Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Todo iba de mal en peor.
No solo estabas en labor de parto en el peor momento, los lobos los habían atacado el día anterior, y también ellos habían estrellado un camión contra el muro y la torre de la iglesia había caído tirando parte del muro que los protegía del exterior.
De los caminantes.
Tampoco tenías idea de donde estaba Daryl, y eso era lo que más te preocupaba, pues tendrías a su hijo en mal momento.
Y ahora estaban aquí, caminando entre los muertos, camuflajeandose para ir a la armería que les quedaba más cerca y así poder tomar armas y no estar tan desprotegidos cuando siguieran su camino a la enfermería. Ibas de la mano de Rick, quien los guiaba entre los muertos que se detenían de ves en cuando para olfatearlos y seguían con su camino.
La ansiedad y el miedo te carcomían las entrañas, y la contracciones lo hacían peor, pero esto te recordó que tenías que estar tranquila, centrada, y no dejarte vencer por el miedo.
Aprietas la mano de Rick y muerdes tu labio con demasiada fuerza cuando vuelves a sentir otra contracción, ya eran más seguidas, y sabías que el bebé nacería en cualquier momento. Rick se detiene para verte y se inclina con lentitud para acariciar tu mejilla y mantenerte en calma, pero unos gritos hacen que ambos busquen de donde provienen, y con horror tienes que apartar la vista cuando vez que Sam estaba siendo devorado por los caminantes al igual que Jessie, su madre. Cierras los ojos y muerdes tu labio con fuerza para que el llanto no abandonara tu cuerpo y ustedes fuesen ahora la comida.
— No me puedo soltar — murmura Carl, pues Jessie aún lo sostenía, así que Michonne levanta su espada y corta la mano.
— Vamos, Carl, vamos — murmuras sin aún voltear a ver cómo madre e hijo perdían la vida. — Carl — repites y cuando vez que no lo hacía, que no se acercaba, volteas y vez a Ron apuntar a Rick, quien estaba detrás de ti, dispuesto a matarlo, por lo que niegas y tratas de calmarlo alzando tus manos.
— Ron... No tienes que hacer esto — susurras, inclinándote un poco al sentir otra contracción. — R-Ron —
El chico niega, puedes ver el odio en sus ojos y está por jalar del gatillo, y en un movimiento que no se esperaba, Michonne clava su espada en su espalda desde atrás, haciendo que el chico desviase su disparo. Miras tu cuerpo en busca de la bala y luego volteas a ver a Rick para ver si se encontraba bien, y este te mira con los ojos rojos y con evidente shock por lo que había pasado.
— ¿Papá...? —
Tanto tu como Rick voltean sus cabezas, y sintiendo que sus almas abandonaban sus cuerpos, gritas cuando vez al Carl caer al suelo, y luego vuelves a gritar cuando sientes un tirón en la entrepierna.
El bebé ya estaba empezando a nacer.
— ¡Rick! — vuelves a gritar y sientes un tirón en tu mano.