Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Jacob era la clase de hombre que sabía controlarse en situaciones tensas, pues su experiencia como bombero le había enseñado a mantener la calma cuando el fuego y el peligro estallaba.
Y la situación que ocurría justo en ese momento era similar.
Después de que los pocos invitados en la casa de los Grimes se marcharán, y el resto fuese a su habitación para darles privacidad en la sala, solo se encontraban Daryl, Jacob y tu.
Daryl estaba sentado en un sofá, Jacob en otro, y tú estabas donde mismo, el ambiente era tenso, tanto así que se sentía en el aire.
Muerdes tu dedo nerviosa, sin saber como empezar, de hecho, nadie sabía por donde empezar, los hombres se miraban con intensidad y por un momento planeaste bromear para romper la tensión, pero preferiste guardártelo para ti misma.
Suspiras un par de segundos antes de que enderezarte y acariciar tu redonda barriga, pues el pequeño se movía inquieto dentro de ti.
— ¿Porqué ahora Dixon? — pregunta en un murmuro Jacob, dejas de acariciar tu pancita y te muerdes el labio nerviosa.
— Es mi hijo —
Jacob te voltea a ver, y tu error es bajar los ojos por un segundo al suelo y luego volverlos a subir.
En ese instante supo que algo pasó, que algo había pasado entre ustedes varios minutos atrás.
— ¿_______? — te pregunta tranquilamente, no lograbas adivinar si estaba calmado o molesto, lo cual te ponía la piel de gallina. — ¿Qué sucedió entre ustedes? —
— Lo besé— murmuras con un hilo de voz.
El ojiverde está serio, no hay expresión en su rostro, y solo agacha su cabeza, observando sus manos cruzadas. Daryl te voltea a ver, y por la expresión que ve en tu rostro, sabe que estás arrepentida de lo que había pasado en el baño y eso lo lastima.
— Jacob... —
— Se lo que sientes por él, y se lo que sientes por mi, no puedo reprocharte por ello. Sabía que... — levanta la vista y puedes ver sus ojos llorosos. — Sabía que esto tarde o temprano pasaría — sonríe con tristeza y talla un poco sus ojos rojizos.
— Lo siento — murmuras con pena.
— ¿Lo sientes...? — volteas a ver a Daryl, quien parecía completamente herido por aquello. — Me dices que me amas, estuviste por entregarte a mi una vez más, ¿Y dices que lo sientes? — puedes notar la molestia en su voz y este se levanta, caminado hasta ponerse frente a ti, acto que hace a Jacob levantarse.
— ¿Qué dijiste? — vuelve a preguntar el ojiverde y cierras los ojos y bajas la cabeza, tus ojos picaban por lagrimear. — ¿Te ibas a...? —
— Lo lamento, lo lamento — y con eso se te escapa un sollozo y tapas tu rostro. — Te lo iba a decir, te lo iba a contar cuando estuviésemos solos —