Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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El calor estaba en su mero punto, tenían un lago a un par de metros de ustedes, y amabas la idea de meterte al agua a nadar. Todos en el campamento habían decidido bajar al lago, y disfrutar de ese día, pues en los siguientes tendrían que ir a la ciudad a buscar más suministros para seguir sobreviviendo en el exterior.
Amy y tu corren emocionadas, dejando caer sus cosas a la tierra, y entrando en ropa interior al lago por falta de traje de baño, gritando contentas. Hacen una carrera para ver quien llegaba más al fondo de este, puedes escuchar a Carl, Sophia y los demás niños pedir a sus madres que los dejaran ir más hondo. Tu solías cuidar de ellos, y los niños amaban estar contigo, pero las madres sabían que tú también necesitabas tu espacio.
Los hermanos Dixon habían cazado un ciervo ese día más temprano, y aunque no quisieran, tuvieron que compartirlo con todos ustedes. O más bien Merle era el envidioso, ya que Daryl le insistía en que debían de ser compartidos.
Nadas de espaldas, dejando que tu cuerpo flotara y tu piel brillara por el reflejo de la luz. Sientes una fuerte mirada y abres los ojos, volteando a tu izquierda, y puedes ver al Dixon menor tener la vista fija en ti, un fuerte sonrojo te ataca y solo miras a otro lado, hundiendo un poco tu cuerpo.
No tenías el cuerpo soñado de una chica, pero tenías lo tuyo, piernas gruesas, estómago un poco relleno, trasero redondo y senos del tamaño de unas toronjas.
— ¿Te sientes bien? — Amy continua nadando, sin poner atención al ojiazul que no había apartado la vista de ti.
Asientes sonriendo, excusándote de que era por el sol, minutos más tarde se les une Andrea, y Shane, quienes aparentemente estaban teniendo algo y lo sabías por que los habías visto besarse, y por supuesto los habías escuchado.
— Hey _______, te apuesto una lata de frijol a qué no me alcanzas — te dice riendo Shane, mientras sostiene a Andrea en sus hombros.
— Oh vamos Shane, sabemos que _______ te va a ganar — se burla Amy, quien estaba en tus hombros, peleando contra su hermana.
— No porque era deportista atleta en su universidad, quiere decir que es buena nadadora — ríes cuando Andrea cae al agua, hundiendo a Shane junto con ella. Cuando ambos salen toman una bocanada de aire.
— Te apuesto mi porción de ciervo y una barra de chocolate que consiga en la ciudad — dices retándolo.
— Que sean dos barras — ambos se dan la mano riendo.
— Trato — ambos nadan de nuevo al centro del lago, y Andrea y Amy empiezan a animarlos, haciendo que todos a su alrededor rieran y se unieran al festejo.
— Nadaremos de aquí, hasta donde están los Dixon, ¿Te parece bien? — volteas a ver donde decía Shane, y sientes tu piel erizarse, pues Daryl aún te seguía viendo muy atento a lo que hacías, al mismo tiempo que seguía revisando que el ciervo se estuviese terminando de cocer.