Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Amabas el frío, eso estaba más que claro, amabas el poder estar en tu hogar, con una buena taza de chocolate caliente o café, y también acompañada de un libro.
Te sentabas en el sillón frente a la chimenea encendida, y ponías una cobija sobre tus piernas.
Algunas veces mirabas por la ventana y veías a las personas disfrutar de días nevados cuando estos no eran agresivos.
La casa estaba vacía, todos estaban haciendo algo afuera, Rick junto con Deanna encargándose sobre el orden en Alexandria, Michonne estaba en expediciones buscando víveres, Carol probablemente estaba en el almacén con Olivia tratando de sacarle pequeñas cantidades de chocolate para dártelas en galletas, y Carl siempre estaba cuidando de Judith.
Bebes un poco de tu chocolate sin apartar tu atención de el libro, muerdes tu labio cuando recuerdas que te faltaba una persona.
Daryl últimamente había estado merodeándote cuando no estabas ocupada y estabas allí en la casa, eras maestra de los niños pequeños, y como no requerías mucho tiempo con ellos, solías tener mucho tiempo libre, aparte de que era invierno y se estaban tomando el mes completo de vacaciones.
Sonríes cuando recuerdas esa mañana, te había llevado un par de libros por que hace alrededor de un año y medio, cuando aún estaban en prisión, le habías platicado que en tu casa tenías un estante especial para todos tus libros.
Llevabas alrededor de media hora leyendo cuando escuchas la puerta de la casa abrirse, no apartas tu vista de el libro, sigues leyendo, sabías de quien se trataba, reconocías sus fuertes pisadas.
El hombre camina a la cocina y escuchas que destapa el contenedor de galletas y toma varias. Luego empieza a acercarse lentamente y escuchas que se recarga en la pared que estaba detrás de ti.
Daryl camina en silencio y se sienta en el suelo a tu lado, y extiende su mano para darte una galleta, la cual tomas felizmente. Le das una mordida antes de empezar a leer en voz alta.
"Una vida larga con un corazón malvado no es otra cosa que un sufrimiento interminable y ya empieza a darse cuenta de ello. Todos obtienen lo que desean; no a todos les gusta"
Estabas leyendo el libro, "El sobrino de el mago" de las crónicas de Narnia. Amabas la saga y cada que podías volvías a leerlo.
Continuas leyendo, y Daryl escuchando, esto había estado pasando durante ya un tiempo, a él le gustaba escuchar aunque algunas veces no lograba entender de que trataba lo que leías, pero le gustaba escucharte, le gustaba tu voz, y le gustaba la manera en que narrabas y expresabas los sentimientos que transmitía el libro. Daryl te conocía más de lo que creías, tanto así que él sabía que, el que fueras maestra de preescolar tenía mucho que ver con tu pasión para enseñar también.
El te admiraba y sentía orgullo por ti, aunque no lo admitiese en voz alta.
Continuas leyendo un par de páginas más hasta terminar el capítulo. Sonríes emocionada recordando lo que seguía después, pero no querías adelantarte.
Daryl seguía donde mismo, sentado en el suelo, mirando la chimenea y jugando con su flecha, lucia tan tranquilo que no te diste cuenta de que extendiste tu mano hasta su cabeza y empezaste a acariciar. Daryl se puso tenso ante el primer contacto, pero se le fue pasando conforme pasaban los segundos.
Habían pasado tantas cosas en Alexandria, tanto estrés, y sabias que Daryl se iría pronto. Bajas tus piernas al suelo y después te deslizas al piso, poniéndote al lado izquierdo de Daryl y recargando tu cabeza en su hombro.
— ¿Cuándo te vas? — preguntas mientras juegas con su mano y formabas figuras en la palma de su mano con tus dedos.
— El sábado — asientes y continúan en la misma posición.
Paso alrededor de unos 10 minutos cuando empezaste a cerrar tus ojos poco a poco, y quedaste dormida en su hombro.
Daryl aún seguía a tu lado, el miraba tu rostro dormido y sonrío levemente, le gustaba que estuvieran así. Lleva su mano a tu rostro y aparta unos mechones que te cubrían.
— Eres tan hermosa _______ — murmura mientras deja un pequeño beso en tu cabeza y pasa su brazo con cuidado alrededor de ti para poder cargarte y llevarte a tu habitación.
Cuando él te levanta, te acomodas en su pecho y sonríes dormida, Daryl se dirige a las escaleras y la sube con cuidado, y cuando llega a tu habitación la abre y por primera ves entra a esta.
Se queda asombrado por todos los libros que tienes acomodados en una repisa grande, desde ficción hasta ciencias. Realmente amabas lo que hacías.
Se prometió a si mismo que continuaría trayéndote libros de todo tipo, y que te construiría una repisa más grande.
El te deja sobre tu cama y te quita tus pantuflas y te tapa, a pesar de que la casa se sentía un poco agradable por la chimenea, no llegaba el calor hasta el segundo piso y se sentía algo frío.
Cuando estaba empezando a caminar a la puerta, te remueves por el cambio de lugar y abres los ojos.
— ¿Daryl? — el se detiene y voltea a verte con atención. — ¿Puedes quedarte conmigo por esta noche? — preguntas casi suplicante.
Daryl parece indeciso por un momento, pero al ver tu rostro somnoliento y de tristeza, empieza a asentir y regresa hasta donde estabas, tú te mueves y le haces espacio.
— ¿Puedo...? — el hace el ademán de sentarse y asientes despacio, él lo hace y se quita sus botas y las avienta un poco lejos, después se quita su cinturón junto con la funda de su cuchillo y los deja caer al suelo, y por último su chaleco de alas.
Sonríes cuando el se recuesta a tu lado y te pones sobre su pecho, cierras los ojos y alcanzas a sentir los latidos rápidos de el corazón de Daryl. El acaricia tu brazo despacio y te mira en silencio.
Ese momento era tan intimo que por un momento el pensó cómo serían las cosas si...
— Gracias Daryl, por siempre ser tan bueno conmigo —
— Tu fuiste buena conmigo cuando no lo merecía, y la única que creyó en mi cuando Merle... Bueno, estaba siendo Merle — sonríes ante el recuerdo de su hermano siendo un idiota.
— Siempre vi grandeza y capacidad en ti — dices con los ojos cerrados, empezando a caer dormida poco a poco. — Nunca dudes de ti Daryl... Eres importante más de lo que crees, para mi lo eres y te quiero —
Daryl se queda en silencio cuando siente que duermes por tu respiración que se vuelve tranquila.
— No solo tienes mi cariño y mi cuidado _______, también tienes mi corazón—
Y dicho eso, cerró sus ojos y cayó dormido contigo.