Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Sin poder creer lo que mirabas, regresas tu atención a tu padre, quién tenía los pies sobre la mesa de su sala de reuniones, mientras a metros de ustedes se encontraba Daryl, haciéndole de sirviente.
Sirviéndote a ti.
— Dijiste que los dejarías en paz — dices con la voz tensa, sintiendo repentinas náuseas, por lo que buscas tranquilizarte.
Tu padre frunce el ceño, pues no le gustaba que le reclamaran cosas, y menos frente sus hombres.
— Eso hice, Daryl es como un souvenir —
Golpeas tus manos contra la mesa, poniéndote de pie, mirando con dolor a tu padre, quien se endereza y se levanta por igual.
— ¡Eres un jodido cabrón, es una persona, no un llavero al que puedes estar llevando a todos lado y...! — la dura mano de tu padre cae sobre tu mejilla, haciéndote voltear la cara.
La cachetada hizo eco en toda la sala, haciendo que Daryl dejase caer la bandeja con frutas y corriera en tu dirección, pero terminó siendo sometido una vez más en el suelo, tratando de liberarse para llegar a ti, o a tu padre y romperle la cara.
Tu mejilla arde, y con impotencia volteas a ver a tu padre nuevamente, antes de dar unos pasos y girarte para ir a Daryl, pero tu padre te toma con fuerza del brazo y te jala, obligándote a caminar fuera de la sala de reuniones, donde sus salvadores miraban atónitos lo que acababa de pasar.
Miras de reojo a Daryl, a quien golpeaban entre vario y niegas llena de pánico, sollozando.
— ¡Diles que se detengan! — gritas, mientras forcejeas con el duro agarre de Negan en tu brazo que empezaba a lastimar. — ¡Papá, por favor! ¡Lo van a matar! —
— Por mi que se muera —
— ¡Estoy esperando su hijo! —
Los pasos de Negan se detienen, y te voltea a ver boquiabierto, baja su mirada a tu estómago, donde una pequeña barriga se trataba de ocultar, y regresa su vista a tu rostro.
— ¿Estas embarazada de ese perro pulgoso...? —
Lloras, ya sin fuerzas para pelear, y bajas la cabeza.
— Por favor, papi, no dejes que lo maten — suplicas, llorando.
El rostro endurecido de Negan no se ablanda, solo toma el radio y ordena que lleven a Daryl al médico y lo encierren en su celda.
Negan niega, mira de nuevo tu vientre, y maldice, pasa sus manos por su rostro y te vuelve a mirar.
— ¿Por que él, _______? ¿Por qué con el enemigo? —
— Ellos no son mi enemigo, ellos son mi familia —
Aquello molesta a Negan, quien chasquea la lengua, y juguetea con el bate, el cual evitas mirar, odiabas que le llamara Lucille como a tu mamá.