Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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— Sálvalo—
El aire abandona tus pulmones, y tus piernas se debilitan al instante, vez a Maggie correr gritando, y siendo detenida por una mujer morena llamada Michonne.
— ¡No! — tu prima forcejea intentando llegar a Negan. — ¡Mató a Glenn! —
Daryl se pone a tu lado y te sujeta para que no caigas al piso, sollozas en su brazos, llena de lágrimas.
— ¡Rick! —
Cubres tus oídos, sin apartar la vista donde Siddiq trataba de parar la hemorragia en Negan.
Por fin había terminado.
La guerra, los Salvadores... Negan.
— ¡Lo tenemos que compensar! —
Rick y tu cruzan miradas, la decepción en tu rostro lo hizo apartar la vista y continuar con su camino.
Deseabas tanto que Negan muriera por todo lo que les había hecho a Daryl y a ti en el santuario.
Daryl respiraba agitado a tu lado, molesto al igual que tu, al igual que Maggie, al igual que muchos, pero no dice nada.
— ¡No se termina hasta que se muera! —
Cierras tus ojos y te aferras al pecho de Daryl, quien seguía firme en su agarre en ti.
Llorabas en un rincón de tu habitación, te habían atrapado, estabas en problemas, y Negan estaba furioso.
Te habían quitado a Sophie como castigo, no sabías dónde estaba, ni quien la tenía, habías suplicado para que te dejaran verla pero nadie te escuchaba.
Después de mucho tiempo buscando en donde lo tenían, habías ido a verlo, llevando un poco de comida y un pequeño botiquín para curar sus heridas, y cuando apenas abrías la puerta donde estaba Daryl, Negan apareció junto con Dwight y otros hombres.
Negan jamás había puesto una mano sobre ti hasta ese día, reventando tu labio y tratándote como a una mujerzuela.
La puerta de tu habitación se abre y por esta entra Negan, quien azota la puerta detrás de él, y se queda quieto, mirándote con traición en sus ojos.
Te levantas despacio, quedándote donde mismo.
— ¿Sabes lo que le pasa a los traidores? —
Bajas la mirada por un momento, luego vuelves a alzarla, y con miedo hablas.
— Si... —
— Solo tenías una cosa que hacer _______, solo una, ser leal a mi —
Da un par de pasos y se sienta en tu cama, palmea su lado y con miedo caminas hasta sentarte a su lado, un poco apartada él.