Sufrimiento (2)

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Te miras en el reflejo de el agua, tu rostro está pálido y ojeroso, tus labios resecos y parece que eres la misma muerte en vida

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Te miras en el reflejo de el agua, tu rostro está pálido y ojeroso, tus labios resecos y parece que eres la misma muerte en vida.

Ríes ante eso, era irónico, por que los errantes ya existían. Dejas que el agua caiga por tu cuerpo, estaba fresca, y apenas y vuelves a sonreír, hacia mucho que no tomabas un baño, y las personas de este lugar habían sido amables de darte privacidad para que te ducharas.

Aún no tenías muy claro de cómo habías llegado, pero te habían tratado bien, o al menos la mayoría de ellos, ya que el que parecía el líder del lugar te miraba con desconfianza, y no lo culpabas.

Te preguntabas que daño podrías hacerle, si acaso no había visto el estado en que habías llegado, pero no le tomabas importancia.

Ya nada lo tenía.

La imagen de Luca en el suelo con tu cuchillo incrustado en su cráneo, Nick ahogándose en su propia sangra, y luego Sarah... sacudes tu cabeza, y ahogas tu sollozo. No te habías dado la oportunidad de llorar, todo estaba pasando demasiado rápido.

— ¿Cariño, estás bien? — escuchas a la mujer de cabello corto canoso que te hablaba desde afuera.

— S-si, solo necesito un momento— susurras, escuchas que la mujer hace un sonido de que estaba bien.

No estabas bien, nada estaba bien.

— De acuerdo, te dejaré estas cosas aquí para que te lo pongas... Te dejo —

Cuando terminas de bañarte, percatas que ya no tienes olor a muerte y agrío, no sabías cuando había sido tu último baño antes de este. Miras tus dedos de los pies, definitivamente necesitabas cortar las uñas.

Empiezas a vestirte, la mujer te había dejado un par de jeans marrones, una camiseta gris que te quedaba algo grande, ropa interior que parecía nueva, y un par de sandalias.

Avanzas por los pasillos de la celda, sin saber muy bien a donde ir, una chica rubia con un bebé sale de lo que parecía un pabellón, y te sonríe haciéndote señas de que te acercases a ella, lo haces, y llegan a lo que parece ser un comedor.

Dentro está la mujer de cabello corto canoso, el anciano que había estado cuidando de ti, y el hombre de la ballesta que siempre mirabas en todos lados. Hacen contacto visual por un momento y el te sonríe de boca cerrada, aprietas tus labios y apartas tu mirada de el, te negabas a mirarlo, se parecía tanto a Luca...

— Nos da gusto de que ya te encuentres mejor linda — menciona el anciano, quien te sonríe desde donde está sentado. — Ve a dejar tus cosas en la celda que te dimos y regresa aquí a comer, que de suero no se vive — escuchas una pequeña risa y la chica rubia mira a la bebé, quien jalaba de su cabello.

Sonríes un poco por lo que dijo el hombre y empiezas a avanzar con cuidado, con la cabeza gacha, tenías un moretón en tu costilla y una abertura en tu cabeza, según el anciano, varias veces te habías despertado sobresaltada y te habías golpeado en la cabeza contra la litera de arriba, abriendo tu cabeza. Y el moretón en tu costilla había sido por que habías intentado defenderte de el hombre de la ballesta, ya que te habías asustado con el.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora