Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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El horror en el rostro de los que estaban presentes era notorio, el auto se incendiaba cada vez más y con este todo el alimento que les había tomado días buscar.
Estas en el suelo, de rodillas, con raspones por todo el cuerpo, y las lágrimas amenazan con salir, pero es más tu enojo lo que hace que te levantes y vayas directo hasta la chica que lloraba en los brazos de Michonne.
— ¡Eres una maldita perra! — dices antes de jalarle el cabello, alejándola de Michonne, para después propinarle un puñetazo contra su nariz. — ¡Es tu puta culpa! — vuelves a insertarle otro golpe, pero esta vez en el estómago, haciendo que ella se quejara y cayera al suelo.
Tus amigos jadean sorprendidos pero no intervienen, o al menos no Daryl, ni Tara, ni Rosita, solo Michonne, quien te agarra de la cintura, alejándote de la chica que lloraba en el suelo.
— Basta _______, que la culpes y golpees no nos llevará a ninguna parte — dice con molestia la morena, pues si fuera por ella dejaría que terminaras lo que todos querían hacer.
— Se perdió todo... Todo — jadeas con la voz temblorosa mientras miras hacia el auto, que cada vez ardía más.
Niegas al borde del llanto y te alejas de Michonne, yendo en dirección contraria a la chica que seguía en en el suelo llorando, te agachas para recoger tus cosas que estaban regadas. Un sollozo se te escapa, y tapas tu boca, llamando la atención de Daryl, quien frunce su ceño y se acerca a ti, agachándose a tu altura.
— ¿Estas bien? —
Niegas, no estabas bien, nada de eso estaba bien.
— No podemos llegar sin nada, Daryl, se lo debemos a todos ellos... Nos han dado todo y llegaremos con las manos vacías — masajeas tu cabeza tratando de parar de llorar.
Daryl suspira con cansancio, acaricia tu espalda en compresión y mira el auto en llamas.
April, una chica de la comunidad de Alexandria, había insistido mucho en ir con ustedes, ya que según ella, quería aprender a ser más fuerte, pero en realidad solo lo había hecho para coquetear con Daryl, y se ponía en situaciones de peligro solo para que el hombre le salvara.
Mientras Daryl conducía, la chica hablaba y hablaba, tocando los brazos, y cabello del hombre, Daryl se sentía incómodo, te miraba pidiendo ayuda, pero como estabas sentada atrás ya que la chica prácticamente te había corrido del asiento del copiloto, te limitabas a decirle que lo dejara concentrar. April empezó a insistir en que la dejara conducir, diciendo que nunca había tenido la oportunidad de hacerlo, por supuesto, Daryl se negaba, y ustedes le pedían que parara, que estaban cansados y solo deseaban llegar a descansar.
Pero April nunca aceptaba un no por respuesta.
En un arranque de su estúpido impulso y creer que todo siempre trataba de un juego, había llevado sus manos al volante, girándolo con brusquedad haciendo que Daryl perdiese el control y el carro se desviará dando varias vueltas en la carretera. De milagro habían salido con vida, y cuando empezó a oler a gasolina no les había dado tiempo de bajar los alimentos, pues el carro empezó a incendiarse y con ello todo lo que había dentro.