Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Aaron no podía creer lo que veía frente a él.
Y es que si alguien se lo hubiera contado, tampoco lo creería, porque era tan irreal esta situación.
Daryl Dixon estaba celoso.
Te miraba desde su asiento, mordía su dedo, y gruñía cada vez que el chico ese ponía sus manos en tu cintura. Frunce su ceño cuando ve como el tipejo se relamía sus labios descaradamente. Se levanta de su asiento y se acerca a Aaron, quien estaba recargado en una silla, sin sentarse.
Bailabas divertida con uno de los chicos de la comunidad, disfrutando de la noche con toda la gente de Alexandria.
Desde que Aaron los había traído a Alexandria, por primera vez te sentías como en casa, segura, contenta.
Estabas tomada de la mano de el chico, mientras se sujetaban muy fuerte dando vueltas. La canción animaba a todos a unirse a bailar y compartir el momento, hacía mucho tiempo que no disfrutabas de una fiesta así.
Aunque deseabas con todas tus fuerzas que en lugar de tener aquel chico que sujetaba tus manos, fuera cierto castaño ojiazul que no apartaba sus ojos de ti en ningún momento, ignorando a las personas que le hablaban.
Cuando el baile termina el chico te dice que ira por algo de beber y que luego volvería contigo. Asientes distraída sin darle mucha importancia, ya que apenas se va, te diriges a Daryl.
Aaron estaba su lado, sonriendo divertido, vez que Daryl parece estar de malas y gruñe molesto, diciendo algo para que Aaron se callara sonriente.
— ¿Ahora si quieres bailar conmigo? — dices recargando tu cuerpo contra una silla.
— Ya te dije que no bailo — bufa el mayor.
— ¿Entonces porque miras a Juan como si le quisieras arrancar la cabeza? — dices juguetona.
Daryl frunce su ceño y se cruza de brazos, mirando a otra parte, Aaron solo se ríe, Erick se acerca a ustedes, quien sonríe confundido al ver la postura en que está el arquero.
— Porque te come con los ojos, eres muy despistada _______, deberías de escoger mejor a tus parejas— dice simple, encogiéndose de hombros, aún enojado.
Te encantaba tanto su manera de ser, algo en tu estómago se removía emocionado. ¿Acaso estaba celoso?
Achicas tus ojos y te acercas a él, invadiendo su espacio personal. Daryl se pone nervioso por un momento, pero se queda donde mismo.
— ¿Estas celoso Dixon? — susurras solo para él. El hombre te volte a ver horrorizado y hace una mueca graciosa. Ríes y acercas tu mano para picarle una mejilla. — No te preocupes Dixon, este corazón ya tiene dueño, y está haciendo el puchero más bonito que mis ojos hayan podido ver — dices juguetona y le das un beso en su mejilla, tomándolo desprevenido.
Daryl solo baja su cabeza, y un par de mechones de pelo cubren sus ojos, no puedes verlo, pero sabes que sonríe.
— ¿Lista para otra ronda de baile _______? — escuchas a tus espaldas, giras tu cabeza y sonríes, Daryl levanta su cabeza rápidamente.
Vas a contestar pero sientes que una mano se pone en tu brazo jalándote algo brusco y chocas con el pecho de el hombre, quien está serio. Volteas a ver a Aaron alzando una ceja, quien abrazaba de la cintura a Erick, ellos solo ríen en silencio.
— Ella ya está cansada, consíguete a alguien más — dice demandante Daryl, el chico te mira unos segundos pero asiente, sintiéndose intimidado por el hombre que te sujetaba aún contra el.
— ¿Pero que...? ¡Daryl! Yo aún quiero bailar — dices como niña pequeña, mirando por donde se había ido el chico. — Juan es el único que sabe como bailar esas canciones en específico—
Juan pertenecía al grupo de expediciones, y había encontrado una grabadora y unos discos con canciones mexicanas en una de las casas que habían ido. Y es que Juan venía de el norte de México, donde la banda reinaba y sabía como bailar, y encontrar a alguien con quien platicar en español y supiese bailar, era muy difícil en estos días.
— Estas cansada, siéntate — arrugas tu frente, y niegas, cruzándote de brazos.
— No, aún quiero bailar. Si no bailas conmigo, iré a buscarle — dices altanera.
Daryl frunce su ceño, ambos se miran retando con sus miradas al otro. Estaban haciendo una pequeña escena frente a Erick y Aaron.
— ¿Ellos andan...? — pregunta Erick, viendo cómo Daryl y tu continuaban en su pequeña, pero divertida discusión.
— No, pero es cuestión de tiempo, se atraen, Daryl tiene algo así como un crush en _______, y está celoso — dice en un susurro Aaron a su esposo.
— Definitivamente esta celoso — afirma Erick, quien ríe al ver como te das la vuelta empezando a caminar, Daryl bufa y te sigue a regañadientes. — No puede ser, lo convenció—
Y a la luz de la noche, con todas las personas rodeándolos, Daryl te sujetaba mientras tu lo guiabas en el baile, muy sonriente, el hombre parecía incómodo, tímido, y con ganas de irse, pero con solo verte sonreír, por un momento se le olvidó que odiaba bailar.
— Les doy una semana para que empiecen a andar — dice Aaron, mientras bebe de su vaso.
Erick niega pensativo, y luego sonríe.
— Es Daryl, se tomara su tiempo, yo digo que un mes —
Aaron alza una ceja, y voltea a verlos, Daryl sonreía mientras te daba una vuelta por el aire.
— ¿Quieres apostar? —
— Siempre pierdes cuando se trata de apostar contra mi, mi amor — dice Erick mientras besa a su esposo.