Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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2 meses más tarde...
Caminas descalza en tu habitación, te habías mudado con Tara y Denisse, quienes habían sido completamente dulces y atentas contigo, era como si les hubieses traído alegría a su hogar. Aunque Tara y tú habían empezando mal al principio por lo de el Gobernador, ahora eran muy buenas amigas.
Aún no les habías dicho a los restante de tu grupo que estabas embarazada, no sabías cómo decirlo, y te aterraba lo que fuesen a pensar de ti.
Daryl... No lo habías vuelto a ver, se la pasaba la mayor parte de el tiempo con Aaron afuera, extendiendo cada vez más sus viajes, sabías que Aaron y Erick lo sabían, Daryl les había contado una noche que le habían invitado a cenar.
Erick era amable contigo, te regalaba golosinas y pasaba tiempo contigo, y Aaron se mantenía al margen, por Daryl.
— Deberías de contarles _______, pronto tu pancita empezará a crecer y pedirán muchas explicaciones... — te dice Erick mientras te extiende un plato con fruta picada, estabas en su casa.
— Siempre pienso en ello, pero me asusta sus reacciones... — miras el plato frente a ti, y de pronto sientes náuseas por lo que estabas pensando. — Y si... ¿Y si Daryl tenía razón? ¿Y si lo mejor hubiese sido que...? — pero no terminas tu pregunta, tragas fuerte y juegas con tus manos.
Erick te mira en silencio y entiende a lo que te referías, había escuchado las dos versiones de ese día.
— Me dejé llevar por mis deseos de ser madre, y ahora... — muerdes tu labio. — ¿Cómo se supone que les diga que Daryl es el papá? Rick... se que él sospechaba algo, nos vió varias veces salir de nuestras habitaciones, pero nunca dijo nada, pero podía verlo en su cara, él a sido como un padre para mi y se que estaría decepcionado —
Llevas tus manos a tu cabeza y masajeas, el olor a piña te relaja y se te hace agua la boca, tomando el tenedor y empezando a comer.
— Tal vez lo entienda... ¿Qué tal si el habla con Daryl y le hace cambiar de opinión? —
Lo habías pensado varías veces, parecía tentador, pero no le harías eso a él, no podrías obligar a Daryl a formar parte de esto. Le querías, por supuesto, pero no ibas a obligarlo a estar formando parte de algo que el no quería.
Habías pensado mucho los últimos meses, en tu cabeza rondaba la idea de no dejarle ver al bebé cuando naciera, o decirle al bebé que su padre había muerto, pero no eras capaz, no te sentías capaz de eso, por que no eras así.
Suspiras mientras comes de tu plato delicioso de frutas.
Escuchas la puerta abrirse y luego un par de risas, poniendo tu piel de gallina. Miras a Erick con pavor y notas que su rostro se tensa, no se supone que llegaran hoy.
Las voces incrementan conforme se van acercando, y luego se detienen de golpe a tus espaldas, tus manos tiemblan, y no eres capaz de voltear.
Llevabas dos meses sin verle, dos meses sin cruzar palabra.