Caprichosa (4)

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Sentada, cabizbaja, y sin ser capaz de derramar más lágrimas, observas al resto de tu grupo que tratan de superar las recientes pérdidas

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Sentada, cabizbaja, y sin ser capaz de derramar más lágrimas, observas al resto de tu grupo que tratan de superar las recientes pérdidas.

Beth, Tyreese, Bob.

Daryl no te hablaba, y Maggie se había alejado de todos, incluso de su esposo.

Llevaban semanas deambulando si rumbo alguno en la carretera, tenían hambre y sed, y no soportabas escuchar a la pequeña Judith llorar por hambre.

Te habías vuelto un apoyo incondicional para Rick, el hombre te confiaba a sus hijos, y escuchaba cuando tenías una opinión.

Cosa que no sucedía cuando estaban en prisión, pues tu manera de ser siempre los alejaba.

Alguien se pone a tu lado, por lo que volteas a ver de quien se trataba, y para tu sorpresa, era Daryl.

No habían hablado en días, luego de una pequeña discusión, a causa de los celos.

A Daryl no le gustaba mucho verte siempre con Rick, y a pesar de decirle muchos veces que solo cuidabas de sus hijos, y que no sucedía nada entre ustedes, y que jamás pasaría, Daryl no parecía escuchar.

El sabía que Rick nunca intentaría algo contigo, su amigo siempre supo que ustedes estaban juntos, y aunque le parecía extraño por la diferencia de edad, no decía nada.

Pero Daryl era celoso, y ver que ya no necesitabas de él para protegerte, y que ya no solías ser la misma chica protegida y que deseaba todo, le hacía sentir innecesario en tu vida.

El ojiazul quería vivir solo por y para ti, y eso le volvía loco.

Desde que se conocieron siempre buscabas estar a su lado, siempre le pedías todo y el te lo daba.

Y ahora ya había cambiado.

Habías madurado.

En cierta manera le hacía sentir orgullo aquello, pero también le hacía sentir que muy pronto ya no lo ibas a necesitar.

Daryl se sobresaltó cuando agarras su mano y cruzas tus dedos con los de él, le sonríes levemente y recuestas tu cabeza en su hombro.

Sonrió de lado, soltó tu mano y pasó su brazo por tus hombros, haciendo que quedaran más juntos y te recostarás en su pecho.

La noche había caído, y hacía un poco de viento fresco.

— Perdóname —

Alzas tu cabeza para mirarlo, confundida.

— ¿Perdonar qué? —

Daryl baja un poco la cabeza, mirando el suelo.

— Estas cambiando, y me asusta la idea de que pronto ya no me necesites... —

Le miras con adoración, pones tu mano en su mejilla, y le regalas una bonita sonrisa.

— Estoy tan agradecida por todo lo que hiciste por mi Daryl... Literalmente todo, hacías que todos me hicieran caso en prisión aún y así no les agradara, siempre me lo diste todo, y nunca te agradecí lo suficiente por ello... Pero ahora ellos me necesitan, necesitan que madure y realmente les sirva de algo, ya no puedo seguir siendo la misma desgraciada desagradecida, quiero ayudar, servir de algo, y no solo estorbar —

Daryl te abrazo con fuerza, y cerró sus ojos, mientras te sentía regresarle el abrazo.

— Te quiero pequeña, te quiero tanto... — no quiero perderte.

Yo te quiero igual Didi — murmuras cerrando tus ojos, y poco a poco cayendo dormida.

~•~•~

Se escondían en un granero abandonado de la tormenta fuera de este, escuchaban los árboles caer y los fuertes truenos en el cielo.

Juegas con una de tus flechas, observando a Rick darle un poco de agua a su hija, este alza su mirada y te sonríe, le regresas la sonrisa, y asientes.

Un leve carraspeo te hace girar tu cabeza, y achicas tus ojos cuando Daryl se remueve en su lugar, evidentemente celoso. Estabas sentada en medio de sus piernas, por lo que recargas tu espalda en su pecho y agarras sus manos, haciendo que te abrazara.

El hombre respira con tranquilidad y hunde su rostro en tu cuello, soplando levemente, dejando un beso ocasional.

— ¿Sabes que soy tuya, verdad? — murmuras, solo para que él escuche.

Daryl gruñe en respuesta y acaricia tu estómago, haciendo que sientas cosquillas en tu estómago.

— Lo se —

— Entonces deja de merodearme —

— Nunca — gruñe en respuesta, por lo que ríes y te acomodas en su pecho, levantas la cabeza y él la baja al mismo tiempo, uniendo sus labios con los tuyos. — Te quiero solo para mi _______ —

Asientes, dejándote llevar por su repentino arrullo, sonriendo.

No tenía caso discutir eso, eras de él y él era tuyo.

Tu mirada se posa en Rick nuevamente, quien tenía una leve sonrisa divertida en su rostro, había visto todo. Luego hablaría con Daryl y le dejaría claro que él te miraba más como una hija, que como una mujer.

Rick estaba orgulloso de ti, te había visto madurar y convertirte en alguien diferente, y le alegraba que sin ayuda de nadie, sola te habías propuesto a cambiar.

— Soy la flecha de tu ballesta, ¿Recuerdas? — murmuras luego de un rato, sientes a Daryl reír pues su pecho vibra contra tu espalda, y te abraza más.

— Lo recuerdo — solo mía, mi pequeña caprichosa.

Fin...

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora