Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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La casa de Hershel poco a poco era invadida por caminantes, no había nada que hacer por aquel lugar, y debían de huir si querían aún vivir.
— ¡Vamos _______! — Cassie toma tu mano mientras corren tratando de alcanzar a cualquiera de los autos a los que se iban subiendo el resto de su grupo.
— ¿Dónde está Daryl? — preguntas mientras tratas de aguantar el llanto, y te aferras a su mano.
— ¡Yo que se! ¡Que se joda el bastardo ese!— grita con molestia tu hermana mayor, mientras aún jala de ti.
— ¡No podemos irnos sin él! —
— ¡Que se muera ______! —
Suplicas sin lograr nada por parte de la mayor, quien odiaba a Daryl sin ninguna razón aparente.
Llegan hasta Rick, quien iba subiendo a la camioneta de Hershel con él anciano y su hijo.
— ¡Espera, Rick! — grita tu hermana esquivando caminantes y disparando cuando estaban demasiado cerca de ustedes.
El policía las ve y les grita apresurándolas, Cassie abre la puerta para ti y prácticamente te empuja a esta, y cuando ella está por subir, varios caminantes la jalan hacia el suelo.
— ¡Cassie! —
Estás por bajarte para ayudar a tu hermana, pero Rick jala de ti haciendo que volvieses a entrar y pisa el acelerador.
— ¡Ayúdame, _______...! — la escuchas gritar mientras la camioneta se aleja.
— ¡No, no! ¡Que haces! — la puerta se cierra por la velocidad del auto y golpeas la ventana, viendo el bulto de caminantes caer sobre tu hermana.
— ¡Papá es Cassie! — grita Carl empezando a sollozar.
— ¡Rick regresa! —
— No podemos, lo siento _______, lo viste, eran muchos, lo siento de verdad —
Sollozas golpeando la ventana y gritando, te brincas los asientos hasta llegar a la cajuela y solo puedes ver la oscuridad envolverlos, y al granero ardiendo perderse en la oscuridad de la noche.
Rick te observa por el espejo retrovisor y aprieta sus manos contra el volante, pues en el fondo el sabía que tu no eras la única que está sufriendo por haber perdido a un hermano esa noche...