Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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— Pero miren a quien tenemos aquí, a la mismísima Miss México—
Fastidiada ruedas los ojos y le enseñas tu dedo medio, haciendo reír al hombre a carcajadas.
Las personas a tu alrededor están al pendientes de ti, pues tu historial con Merle iba desde los insultos, hasta los golpes.
— ¿Cuando me darás una oportunidad mexicanita? Te estás perdiendo de el buen revolcón con este verdadero hombre —
— Sigue soñando Merle —
Pasas frente a Rick y Glenn, quienes te saludan con la cabeza, mirando mal al Dixon mayor, les sonríes de lado, saludándolos con tu cabeza de vuelta.
— Solo dinos — murmura un molesto Glenn. — Y lo ponemos en su lugar —
— Puedo con el Glennsito — volteas a ver a Merle, quien está entretenido despellejando un par de conejos que había cazado junto con su hermano. — No me hará nada porque sabe que estoy con su hermano, y no le hará daño a los demás, sabe lo que le espera si lo hace —
— Aún así, es un idiota — Glenn le da mala cara a Merle, quien no le importa regar sangre en el piso, a lo que el chico asiático niega. — Aun no puedo creer que lo dejemos quedar aquí—
— Si él se va, Daryl lo hará, no podemos perderlo de nuevo —
Ambos miran a Rick, y haces una mueca en desacuerdo, sabías que Daryl ya no le era muy leal a Merle, pues después de la disputa de tu grupo con el gobernador meses atrás, Daryl se había ido, pero así como se fue, decidió regresar cuando se dió cuenta de que con Merle no tenía futuro. El Dixon menor sentenció a su hermano y básicamente lo había obligado a disculparse con todos y cada uno de los habitantes de la prisión si quería pertenecer con ustedes.
— No lo hará Rick, Daryl se equivocó la primera vez, no lo hará una segunda — aseguras mirando con una sonrisa sincera a tus amigos. — Los veo más tarde —
Te despides y ellos por igual, caminas alejándote de ellos, mientras te haces una coleta alta, pues ese día era muy caluroso y no te gustaba la sensación del cabello pegado a tu espalda, era aproximadamente las 3 de la tarde, y pronto llegaría el grupo de expedición, una sonrisa se forma en tu rostro, y caminas hasta donde se encontraba Bob, Carol y Karen.
— Hey — los tres te voltean a ver, y te saludan de vuelta. — ¿Cómo te sientes Bob...? Oí que tuviste un accidente en la última expedición —
El hombre te enseña su pierna, la cual se veía mejor y menos hinchada.
— Viviré otro día — sonríes. Bob tenía alrededor de dos meses viviendo con ustedes en prisión, y era un gran tipo, ayudaba en todo lo que podía y era divertido cuando quería.
— Me da gusto oír eso —
El sonido de un motor acercándose a prisión te hace girar emocionada, y de entre los árboles le vez llegar en su motocicleta, y detrás de él dos camionetas. Carl y Michonne abren los portones dándoles entrada, y comienzas a caminar a pasos lentos hasta el patio donde dejaban los autos. Carol se pone a tu lado y se cruza de brazos, muy sonriente.