Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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— ¡No, no Joe! ¡No hagas esto! — pides tratando de que parara a sus hombres, quienes golpeaban a Daryl violentamente, y recuerdos de cómo había muerto Len a causa de ello te atormentan.
— Mato a uno de los nuestros, esto es lo qué pasa cuando se meten con nosotros—
— Debió de tener sus razones para hacerlo, Rick no mata a nadie que no lo merezca —
— ¿Y mi hombre si lo merecía...? Estaba en el baño cuando tu amigo lo asesino — dice alzando las manos, para después volver a apuntar a la cabeza de Rick. — Lo siento preciosa, conoces las reglas —
Tu mano tiembla, picando por querer tomar tu arma de su funda.
— Somos hombres razonables, así que haremos esto —
El gordinflón sale de la nada y te empuja al suelo, gritas cuando tu rostro toca el piso y te lastimas la nariz y mejilla, algo había tronado. Le vez caminar hasta la camioneta que estaba detrás de ti y baja por la fuerza a Carl, quien peleaba y manoteaba en el aire.
— ¡No, no! ¡Déjalo en paz! — gritan tu y Rick al mismo tiempo, pero un puñetazo te regresa al suelo, al igual que a Rick.
— ¡Joe detenlos! ¡Joe, es solo un niño! — gritas sollozando llena de pánico. En tus 30 años de vida jamás habías imaginado tener que presenciar algo así. — ¡Por favor! —
El gordinflón manosea a Carl, quien lloraba asustado y aterrorizado, luego los golpeas contra el cuerpo de Daryl te hacen girar tu cabeza y sollozas al ver cómo le tenían.
— Primero mataremos a Daryl, luego nos encargaremos de la chicas — volteas a ver horrorizada a Joe, quien sonríe con maldad, y por fin pudiste ver quien realmente era. — Y por último del chico —
El rostro de Rick pierde emoción alguna, y aquel hombre oficial de policía y amigable que alguna vez habías conocido, desapareció por completo, y dándole la bienvenida a uno frío y macabro.
— Y para finalizar toda esta mierda, te mataré, y así estaremos a mano de por vida... ¿Te parece bien eso preciosa? —
El hombre que sostenía a Carl lo avienta al suelo a tu lado y le da un puñetazo que deja al niño desorientado por un momento, luego te da la vuelta rápido haciendo que quedaras de espalda contra el suelo, abres los ojos horrorizada y empiezas a pelear, pero te golpea fuerte haciendo que perdieras la noción de lo que sucedía, pues aquel golpe que te habías dado contra una roca el día que perdiste a Beth, te cobro factura y la lesión interna que tenías se agravó.
No eres consciente de lo que sucedía, solo escuchabas gritos, sentías que giraban tu cuerpo, pero no eras capaz de defenderte. Alguien grita a tu lado, pero no puedes entender que es lo que dicen, y luego el dolor te invade de manera atroz.
Pero así como el dolor empezó, terminó, pues alguien le había quitado de encima de ti. Cierras los ojos y la oscuridad te envuelve por completo.