Reclamo (1)

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Perdida, con hambre, y apunto de desfallecer, tratabas de ocultarte de un grupo de hombres que habías visto un par de minutos atrás mientras caminabas sin rumbo alguno por el bosque

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Perdida, con hambre, y apunto de desfallecer, tratabas de ocultarte de un grupo de hombres que habías visto un par de minutos atrás mientras caminabas sin rumbo alguno por el bosque.

La mayoría lucían mayores de cuarenta años, y uno que otro en sus treintas. Te asustaban, sus apariencias sucias y sus caras de dementes pervertidos lo hacía peor.

Pero había un hombre que parecía apartado de ellos, que hacía muecas de desacuerdo en lo que hacían y decían los otros, y volteaba a todos lados, como si buscara la oportunidad perfecta para abandonarlos.

Fue allí, que él te vio, y su rostro de disgusto con sus compañeros, cambió a uno de preocupación.

Te vuelves a esconder detrás de los árboles, asustada, apretando el pequeño cuchillo de caza en tu mano, con la respiración temblorosa, y sintiendo las piernas débiles. Escuchabas sus pasos, sabías que venía por ti, y lo peor era que si él te vio, lo seguro era que le diría a sus compañeros y...

No cerraste los ojos, no lo permitirías, si tenías que pelear a muerte, lo harías.

— ¡Hey Daryl! — alguien gritó un poco alejado, y se escuchó un gruñido por parte del hombre. — ¿A donde vas? —

— ¡Voy a orinar! — es lo único que dice el hombre, mientras se escucha que se desabrocha el pantalón y luego en efecto, empieza a orinar. — Se que estás allí — murmura, y esta vez, es evidente que lo hace a ti. — Estos tipos, son peligrosos, si te ven, te harán daño, no salgas, quédate allí, espera unos diez minutos cuando nos hayamos alejado, y te regresas por donde viniste —

Dejas salir el aire, y tragas, pensando en que hacer.

¿Deberías de escucharle? ¿De creerle?

— ¿Entendiste? —

Con voz temblorosa, y con ganas de huir de allí, contestas.

— Si... —

Escuchas un sonido que parece provenir de el hombre, luego que empieza a subir su bragueta del pantalón, y se queda otro segundo allí.

— Si te ven, te van a reclamar, y una vez que ellos te tengan en su poder... Si sales, y yo te veo, te voy a reclamar — cierras los ojos, negando, temiendo lo peor. — Y solo así podré protegerte, no se de lo que son capaces, y no quiero averiguarlo, y estoy seguro que tú tampoco, quédate allí —

— ¡Vamos Daryl, luego te jalas la salchicha! —

El hombre se empieza a marchar, y no te asomas, no quieres que te vea, o que te vean, lo escuchas alejarse, y poco a poco vas bajando el cuchillo que lo mantenía presionando en tu pecho, listo para clavárselo si se acercaba.

Escuchas los murmullos de los hombres empezar a alejarse, los escuchas cada vez menos, y quieres huir, pero no lo haces, esperas, esperas como dice el hombre, y tal vez esperas mas tiempo del que te dijo.

Tal vez paso alrededor de media hora, cuando empezaste a correr en la dirección por la que habías pasado antes, corriste, sin detenerte, hasta llegar a unas vías del tren, que no habías visto anteriormente, y eso sólo significaba una cosa.

Estabas totalmente perdida.

Y eso no era lo peor.

Los hombres estaban frente a ti, a varios metros de distancia, y como si las cosas no terminaran de empeorar, una flecha atraviesa tu hombro y gritas mientras caes al suelo.

— ¡La reclamo! —

Escuchas pasos acercarse velozmente donde estas, y solo alzas la mirada para ver unos ojos azules mirarte feroces y con pánico.

Tu antiguo salvador temía por tu vida.

— Vaya, mira que tenemos aquí — dice un hombre mucho mayor que los demás, canoso, y con barba recortada.

Otro hombre llega detrás del ojiazul, molesto, mirando mal al hombre.

— Podemos compartirla, es linda — dice alguien más.

— Es cierto, el arquero apenas se integró con nosotros, nosotros tenemos más tiempo y podemos tomarla —

— La reclamé, es mía — dice nuevamente el de ojos azules, mirando fijamente a quien parecía su líder.

No eres capaz de mirar a los otros hombres, estás lo suficientemente aterrada para verlos, no sabías que significaba eso de reclamarte, y deseabas estar muerta para no descubrirlo.

— Oh, vamos Joe, hace mucho no vemos una chica, podemos compartirla y —

El ojiazul deja de estar frente a ti, para insertar su puño en el rostro del hombre que pedía compartirte.

— ¡Daryl! — gritó el nombrado Joe. — ¡Basta amigo! Nadie tendrá nada, Daryl la reclamo, y él se la queda, punto final —

Los hombres se quejan, y su líder les dice que empiecen a marcharse, dejando solos a quien al parecer se llamaba Daryl y a ti.

— Mierda, no quería darte en el hombro — murmura mientras se agacha y toca tu hombro, mirando la flecha que estaba hasta la mitad atravesada. — Lo siento —

No dices nada, no eres capaz de mirarle, estás asustada.

Muy asustada.

— ¿Qué mierda haces aquí? Te dije que te fueras por donde viniste —

Solo allí es que alzas la mirada llorosa que amenazaba con dejar salir lágrimas.

— Me perdí— es todo lo que dices.

Sus ojos se posan sobre los tuyos, con compasión y lo ves tragar, como si le preocupara lo que fuese a pasar en las siguientes horas.

— Tenemos que escapar, esta noche, no podré protegerte de todos ellos —

Eso te desconcierta, y con voz temblorosa preguntas.

— ¿Porqué? —

— Por que ahora ya se de lo que son capaces de hacer... Y no dejaré que lo hagan — regresa su vista a tu hombro, y aprieta sus labios. — Voy a sacarla, necesitas estar bien para esta noche, va a doler —

Le miras, sabiendo que dolería, y muerdes tus labios con tanta fuerza cuando empieza a ejercerse presión donde la flecha se encontraba clavada.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora