Vigilar.

1.4K 77 2
                                        

Eleanor

Es de mañana, hoy si que me he levantado temprano, no descuidare nigún paso que de mi maestro, no lo perderé de vista.

Miro por la ventana esperando la salida de mi maestro de su casa, en cuanto él salga yo iré detrás de él.

Pasa unos minutos, recién él sale, salgo disparada por la puerta, pero cuando salgo a la calle él ya lleva varios metros de distancia, valla que el tipo si camina rápido.

...

Ha pasado dos semanas, durante este tiempo  he seguido cada paso que da mi profesor, se perfectamente a qué hora sale de casa, a qué hora come, a qué hora vuelve a casa, los lugares que frecuenta. Lo difícil es cuando se va en su auto y yo debo tomar un taxi para ir detrás de él, ciertamente esto de la investigación también cuesta dinero, necesito financiación para este asunto, pero mi madre está más que arta de mí, ya no lo soporta más, dice que estoy obsesionada con mi profesor ¡¡Por favor!! Claro está que eso no es verdad, yo solo quiero dejarlo al descubierto y evitar más asesinatos.

Mi profesor no hace nada fuera de lo normal, eso eleva mis sospechas, porque durante este tiempo no ha vuelto ocurrir un asesinato, eso es bastante raro. Debe de saber que lo estoy vigilando, por lo cual no ha podido cometer sus crimenes, esto encaja a la perfección con mi teoría.

Es de noche, recién salgo de la universidad, todos ya han salido, creo que soy la última en salir, afuera me topo con mis amigos Esteban y Fátima, al parecer ya me esperaban.

—¡¡Hey perdida!! —Me grita a lo lejos Esteban.

Yo estaba guardando mi celular en la mochila, al escucharlo levanto la vista y sonrió, nos acercamos.

—Que onda. —Les digo a los dos, esta forma de saludo es muy habitual entre nosotros, tenemos esa confianza. Más que nada es una expresión de nuestras raíces mexicanas que compartimos.

La madre de Esteban y la mía son amigas desde que tengo uso de razón, además las dos son Mexicanas y trabajan juntas. Por lo tanto desde niños Esteban y yo hemos sido mejores amigos, Fátima se unió a nosotros en secundaria por consecuente nuestro hablado se le ha contagiado.

—Mejor dicho que onda contigo Eleanor, últimamente ni tus luces, ya casi no te vemos. —Me dice Fátima molesta.

—Es que he estado ocupada.

—Así ¿Y en qué? —Pregunta Esteban.

—Bueno, he estado tomando clases de dibujo —miento en cada letra, no puedo decirles que he estado persiguiendo a nuestro maestro.

—¿Clases de dibujo? —Pregunta extrañado Esteban.

—Siii. —Contesto con firmeza.

—Pero si tú eres malísima para dibujar y todo lo que se relacione con el arte. —Dice Fátima.

Frunzo el ceño, yase que soy malísima pero no tiene que ser tan directa.

—Ja-ja-ja ya lose tonta, es por eso que estoy tomando clases de dibujo.

—Ohhh ya entiendo.

Esteban me mira con ojos entrecerrados analizando me, debe de saber que le miento.

—Pues bien por ti amiga, espero no vayas a meter la pata. —Dice Esteban.

—¿Meter la pata? No eso no, no pasa que arruine unos cuantos pinceles y cuadernos, no es para tanto Esteban. —Dice Fátima con sarcasmo.

Creo que Fátima nunca me perdonará que le haya arruinado su set de dibujo.

—Ella me entiende. —Dice Esteban, tiene los brazos cruzados situando su mirada en mí.

—No te preocupes Esteban, estaré bien. —Le digo.

—Solo cuídate ¿Ok? —Vuelve hablar Esteban.

—Sii.

En ese momento llega el papá de Fátima, suena el claxon de su auto.

—Oh allí está papá, ¿Quieren que los llevemos a casa? —Nos pregunta Fátima.

—Gracias pero yo prefiero caminar —mejor dicho necesito ir detrás del maestro.

—Mmm yo acompañaré a Eleanor a su casa, pero igual gracias niña. —Esteban le dice a Fátima.

—Ok, entonces nos vemos, Byeee...

Se marcha Fátima, nos quedamos solos Esteban y yo, nuestro alrededor está vacío, ya todos los estudiantes y profesores se han ido.

—Querida, yo no soy tonto, ya dime ¿Que has estado haciendo?

—Ya se que a ti no te puedo mentir, por favor no me regañes, he estado siguiendo al profesor cada paso que da, tengo la sospecha que él es responsable de los asesinatos que han estado ocurriendo en la ciudad.

—¿Te refieres al maestro guapo?

—Si.

—Mmm y segura que no lo sigues porque te gusta —arquea una ceja.

—Claro que no.

—No tendría nada de malo que te gustará, hasta mi me encanta...

—Estebannnn.

—Bueno ya ya... Por cierto allí está y muy bien acompañado —Me señala con el dedo, volteo y miro que el profesor a lo lejos conversa con una estudiante.

Si no me dice Esteban de su presencia jamás me hubiera percatado. Siento que las mejillas me arden.

—Pero mira como te has puesto. —Habla de nuevo Esteban.

—Que dices, estoy normal.

—Si claro.

De repente alguien llega y nos asusta.

—Heyyy.

Me exaltó.

—Ahhh —miro que es Cristian.

—Imbecil nos asustas te. —Dice Esteban, wauu no pensé que Esteban fuera tan valiente para llamarle así al chico más popular, podría llevarse una paliza, esto me extraño un poco.

—Calma solo bromeaba. —Dice Cristian— Eleanor, ¿hoy podrías aceptar salir conmigo?

—La verdad he quedado de irme con Esteban...

Nos interrumpe Esteban.

—Oye, oye chica, puedo irme solo, aprovechare que él puede irse contigo, olvide que tenía que hacer otras cosas.

Maldito, ha matado mi propio pretexto, pero claro que lo hace a propósito.

—Entonces ¿Si? Por favor ya no me rechaces—Dice Cristian.

Exhaló, tendré que aceptar, ya he postergado mucho nuestra cita, ya no puedo seguir aplazando la, hoy no podré vigilar a mi maestro.

—Bueno está bien. —Estoy frustrada.

El maldito de Esteban no me dejó escapatoria, pensé que le caía mal Cristian.

Al final Esteban se fue por su lado poco antes de que yo me marchara con Cristian. Al irme ya no vi a mi maestro, tampoco a la estudiante que estaba con él. Demonios.

Caminamos por la cera de la calle, y conversamos.

—¿A dónde iremos? —Le pregunto a Cristian.

—¿Tienes hambre?

—Si un poco.

Después de eso fuimos a un pequeño restaurante, hablamos de diferentes cosas, me confesó que es adicto a los videojuegos, que si no fuera por el deporte, fuera todo un gamer profesional. Admito que la pasé bien, un rato agradable. Lo extraño es que durante toda la noche sentí una mirada fuerte y posesiva que me causo escalofríos, aunque mire alrededor para cerciorarme si era así, no note a nadie extraño, creo que solo fue mi imaginación.

Mi Maestro Es Mi VecinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora