Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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— Te dije que era una mala idea Rosita — haces una mueca de dolor.
— Si, ya me di cuenta — la chica no paraba de reír a carcajadas.
Frunces el ceño y aprietas el pañuelo contra tu rodilla, era una bonita tarde en Alexandria, el sol ocultándose, caluroso, y habían calles pavimentadas. Habían encontrado una bicicleta tirada a mitad de la calle, y como le habías contado a Rosita que no sabías usarla, ella creyó que era un buen momento para que aprendieras, pero como ya estaba algo oscuro, habías terminado estampándote contra la acera y habías caído aparatosamente contra el suelo.
Rosita en lugar de ver cómo estabas, había empezado a reír y después se acercó a revisar que estuvieses bien.
— Como desearía haber tenido una cámara en estos momentos — llevó una mano hasta su estómago y respiró profundamente, por que si, seguía riendo.
— Y dices ser mi amiga — murmuras sonriendo.
— Hay vamos, fue gracioso, te juro que vi como dabas una vuelta completa en el aire —
Rosita te da su mano y te ayuda a levantarte, cuando estiras tu pierna esta te empieza a arder, y ves como una espesa gota de sangre ensucia su pantalón.
— Carajo —
— Bien, bien, vamos con Denisse antes de que se vaya —
Empiezan a caminar platicando sobre lo sucedido, aunque por dentro morías de dolor. ¿Enserio habías dado una vuelta completa? Solo esperabas que nadie más hubiese visto eso.
— Listo, tres puntadas — Denisse se aleja con el equipo que había usado para suturar tu rodilla, y empieza a buscar algo en los estantes con medicamentos.
Miras a tu rodilla la cual tenía una gaza sobre esta, y luego miras a Rosita, quien aún tenía una sonrisa de diversión en su rostro. Ruedas los ojos, pero también sonríes.
— Me da felicidad ver que te diviertes con mi dolor — murmuras y luego le sacas el dedo medio, a lo que Rosita hace lo mismo.
Denisse regresa con un frasco y deja una pastilla sobre tu mano.
— Es un antiinflamatorio, te diste un buen golpe en tu hombro y rodilla, ven por los próximos 3 días a esta hora para que tomes el resto — te entrega un vaso pequeño con agua y tragas tu pastilla.
— Gracias Denisse — ella asiente y le entregas el vaso ya vacío.
— No debería de haber infección en tu rodilla, solo lava con agua y jabón, y deja que seque solo, en una semana te quito los puntos —