El ex CEO.

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En la oficina del director Richmond, con la mirada abajo y sumamente apenada se encuentra Eleanor, detrás de ella la acompaña Caleb, por su parte el director está parado frente al ventanal sin dirigirles la mirada, pareciendo estar decepcionado.

Por la mente de Eleanor pasan tantos pensamientos, piensa que tal vez el director está a punto de despedir a Caleb, que el futuro de él está en total riesgo, se siente culpable.

Eleanor rompe el silencio desolador.

—Director Richmond, por favor no reprenda al profesor, todo ha sido mi culpa.

El director sorprendido por la actitud de Eleanor se gira para verla, no puede creer que, por así decirlo prácticamente se aviente al precipicio sola para salvar a Caleb.

—Eleanor, dudo mucho que solo sea su culpa, no le quite responsabilidad al profesor, él se debió comportar como tal, no respeto su ética profesional.

Eleanor padece un mar de nervios, esto está siendo más difícil de intentar remediar, las palabras no bastan y tampoco culparse por todo está salvando a Caleb.

Caleb solo permanece en silencio expectante, analizando la situación.

—Esta bien director, se que estuvo mal relacionarnos dentro de la universidad... Pero aún así soy mayor de edad y tengo total libertad de decidir con quién salir, por su parte el maestro no le ha faltado a su ética si eso cree, nuestra relación se ha mantenido al margen respetando está universidad... Ese beso que miro hoy, fue totalmente mi culpa, he sido yo que excedió los límites, así que aceptaré cualquier sanción o castigo que se me imponga, solo que no permitiré que eso incluya el despido del maestro Caleb. —La voz de Eleanor de ser tímida de repente paso a ser a una segura y firme, ella al sentir el peligro y amenaza eminente que acecha a Caleb sin pensarlo o darse cuenta de ello saco las garras por quién ama.

El semblante del director se ha tornado duro.

—Eleanor no puede seguir excusando a Caleb, no te das cuenta de seguir así tu serás la única perjudicada.

—No me importa lo que pase conmigo, solo me importa lo que le pase a él... Por eso le suplico que no tome represalias contra él, se que lo quiere como a un hijo, usted antes lo ha dicho y si es así como podría arruinar el futuro brillante que le espera a él... Sobre todo como podría verlo hundido en la miseria, él se quedaría sin trabajo, sin un ingreso económico con el que se pueda mantener y alimentar. Estoy segura que no quiere eso ¿Cierto?

—¿Estás tratando que le tenga compasión a él? Te aseguro que no la necesita.

Caleb que se había mantenido solo expectante decide interrumpirlos.

—Eleanor es suficiente, esto es mayormente mi culpa, he sido yo él que debió respetarte... Nunca permitiré que te sacrifiques por mí, una injusticia así no está en mi sistema aceptarlo.

—Pero Caleb. —La voz de ella se flaquea, no puede hacer nada si él se culpa asi mismo, la desarma contra el director.

Caleb se acerca a Eleanor y toma en sus manos las mejillas de ella, las acaricia suavemente, sus ojos se conectan en una mirada profunda.

Con una voz tenue le habla a ella...

—Esta bien, aceptaré con gusto cualquier sanción que imponga el director Richmond, y no te culpes por ello, te dije alguna vez que no me importaba nada más que tú... Por favor déjanos a solas y espera afuera.

A Eleanor no le queda más opción que acceder o de lo contrario piensa que lo empeoraría todo, está segura que él encontrará una explicación convincente que haga entender al director.

Cuando Eleanor finalmente sale, Richmond comienza a carcajearse mientras Caleb lo mira fríamente.

—No le encuentro lo divertido a esto. —Le dice Caleb a Richmond.

—Disculpa pero no pude contenerme, ¿tuuu hundido en la miseria? —Vuelve a carcajearse— El gran CEO y dueño de la Corporación Farmacéutica más importante del mundo, el inventor y dueño de muchas patentes de medicamentos, ¿sin ingresos económicos? Esto es demasiado.

El temple de Caleb se vuelve serio, no le da gracia nada de esto, cansado de ver reír a Richmond, toma asiento.

—Basta Richmond, no soy más el CEO.

—Pero si el dueño, posees el 80% de las acciones, solo es cuestión de que decidas regresar.

—No es momento.

Exhala Richmond.

—¿Cuántos cadáveres más te faltan?...

—No tienes por qué saberlo.

—Esta bien, solo te recuerdo que para Edwin se está volviendo insostenible corregir las idioteces de tu hermano.

Frustrado por tocar ese agotador tema Caleb frota sus sienes.

—Dejemos ese tema —ordena Caleb—. Mejor dime ¿Por qué armaste toda esa escena con Eleanor? ¿Que intentabas? ¿Quieres que te despedace por hacerla sufrir?

—Enserio que no me respetas —con una mirada de desaprobación mira a Caleb—. Solo quería asegurarme que en verdad te quisiera. —Vuelve a medio resoplar una carcajada—. Pero no me esperaba que fuera tu chaleco antibalas y menos que estuviera preocupada por tu economía.

—Ella no sabe nada de mí —dice con voz dura Caleb, acabando con la risa de Richmond, pronto deja de reír.

—Ah no entiendo cómo te puede querer, eres tan amargado.

Caleb se pone de pie para marcharse pero cuando está a punto de salir...

—Espera. —Lo detiene Richmond.

Caleb se detiene.

—¿Que pasa?

—Aun no te he dado una sanción, has dicho que aceptaras cualquier sanción que te imponga, se que eres un hombre de palabra. —Dice tajante.

—¿Que quieres? —La voz de Caleb es seca.

—Ya sabes, que aceptes dirigir este año al equipo de ciencias, no le vendría mal un premio a la Universidad...

—¿Me chantajeas? —Pregunta indignado.

—Si.

—Olvidalo.

—¿Acaso prefieres que le de una sanción a Eleanor?

Caleb entrecierra los ojos.

—Enviame la información a mi correo.

Richmond arquea una sonrisa de triunfo, piensa "Así que ya hay alguien que te domine, esto me beneficia en lo absoluto" ríe en sus adentros y agradece en su interior la existencia de Eleanor.

Mi Maestro Es Mi VecinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora