Los imbéciles abundan (1)

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— ¡_______! — escuchas a alguien llamarte desde el primer piso, por lo que sonríes emocionada y sales casi corriendo de tu habitación

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— ¡_______! — escuchas a alguien llamarte desde el primer piso, por lo que sonríes emocionada y sales casi corriendo de tu habitación.

Te detienes en el inicio de las escaleras y empiezas a bajarlas despacio, como si no estuvieses emocionada por aquella cita que tendrías con Aiden Monroe.

Era la primera cita que tendrías desde que había comenzado el apocalipsis de caminantes, y Aiden te gustaba.

Daryl está de brazos cruzados y con mala cara parado aún lado de las escaleras, quien al mirarte relaja la mirada, pero aún así se le ve tenso y molesto.

— Hola Didi — murmuras, sonriéndole emocionada. — ¿Como me veo? —

Daryl traga nervioso, te escanea con rapidez y se piensa sus palabras, evitando ser el brusco de siempre.

— Presentable —

Alzas una ceja, pero aun así asientes con una tímida sonrisa, como si esa palabra tuviera un gran significado en ti.

Apreciabas mucho a Daryl y le querías, y lo conocías tanto que sabías que era un hombre de pocas palabras.

— Gracias, eso era lo que buscaba —

Te das la vuelta y das un par de pasos, pero sientes su mano sostener la tuya, por lo que giras tu rostro y te encuentras con sus ojos azules.

— Te ves muy hermosa ________ —

Tu sonrisa se ensancha y sientes como suelta tu mano, estás por contestar pero la voz de Rick te hace girar, le sonríes al hombre que veías como figura paterna y este te sonríe con orgullo.

— Wow — dice, tomando tu mano y dándote una vuelta, haciendo que el vestido verde que llevabas girara un poco. — Estas preciosa hija, Aiden es un chico afortunado—

Ríes y pasas un mechón de cabello detrás de tu oreja. Llevabas tu pelo suelto en una media coleta, la cual caía en trenza floja.

— Gracias Rick — murmuras con vergüenza.

— Vamos, el chico espera y tengo ganas de actuar como padre celoso —

— Amenázalo con sacarle los ojos y cortarle las manos si la caga — escuchas a Daryl, por lo que le volteas a ver y sientes tus mejillas sonrojarse.

— Lo tendré en cuenta — se carcajea Rick, jalándote con cuidado mientras te dirige a la entrada de la casa, donde el chico Monroe te esperaba.

Daryl se debatió si en seguirlos hasta la puerta, pero algo dentro de él sabía que si te veía salir de la casa acompañada de Aiden, iría detrás de él a romperle la cara.

No entendía que le pasaba, no entendía que era aquella sensación en su pecho, y de algo estaba seguro, no le gustaba para nada.

Siempre te había visto como una amiga a la cual quería mucho, una amiga a la cual siempre había protegido y visto con ojos de hermano mayor.

Pero ahora todo era diferente, te veía más feliz, más radiante, y cuando llegaste la noche anterior a casa luego de pasar el día con Deanna ya que eras su aprendiz junto con Maggie, y contaste que Aiden te había invitado a una cita, y la emoción se veía en todo tu rostro, eso había sido suficiente para que Daryl estuviese celoso.

Tal vez le gustabas, y no sabía que hacer con esa información que tenía.

Escucho voces charlar y luego la puerta cerrarse, por lo que dedujo que ya te habías marchado. Unas pisadas fuertes se acercaron hasta donde estaba ya que no se había movido, y Rick apareció en su campo de visión, con una mirada para nada feliz.

— No me agrada ese chico — soltó recargándose en la pared. — Es muy egocéntrico y estúpido —

— ¿Entonces por que la dejaste salir? — el tono que uso era acusador, pero trataba de mantenerse neutral.

Rick dejó salir el aire y miró por un momento por donde te habías marchado, luego regresa a ver a Daryl.

— Ella tiene que darse cuenta, es inteligente —

Daryl asiente y empieza a caminar rumbo a la salida del hogar, por lo que Rick le detiene del hombro cuando pasa por su lado.

— No —

Daryl frunce el ceño y voltea a ver a su hermano.

— _______ es como un algodón de azúcar, siempre ve lo bueno en lo malo, y lo agradable en lo estúpido —

Rick niega.

— Es inteligente Daryl, lo sabes tanto como yo —

El ballestero arruga su frente y desiste.

~•~•~

Caminas de regreso a tu hogar, enojada y decidida a no volver a salir con nadie.

La cita había sido un desastre y no había pasado ni una hora cuando decidiste que Aiden no valía la pena.

Primero se la paso hablando de él los primeros veinte minutos, trató de besarte más de tres veces y sus insinuaciones para que follaran te habían hecho perder la paciencia, así que le dejaste claro que era una mierda de persona, que no había nada interesante en él, y te marchaste haciéndole saber a Deanna que ya no estabas interesada en ser su aprendiz.

Cuando subes las escaleras del porche te das cuenta de que Daryl estaba sentado y cabizbajo, jugando con unos palitos, sonríes de lado y caminas hasta donde él está, llamando su atención, sentándote a su lado.

Daryl te mira intrigado, e intenta descifrar que estabas haciendo allí.

— ¿Estas bien? — es lo primero que pregunta cuando ve que no dices nada. — ¿Debo romperle la cara? —

Niegas divertida y juegas con el borde de tu vestido.

— Los imbéciles abundan en estos días — te encoges de hombros y recargas tu cabeza en su hombro. — Gracias por no ser uno de ellos Didi —

Daryl sonríe y con un poco de miedo pasa su brazo por sobre tus hombros, acariciando con cuidado y respeto tu brazo desnudo y se relaja cuando te acomodas en su abrazo.

— Puedo ser todo lo que quieras bonita — murmura, sacándote una pequeña risa, levantas tu rostro y tomas la mejilla de Daryl, besándola, haciéndolo sentir como su corazón se aceleraba.

— Quiero que seas siempre mi amigo Didi — ahora tú murmuras, sin saber el peso de tus palabras en él.

Daryl alza la vista y mira a cualquier otro lado mientras aprieta levemente su agarre en ti, sabiendo que siempre le mirarías como solo un amigo.

Aquello le rompió el corazón.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora