Los imbéciles abundan (2)

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Muy pocas veces se había cuestionado sobre si deseaba tener hijos en un futuro, y la respuesta siempre era no

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Muy pocas veces se había cuestionado sobre si deseaba tener hijos en un futuro, y la respuesta siempre era no.

Pero ahora que él te veía jugar con Judith, con aquel carisma y naturalidad con la que tratabas a la niña y a Carl, le hacía cuestionarse muchas cosas.

Y la principal de todas, era por que carajos se preguntaba eso, Daryl se preguntaba por qué de pronto estaba interesado en tener una familia cuando siempre supo que moriría solo.

Habían pasado un par de días luego de tu desastrosa cita con Aiden, por supuesto, como confiabas en Daryl solías contarle muchas cosas, y esa ocasión no fue la excepción, claro, tuviste que frenar a Daryl para que no fuese a asesinar al chico Monroe, por lo que el ojiazul te hizo prometer que jamás volverías a salir con alguien por muy encantador que se viera.

Por supuesto, esos habían sido los celos del hombre que habían hablado por él.

Aunque ahora el ojiazul se mantenía un poco distante de ti, pues luego de que inocentemente le dijeras que siempre querías su amistad, la poca valentía que tenía para algún día decirte lo que sentía por ti, había muerto en ese momento.

Claro, le dolía no estar cerca de ti, estaba acostumbrado a tu compañía y salir contigo cada que salías con Judith a caminar.

Tal vez eso fue lo que hizo que se enamorara de ti.

Cuando te preocupabas por él, cuando salían de picnic y siempre buscabas que se sintiera involucrado, cuando reías y decías lo maravilloso que él era con los niños, o como en aquella ocasión que caminaban los tres, Daryl, Judith y tú de la mano de la pequeña mientras la alzaban cada cierto tiempo para que volara, como compartían risas y eso le hizo creer que así se sentiría formar una familia.

Pero una familia contigo.

— ¿Daryl? —

El hombre parpadea un par de veces y centra su atención en ti, cargabas a Judith.

— ¿Saldrán? — pregunta rápidamente el hombre, un poco abrumado por estar distraído y que llegarás de la nada hasta él.

Asientes y un leve sonrojo se posa en tus mejillas.

— ¿Nos puedes acompañar? — preguntas con timidez, pues había algo en la mirada del hombre que te hacía sentir una extraña sensación en tu estómago. — Hace mucho que no paseamos, y Jude y yo te extrañamos —

Le extrañabas.

Y era verdad, ver a el ojizul algunas veces alejarse te hacía sentir mal, como si tuvieras la culpa, como si ya no le agradaras.

— Bien — solo dice eso, empezando a seguirte mientras caminan en silencio rumbo al estanque en medio de Alexandria.

Judith busca los brazos del hombre, quien sonríe levemente y la carga, pasándola de tus brazos a los suyos, la pequeña se acomoda y se pone a balbucear con las pocas palabras que había en su vocabulario, sacándoles risas a Daryl y a ti ocasionalmente.

Caminaban juntos a la orilla del estanque, observando a un par de familias que disfrutaban de ese día, caluroso pero soportable, soleado pero no picoso.

Se detienen bajo la sombra de un árbol y se sientan en una banca que les brindaba una maravillosa vista, te recargas en el pecho del hombre mientras que Judith se vuelve a acomodar y juega con una muñeca de trapo que llevaba todo ese rato.

— Me da felicidad saber que Jude crecerá rodeada de todo esto — empiezas con una pequeña sonrisa, mirando a la niña que se mantenía entretenida con su muñeca.

— Mmhh — murmura con su garganta el hombre, a quien volteas a ver, y una enorme interrogante te pica en la garganta.

— ¿Didi? —

El ojiazul te voltea a ver, sus ojos azules brillan pero su rostro se mantiene serio.

— ¿Por qué te has alejado? —

Daryl aparta la mirada unos segundos, sin ser capaz de que decir o cómo responder a eso.

— ¿Hice algo para que te enojaras conmigo? — vuelves a preguntar, con un leve tono de tristeza, miras de reojo a Judith, y regresas a ver al hombre.

Daryl deja salir el aire, y agarra valor, aquel que se había hundido y se arriesgaba a volver a salir con el corazón aún roto y así no supieras que se lo habías roto.

— No es... ah, diablos — era mas difícil de lo que pensaba el ojiazul. — No hiciste nada ______, solo soy yo y mis cambios de humor —

— No te creo, te conozco lo suficiente como para creerte eso, pasó algo y me lo vas a decir —

Daryl traga y rasca su barbilla con su mano libre, pues con la otra aún sostenía a Judith.

— Es estúpido _______, no quieres saberlo —

Tienes que hacer un esfuerzo para no poner los ojos en blanco, por lo que estiras tu mano y lo obligas a mirarte, sosteniendo su mentón con un poco de fuerza.

— Puedes decirme lo que sea, somos amigos, ¿recuerdas? —

Amigos.

Daryl no quería ser tu amigo.

— Es que no quiero ser solo tu amigo linda —

Confundida, y sin realmente saber qué significaba aquello, bajas poco a poco tu mano de su mentón, y tienes que acomodarte bien en tu lugar para comprender que sucedía, alejándote un poco de Daryl y mirarlo directamente a los ojos.

— ¿Qué quieres decir? —

Los nervios en los cuerpos de ambos era casi palpable, Daryl por lo que estaba por decir, y tu por lo que estabas por escuchar.

— Quiero decir que este imbécil se a enamorado de ti —

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora