Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Estabas en la que era casa de Michonne, te sorprendió saber que había ido en busca de su esposo, nadie mas lo sabía en la comunidad, pero al parecer, habían indicios de que Rick seguía con vida.
Observas a los hijos de la mujer comer riendo, mientras escuchan las divertidas historias que Hershel les contaba. Te habías ofrecido a cuidar de tus sobrinos mientras Maggie estaba en alguna parte probablemente meditando el hecho de que Negan caminaba por las calles de Alexandria como un hombre libre.
Daryl ríe junto con los niños, divertido por las extrañas y cuestionables historias que contaba Hershel, y no pudiste evitar pensar que estos pudiesen ser ustedes con tu pequeño Tadeo.
Tus ojos se llenan de lágrimas y te levantas de golpe, dándote la vuelta, no querías que los niños te viesen llorar y se preocuparan.
— ¿Tia _______? — escuchas a Judith hablar y tienes que calmar tu respiración antes de hablar. — ¿Estás bien? —
— Por supuesto mi amor, solo que se me atoro la comida y tenía que respirar — mientes limpiando tus lágrimas con disimulo. Giras y les sonríes lo más que puedes, puede que los niños te crean eso, pero Daryl no. — Sigan comiendo, saldré a tomar un poco de aire —
Ellos asienten y continúan escuchando a Hershel hablar, nunca conociste a Glenn, pero por lo que te contaba Maggie sobre él, Hershel era idéntico a su padre.
Sales de la casa y te sientas en las escaleras del porche, mirando el cielo oscuro. Ya habían pasado un par de horas desde que Daryl y tú habían hablado, no pudieron seguir hablando ya que había ocurrido un percance con uno de los muros y necesitaba ser reparado si todos querían dormir aunque fuese un poco por esa noche.
Escuchas la puerta abrir y cerrarse, y sabes que era él.
Lo sientes sentarse a su lado y vez que enciende un cigarrillo del cual te ofrece y rechazas.
— Lydia pasará la noche aquí, no confió que se quede con alguien más —
No dices nada, solo miras los destrozos que la horda de caminantes habían hecho.
— ¿No tienes problema con ello? —
Suspiras y volteas a ver al hombre.
— ¿Por que me preguntas eso? —
Daryl se encoge de hombros y le da otra calada a su cigarro.
— Su madre era Alpha... Supuse que ya lo sabías —
— La chica no tiene nada que ver con lo que esa mujer hizo — muerdes tu labio y miras hacia el cielo oscuro. — Se puede quedar, si crees que aquí es seguro para ella, por mi no hay problema —