Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Escuchabas las voces de las personas a tu alrededor comiendo en el comedor de su hogar, todos se escuchaban felices y platicadores, todos menos tu y el hombre que estaba sentado en la otra esquina de la mesa.
No habían hablado en una semana, y no es que tú no quisieras, era por que Daryl se había alejado luego de aquella confesión, ni siquiera te había dado tiempo a responderle algo cuando te entrego a Judith y se alejó rápidamente.
Le habías buscado esa noche para poder hablar, pero la puerta de su habitación tenía seguro, y al día siguiente que esperabas encontrártelo en el comedor, Carol te había dicho que Daryl se había ido junto con Aaron y que probablemente tardarían en volver.
Una semana había sido suficiente para dejarte pensando mil y un cosas y darte cuenta de todas esas señales que Daryl te daba, pero que eras tan ciega de ver.
O solo tal vez fingías no querer verlas, por que sería nuevamente doloroso vivir una fantasía donde solo tu estabas enamorada en esa amistad.
El hombre te había gustado cuando estaban en la granja de Hershel, pero en ese entonces solo tenías veintiún años y Daryl nunca se había visto interesado por alguien más, no le gustaba que lo siguieras, se fastidiaba cuando tratabas de ser amable con él, además de que en una ocasión involuntariamente él te había rechazado al decirte que eras como su pequeña hermana.
En ese momento te propusiste que muriera todo sentimiento por él, y así había sido desde que estaban en prisión hasta ese día.
Si, Daryl había cambiado contigo cuando estuvieron varados semanas en la carretera y luego cuando llegaron a Alexandria, donde llevaban meses viviendo, y siempre habías creído que aquel cambio había sido por darse cuenta de que había sido un patán contigo durante mucho tiempo, y no porque... se había enamorado de ti.
Sonríes tratando de ocultarla y bajas la cabeza, por lo que tomas una servilleta y finges limpiar tu boca.
Pero la interrogante seguía en tu cabeza, ¿Tu sentías aún algo por él?
No eras tonta, a pesar de todo, siempre habías tenido un trato especial con él, si de por si, siempre habías sido demasiado amable con todo el mundo, y siempre tratabas de evitar peleas o que alguien terminara muerto, con Daryl eras extra dulce y extra amable, conocías su historia de vida y tal vez aquello te hacía querer que él tuviera todo lo bueno del mundo. Y tal vez, aún en el fondo de tu ser, aún te sentías atraída por él.
Pero de algo si estabas segura, y era que querías a Daryl, pero se había comportado como todo un cobarde e imbécil por no querer afrontar lo que había dicho luego de que dejó la bomba caer entre ustedes.
— _______, oí que saldrás en el equipo de expedición de mañana —
Volteas a ver a Rick, quien estaba al lado de Daryl, a quien miraste inconscientemente, encontrándote con que él ya te miraba.
Apartas tu vista de él nerviosa y te enfocas en Rick.
— Si, necesitamos útiles para los niños de mi clase, y solo yo se que se necesita —
Rick asiente y llevan un bocado de comida a su boca, por otra parte, Daryl frunce el ceño, pues desde que habían llegado a la comunidad tu no habías salido del lugar, y eso de pronto no le gusto al hombre.
— De acuerdo, solo ten cuidado, mantente alerta y no bajes la guardia, me calma un poco saber que irás con Glenn, Noah y Tara —
— No te olvides de Eugene — bromeó Carl y todos rieron, tomos menos Daryl, quien sentía que era mala idea que salieras.
Cuando la cena terminó y cada quien fue a su habitación, no esperabas ver a Daryl dentro de la tuya, sentado en el suelo y con la cabeza recargada en tu cama.
No dices nada, solo cierras la puerta y caminas hasta donde está él, te sientas a su lado y quedan en silencio por unos segundos.
Ninguno es valiente para verse a los ojos, tampoco para empezar una conversación, y aquello ponía nervioso al hombre, pues tu siempre tenías algo que decir, siempre iniciabas la conversación, y ahora le asustaba tu silencio.
Daryl se preguntaba si ese sería el fin de su amistad, amistad que él empezaba a extrañar, por que había huido una semana luego de decirte que se había enamorado, una semana en la cual se arrepentía de tantas cosas y entre ellas el como te había tratado en un principio.
Pero por nada de el mundo esperó que deslizaras tu mano entre la suya, y recargaras tu cabeza en su hombro, ni tampoco esperaba que murmuras un "No eres un imbécil por enamorarte Didi... yo siempre estuve enamorada de ti".
~•~•~
Daryl se acercó a la entrada de la comunidad cuando vio llegar la furgoneta en que se habían marchado tu y tu grupo esa mañana, vio bajar a Eugene junto con Glenn y Nicholas, y sintió un mal presentimiento al no verte bajar de la furgoneta, por lo que corrió sintiendo miedo de descubrir con lo que se encontraría en la cajuela de esta.
Cuando abrió las puertas de la furgoneta, fue entonces que te vio, con el rostro cubierto de sangre, lágrimas en tus mejillas y la mirada perdida.
— ¿______? —
Apartaste tu mirada de Tara, quien se encontraba inconsciente recostada en la cajuela mientras hacías presión en una herida que tenía en su pierna.
Tus ojos se vuelven llorosos y bajas la cabeza rompiendo en llanto, mientras Daryl se sube contigo a la cajuela y te jala en un abrazo.