Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Muerdes tu labio con fuerza, sintiendo como este se empezaba a abrir. Vuelves a sentir la aguja atravesar tu piel y aprietas tus ojos.
— Mierda, Denise — mascullas en dolor.
— Lo se, lo siento, pero no tengo anestesia — se disculpa la rubia.
Escuchas una pequeña risa a tus espaldas, pero no es necesario que voltees para saber que se trataba de Dixon. Solo levantas tu dedo medio y el vuelve a reír, porque sabía que esto era su culpa, y aunque se sentía un poco culpable, disfrutaba escucharte hacer esos sonidos que tratabas de ahogar.
— Es lo más estúpido que han hecho desde que los conozco — escuchas a Rick decir también a tus espaldas.
— Fue la culpa del estúpido que está a tu lado — te mofas, y vuelves a quejarte de dolor.
No tenía la blusa puesta, y tu sostén había desaparecido, ya que cierto castaño ojiazul lo había votado en algún lado de la carretera cuando se estaban besando sobre su motocicleta.
Claro, el calor del momento les había ganado y Daryl había detenido su motocicleta para poder follar contigo en medio del camino, pero a medio acto te resbalaste de los brazos del castaño y caíste de espalda contra el pavimento, y no se habían dado cuenta de que había vidrio roto bajo ustedes.
Ahora tenías que sufrir en silencio varias puntadas y ardor pues en enfermería no contaban con medicamentos para el dolor. Justo por las cosas que iban y se habían detenido para, ya saben, fornicar.
— Trata de no encorvarte, pueden abrirse los puntos nuevamente— escuchas a Denise decirte, tu asientes en silencio.
Alguien toca la puerta y entra sin esperar respuesta.
— ¿Es verdad? — volteas un poco tu cabeza y vez a Glenn junto con Noah a la puerta, que iban llegando de expedición.
— Oh mierda — susurras, tapando tus senos con la blusa.
Aunque estaban a espaldas de ti, y podías escuchar sus risas, no podían verte los senos, miras al techo frustrada, pues una enorme cicatriz te quedaría en la espalda que cruzaba desde tu hombro derecho y terminaba en tu costilla izquierda.
— Eso se ve que duele —
— Claro, ¿También quieren verme las tetas? — preguntaste cuando los chicos se habían acercado más para ver la herida. Escuchas a Rick y Daryl reír.
Ambos chicos al darse cuenta de que estabas sin brasier se alejan y se pegan a la pared, junto con Rick y tu hombre. Vuelves a voltear un poco tu cabeza y alzas una ceja, ¿Que no pensaban irse?