Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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El día había llegado.
Habían encontrado a la niña.
Sophia estaba viva, escondida dentro del auto donde le habían dejado un par de enlatados y bebidas para que sobreviviera en lo que llegaban por ella.
Daryl y tu llegaron con la pequeña a la granja de tu tío, luego de tener pensado tener algo de sexo en uno de los autos abandonados en la carretera, se encontraron a Sophia dentro de uno, cambiando sus planes por completo.
Pero estaban felices de llevarla de vuelta con su madre.
Todos están contentos de ver la reunión de madre e hija, pero al mismo tiempo, sabían el significado de que la niña reaparecía.
El grupo de Daryl debería de marcharse.
Maggie y tu lo discutieron, hablarían con el hombre una vez más, en un intento de dejarlos quedar.
Maggie y Glenn tenían una especie de relación, se habían enamorado muy rápido, y no les importaba nada que no fuesen ellos.
En cuanto a Daryl y a ti...
Solo tenían una relación sexual.
Por supuesto, compartían secretos e historias que habían ocurrido en sus vidas, y la actitud positiva de Daryl, luego de traer a Sophia de vuelta, luego de que se lo prometiera a Carol, lo había vuelto un poco más atento contigo.
Pasaba todas las noches contigo en tu habitación, y se escabullía por la ventana cuando salía el sol.
No querías emocionarte, ni mucho menos tener esperanza como las tenía Maggie, pues Glenn le había dicho que si Hershel los corría, él se quedaría allí con ellos, le gustase o no al anciano.
Pero Daryl, no parecía ese tipo de hombre que deja atrás a su grupo por una mujer, ni mucho menos por alguien que acaba de conocer.
Aún y así se la pasaran de maravilla.
Maggie sale furiosa de la oficina de su padre, azotando a propósito la puerta, bajas la cabeza, sabiendo lo que significaba.
Te levantas y te acercas a ella, Maggie alza su vista y vez sus ojos llorosos.
— No accedió... Dijo que no los quiere aquí, que mañana por la mañana los echará... Dios —
Haces una mueca, y miras donde la puerta de la casa se abre, entrando Glenn y Daryl por esta.
El coreano se acerca con rapidez a su reciente novia y la abraza, mientras que Daryl solo mira todo confundido, te acercas a él y tomas su mano, llevándolo a otra parte de la casa, alejados de todos.
— Mi tío los va a correr mañana, Maggie y yo hicimos lo que pudimos... Lo siento — murmuras con la cabeza baja, jugando con tus manos.