Bebés (2)

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— _______ debes de descansar —

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— _______ debes de descansar —

Miras de reojo a Rick, quien te mira con semblante preocupado y una mano en la cadera.

— Estoy bien, descansaré cuando termine esto — dices dándole la espalda, haciendo un pozo para plantar un árbol de manzana que habían encontrado en un huerto.

Rick aprieta sus labios y voltea a ver al pequeño grupo de personas que te veían desde el patio, con evidente preocupación hacia ti.

— Solo una hora, llevas desde la madrugada aquí afuera —

— Que estoy bien Rick — repites, empezando a ponerte de mal humor.

— Al menos come o toma algo, me han dicho los que hacen guardias que no te han visto ingerir algo— volteas de mala gana apretando con fuerza la pala.

— ¡Que estoy bien, maldita sea! — gritas, haciéndolo sobresaltar ligeramente al ex oficial, quien baja levemente su mirada y con su mano derecha masajea su cabeza. — No necesito que cuiden de mi, o me vigilen, soy una maldita adulta que sabe lo que hace —

— Lo se, se que lo eres, pero acabas de pasar algo difícil y... — alzas tu mano, deteniéndolo, tu mirada se endurece y evitas mirarlo.

— No, no sigas Rick, no ahora —

El hombre deja salir el aire y se quita el bolso que llevaba con él, llevaba un sándwich sencillo y agua.

— Esta bien, lo siento, pero no puedes evitar que me preocupe, que todos nos preocupemos _______, somos familia, solo... come e hidrátate, por favor —

Muerdes tu labio, y con tu mirada acuosa asientes hacia el hombre, quien te extiende el bolso y lo tomas, lo miras unos segundos y luego vuelves a mirar a Rick, quien se daba vuelta para marcharse.

— Rick —

Él se detiene y se gira para mirarte, bajas un poco la mirada, y luego la levantas.

— ¿Dijo a dónde iría? — preguntas, no necesitabas decir su nombre, él sabía que te referías al ojiazul.

Rick se queda donde mismo, sólo había dado un par de pasos, lleva su mano a su cadera y mira hacia el frondoso bosque.

— Dijo que iría a buscarlo — asientes, sabiendo que se refería al gobernador. — No me dijo hacia donde iría, solo que iría más lejos esta vez —

Vuelves a asentir y también miras hacia el bosque, haciendo un ligero puchero con tus labios, llevando una mano a tu vientre que ahora se encontraba vacío.

Rick mira ese gesto que haces y hace una mueca al no saber como ayudarte, se acerca a ti y te da un ligero apretón en el hombro, no lo volteas a ver, pero palmeas su mano, aceptando que te reconfortara. Él se va, dejándote sola, te aseguras de ello y te pones de cuclillas, llevando tu mano a tu boca, amortiguando un sollozo.

Necesitabas a Daryl, lo querías allí contigo, pero habías sido tu quien lo había corrido con horribles palabras y le habías herido sus sentimientos cruelmente y por eso él se había ido, con la excusa de darte tiempo y que cada quien pensara en lo que había sucedido.

Ya habían pasado un par de semanas desde lo sucedido, nadie hablaba, nadie mencionaba el tema.

No habías vuelto a dormir en tu celda, te habías cambiado a otra y trabajabas sin parar.

Hershel te suplicaba que descansaras, que no forzarás tu cuerpo, pero eras tan terca como una mula, y explotabas cuando alguien quería detenerte. Tu humor había cambiado y era más fácil hacerte enojar y no te detenías a pensar si herías a alguien con palabras.

Ni siquiera soportabas ver a Beth con Judith.

Dejas caer lagrimas sobre tus mejillas y sacas un cigarrillo de el bolso de tu camisa, tus manos picaban por sentir el humo y solo cuando lo enciendes, es que te vuelves a sentir tranquila.

Lo odiabas, odiabas fumar, pero que bien te hacía sentir.

Miras el contenido del bolso que te llevo Rick y dejas salir el aire, abres la botella de agua y le das un largo trago.

~•~•~

Cuando regresaste de la ducha hacia tu nueva celda, por nada del mundo esperabas ver al Dixon menor sentado en el suelo, con su mirada centrada en algo en sus manos.

Un poco sorprendida das un par de pasos y te quedas en la entrada de tu celda, él reconoce tu presencia, pero no te mira.

— Lo que me dijiste al día siguiente luego de que lo perdiéramos, no era verdad — murmura, aún con la vista baja. — Yo no quería que lo perdiéramos, jamás lo deseé, mierda, ni siquiera lo había pensado... esa noche  quería pedirte que fueras mi novia, que hiciéramos las cosas bien, como debía de ser, quería que lo intentáramos, quería lo que nunca tuve, quería ser lo que tanto necesité, quería ser un buen padre... el mejor — su voz se corta y es entonces que vez que esta llorando, y que entre sus manos sostiene un pequeño trajecito color verde y tu respiración te abandona unos segundos. — Cuando vi toda esa sangre en el suelo... cuando te vi en la regadera, mi mundo se fue a la mierda, por que me di cuenta de lo que sería capaz de hacer si llegaba a perderte, por que no podía protegerte de eso, de este maldito dolor que carcome cada parte del cuerpo... —

— Daryl — lo detienes, finalmente te voltea a ver y ahora tu bajas la cabeza, llorando en silencio, sintiéndote terrible por todo lo que le habías dicho el día siguiente. — Lo siento, lo siento tanto, no merecías todo eso que te dije, me encerré en mi propio dolor y... — boqueas unos segundos y sollozas. — Lo siento — dejas caer las cosas que llevabas de tu ducha y cubres tu rostro, llorando sonoramente, sin ser capaz de detenerte. — Lo siento, lo siento —

Daryl se levanta con velocidad del suelo y te envuelve entre sus brazos, estrujándote con cuidado, acariciando tu espalda, subiendo sus manos con gentileza. Hundes tu rostro en su pecho, amortiguando tus sonoros lamentos de dolor.

— No hay nada que perdonar _______, nada, soy yo quien lo siente por irse tanto tiempo... solo quería que no me odiaras aun más —

Levantas tu rostro hinchado, conectado tu mirada triste con la de él.

— No te odio Daryl, no podría nunca —

Sus ojos se vuelven a poner acuosos y rompe en llanto, escondiendo su rostro en el hueco entre tu cuello y hombro.

Abrazados, consolándose mutuamente, dejaron salir todo su dolor, y en la prisión no se había sentido tanta pena y tristeza desde que habían llegado allí.

— Estaremos bien, lo prometo, lo superamos, juntos, haremos esto juntos, te lo prometo, no volveré a irme, nunca más — murmura el ojiazul, dejando un pequeño beso en tu cabeza, y por primera vez en semanas, de verdad te sientes bien.





Un fuerte abrazo a todos aquellos que han pasado por algo similar, jamás he experimentado algo así, y realmente no me imagino como seria vivirlo.

Les mando muchos besos y abrazos de corazón, y si necesitan hablar no duden en contar conmigo, no suelo dar grandes consejos, pero soy una muy buena persona que sabe escuchar y comprender.

Aquí conmigo jamás serán excluidas, y siempre estoy abierta a leerlas y compartir con ustedes.

Pasen una bonita noche preciosas, o madrugada donde vivan, les quiero, nos leemos próximamente.

- karen

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora