Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Llegas corriendo hasta donde se encontraba Daryl y Carl después de escuchar las explosiones desde adentro del pabellón, y te aferras a la reja con terror una vez que puedes ver a quienes tienen arrodillados.
Era tu padre y Michonne.
— ¿Daryl? — preguntas apenas con un hilo de voz, asustada al ver la espada de Michonne cerca de la cabeza de tu padre.
— Nos quiere muertos a todos — es lo único que te dice el hombre a tu lado, ambos se miran preocupados.
Regresas tu atención a lo que pasaba a varios metros de ustedes, Rick trata de razonar con aquel hombre quien amenazaba la vida de aquellas dos personas importantes en tu vida. Tu padre sonríe con orgullo al escuchar a Rick hablar, pues esto es lo que todos buscaban desde un principio, vivir en paz.
Pero a los ojos de aquel hombre, todos ustedes eran una amenaza, y no permitiría dejarles volver a salirse con la suya.
No está vez.
— Mentiroso — susurra el hombre, levantando la espada de Michonne, cortando la garganta de Hershel, tu padre.
— ¡No...! —
Rick dispara el arma, y el grito de agonía abandona tus pulmones, la lluvia de balas empieza, escuchas los gritos de tus hermanas horrorizadas al ver a su padre caer.
Te tiemblan las piernas y tienes que aferrarte a la reja frente a ti, mirando a tu padre tirado suelo, ahogándose con su propia sangre.
El gobernador había acabado con la vida de tu padre.
Escuchas a Daryl y Carl jadear con sorpresa a tu lado, disparando, uniéndose a los suyos contraatacando, levantas tu arma y disparas, veías borroso por la lagrimas. Rick cae al suelo herido, y escuchas a Carl gritar por su padre.
Una bala impacta contra tu hombro, haciéndote caer al suelo.
— ¡_______! — Daryl corre y te da la vuelta para ver donde te habían herido, su rostro luce aterrorizado, pero cuando abres los ojos, este respira finalmente, para después jalarte hasta ponerte detrás de unas tablas y contenedores de agua. — _______, _______, háblame, háblame — repite haciendo presión en tu herida.
— Mi papá... — es todo lo que puedes decir para volver al llanto. — Mi papá... —
— Necesitamos movernos, vamos — el ojiazul te ayuda a levantarte, y gimes de dolor, tanto por el disparo y por la pérdida de tu papá.
— Carl — le buscas con la mirada pero ya no lo vez, Daryl continua jalándote hasta que alguien dispara a espaldas suyas y te tira al suelo, para girar y disparar de vuelta, gateas hasta recargarte en el autobús donde las personas empezaban a subir para escapar.
Te levantas y tomas tu arma de nuevo, pues docenas de caminantes entraban, amenazando la vida de los que trataban de subir al autobús, jadeas de dolor nuevamente al disparar.