentramos al comedor para almorzar los cuatro juntos como familia, posteriormente pasamos a la sala a pasar el resto de la tarde conviviendo con nuestros hijos.

Ponemos algo de música alegre, a estos niños les encanta bailar, son imparables, muy inquietos, llenos de energía. Por ende Caleb y yo bailamos junto con ellos, nos movemos conforme la música lo pide. No paramos de reír, los niños ríen a carcajadas. Esto para mí es la verdadera felicidad.

La vida no es fácil, pero estos momentos son por los que vale la pena vivirla.

Ya hemos despedido a los niños, ellos ya están dormidos. Ellos son realmente hermosos, tienen los ojos de su padre y cabello negro, la piel tersa y blanca, no se diga de su inteligencia. Aunque Elena es un poco imprudente y desordenada con sus tiempos como su madre, es una niña muy vivaz. En Cambio Bastian es como su padre, serio si se trata de tareas y muy exacto como un reloj, también muy seguro de si mismo, un poco arrogante. Los dos tienen sus defectos como cualidades. Cómo cualquier humano.

Ahora nos toca pasar tiempo a solas.

Ya en la recámara...

Caleb llega por detrás y me abraza.

—Es hora de hacer la tarea.

Sonrió ante su insinuación.

—Entonces no hay tiempo que perder...

Los dos nos besamos con desesperación y quitamos nuestras ropas, pronto entramos en calor. Nos fundimos en uno solo haciendo el amor. Él sigue igual de increíble que siempre, si no es que mejor. Por mi parte yo tampoco he perdido el toque con los constantes ejercicios de mi trabajo. A él le resulta excitante verme con uniforme. Bueno, que no le resulta excitante, él nunca pierde el deseo, y yo tampoco.

A veces me tomo un poco de tiempo para ir a hacerle una visita a su oficina, allí mismo no desaprovechamos el tiempo, pareciera que aún somos una pareja de novios.

En ocasiones Caleb no puede evitar ser celoso y algo posesivo. Admito que yo también soy celosa. Pero esos celos quedan de lado, sabemos que no podemos vivir uno sin el otro, y solo tenemos ojos para sí mismos. Además, no hay comunicación que no pueda resolver nuestros conflictos.

Mañana llegará un nuevo detective, me intriga, ya que se dice ser un importante luchador de la justicia, aún no lo conozco y ya me cae mal. Espero que cuando Caleb se entere lo tome con calma, y no vaya a mi trabajo a marcar territorio, detesto cuando va porque mis compañeras no dejan de comerselo con la mirada, yo solo puedo verlo así. Aunque sus celos me causan ternura y emoción, no está bien. Mi trabajo es trabajo. A ver qué pasa.

Continuamos besándonos, me mira desde arriba, está posicionado sobre mí. Sus ojos brillan al verme, su mirada es como la primera vez que nos acostamos en una cama, me transmiten un infinito amor.

—Te amo Eleanor.

—Te amo Caleb por siempre.

Mi Maestro Es Mi VecinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora