Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— ¿Son policías...? — tratas de ver mejor, pero tu cabeza dolía cuando esforzabas la vista y más en la oscuridad, y un leve pitido empezaba a sonar en tus tímpanos.
— Eso parece — dice el ojiazul a tu lado.
Están atentos observando al hombre que se había bajado del auto, y había entrado en una calle, están tan atentos que no se dan cuanta que un caminante termina acercándose a ustedes, golpeando la ventana de tu lado del auto, haciendo que soltaras un pequeño grito asustada y Daryl se sobresaltará a tu lado.
— Dios — susurraste llevando una mano a tu pecho, masajeando la zona donde estaba tu corazón.
— ¿Segura que estas bien _______? — dice el hombre, volteando tu rostro con sus dedos en tu barbilla. — Es la cuarta vez en el día que te veo hacerlo —
Le sonríes tratando de que no viese que era fingida, y le das un beso en la nariz.
— Te lo dije, cuando me sienta mal te avisaré — le recuerdas, y regresas tu atención al frente, pues no querías seguir con esa conversación.
Algo estaba mal dentro de ti, pero no querías decirlo, no cuando estaban a nada de encontrar a Beth.
El mismo hombre vuelve a aparecer y sube al auto del lado del copiloto. Este empieza a avanzar y da vuelta por la misma calle que había venido ese hombre.
— Vamos, se alejan Daryl —
— Mierda — vez que gira la llave un par de veces, pero este mo enciende. — Nos quedamos sin combustible—
— Entonces hay que correr, aún los podemos... — cuando estás por abrir la ventana para clavar tu cuchillo en la cabeza del caminante, Daryl te detiene, haciendo que le vieses.
— No podemos así _______, tienes que descansar, si vinieron hasta acá, significa que tienen un lugar por aquí— vuelves a mirar hacia el frente, y sientes un nudo formarse en tu garganta.
— Promete que la encontraremos Daryl — pides suplicante, necesitabas oírlo, necesitabas creer en esto, así como creías en la cura que trabajaría Eugene y los salvaría a todos, así como habías creído en el perdón que le diste a Tara, y le prometiste un futuro sin resentimiento ni odio por lo que hizo el gobernador.
Necesitabas creer en esto.
— Mírame _______, hey — te sostiene entre sus manos, y acaricia tu mejilla. — La vamos a encontrar, estamos tan cerca de hacerlo, pero por ahora necesitamos dormir por esta noche, ¿Está bien? ¿Puedes hacer eso por mi? —
Asientes y sin pensarlo mucho te lanzas a sus brazos, aferrándote a su pecho, sintiendo que estos te rodeaban y te acariciaban.
— Estaremos bien — susurra él.
— Debemos de estarlo — dices mientras te alejas y le regalas una bonita sonrisa, la cual hace encoger el corazón del hombre.
— Vamos, según Carol, y si no me mintió, debería de haber un lugar por aquí donde solía quedarse con Sophia, deberíamos de llegar en unos 20 minutos a pie—