Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Si creías que eras la persona más cruel del mundo por darle un hijo falso a un difunto, ahora te dabas cuenta que existían personas más crueles y despiadadas que tú.
Sientes que la sangre te salpica el rostro, entrando en tu boca, y humedeciendo tu cabello. Estaban todos de rodillas en el suelo, Negan acababa de quitarle la vida a Abraham, y ahora se la quitaba a Glenn.
Estas en shock, te llevas una mano a tu estómago el cual ya tenías un poco más relleno, sintiendo náuseas, veías el cuerpo de Glenn tener espasmos haciendo que moviera sus brazos y piernas. Sientes las lágrimas mojar tus mejillas, y escuchas el llanto de Maggie al lado de Rick.
Te niegas a mirar, no podías, vomitarías si lo hacías, estabas justo al lado de Glenn, y cada golpe se escuchaba mucho peor que el anterior.
Tu cuerpo se sacudía en cada golpe que el hombre daba contra el ya destrozado cráneo de Glenn, gritando obscenidades y burlándose de ellos.
— Lucille está sedienta, ¡Es un bate vampiro! — exclama el hombre mientras menea satisfecho el bate en todas direcciones, haciendo que un pedazo de piel se arrastrara.
Sollozas en silencio, y cometes el error de mirar hacia abajo, y llevas tu mano a tu boca tan rápido como puedes, pero el vomito había salido disparado.
El hombre que estaba atrás de ti deja caer su arma sobre tu cabeza a punto de disparar, pero Negan lo detiene.
— Oh vamos Jackie, no querrás volarle la cabeza a una linda chica justo después de que acabo de joderme a dos de los suyos... ¡Piensa con la cabeza! —
Negan se acerca a ti, sonriendo divertido, observando tu rostro y pasa su lengua sobre sus labios en un gesto asqueroso.
— ¿Tu nombre preciosa? — susurra mientras se agacha, recargándose sobre su bate, con cuidado de no embarrarse de vomito.
Jadeas aún sollozando, y limpiando tus labios, lo cual hace sonreír más al hombre.
— _______ — dices apenas en un susurro, pero el hombre sonríe contento.
— ¡_______! Carajo preciosa, si que vomitaste bastante... ¡Y mira ese líquido rojo! ¿Tragaste sangre...? Oh lo siento, ¡Mi culpa! Creo que me emocione de más, salpicando bendiciones de este chino —
Te tiembla la barbilla, mirando nuevamente de reojo el cuerpo de Glenn y cierras los ojos.
Negan alza sus cejas y su rostro cambia a uno aparentando preocupación, y lleva su mano a su pecho.
— Oh.. oh, lo lamento cariño, ¿Fui muy sarcástico? — niega riendo y se levanta alzando sus brazos. — ¡Amo ser sarcástico! —
Vuelves a sentir náuseas y llevas tu mano a tu vientre, y tienes otra arcada, volviendo a vomitar, haciendo que el hombre volviese a verte, sonriendo sumamente divertido.